Chúp4l0 K4st: ¿Una afrenta a la democracia?
¿Una democracia sin libertad de expresión? ¿Un pueblo sin posibilidad de gritar lo que le provoca la falta de dinero en el bolsillo, la inseguridad laboral y hasta alimentaria?
Chúp4l0 K4st: ¿Una afrenta a la democracia?
Año 2000, 19 de febrero. La cantante y animadora brasileña, Xuxa, canta su clásico Iralié en el Festival de la Canción de Viña del Mar. Ella canta: “Ira-lira-lié” y agrega “oh-oh-oh”, pero el público grita algo muy popular por esos años: “chu-pa-lo”.
El famoso monstruo hizo de las suyas. Xuxa lloró amargamente y prometió no volver a Chile. Parece que nadie le explicó que era solo un juego, que no tenía que ver con alguna animadversión, sino con que rima, que queda perfecto métricamente en su canción. Y que los chilenos somos así, buenos pa la broma fácil, pa poner sobrenombres, para reírnos de leseras, ordinarias a veces. Ella cumplió su promesa, no volvió a Chile, salvo el 2020 cuando había harta platita de por medio y Wom la contrató para un comercial.
Han pasado 26 años de esa afrenta a Xuxa y “Chú-pa-lo” ha vuelto a estar en el centro del debate. Eso sí, ahora con un destinatario claro: el Presidente de la República, José Antonio Kast.
Pero no es personal, presidente, no es a usted como persona que la gente grita y raya en las paredes de Santiago y Viña del Mar. No. El grito de “Chúpalo Kast” está dirigido a su gabinete indolente y a sus ideas añejas.
Algo que se traduce en rebaja de impuestos para los superricos y las grandes empresas, que han aumentado en más de 10% sus utilidades. Mientras nosotros pagamos esos privilegios. Porque sus ideas sacadas de los Chicago Boys 2.0 subieron la inflación y los precios de los alimentos por las nubes, ergo, estamos pasando un 18 carísimo, los combustibles han subido y subido sin parar por cambiar la fórmula del MEPCO, hay recortes presupuestarios a los hospitales, el desempleo real está en dos dígitos (más para mujeres, jóvenes y las zonas en que Kast arrasó), la cultura rebajó en 10% sus apoyos, hay programas para mujeres y becas educacionales que dejaron de existir y muchos menos subsidios a la vivienda para comités que llevan más de una década esperando sus casas.
No voy a seguir porque me deprimo. Y estos días quiero seguir pasándolo bien, jugando a tirar la cuerda y saltando en saco, decorando los pasajes y probando la mano de monja de mis vecinas y vecinos, porque por estos días reírse, cantar y bailar con la familia y las amistades es revolución pura y dura.
Como dijo Lemebel: “La gente merece celebrar, porque este país no tiene carnaval. La gente se merece comer su pedazo de carne, a mí eso me encanta, las poblaciones, esas humaredas en los patios, ese olor a asado. (…) Me gusta ver a la gente pobre y sencilla feliz. Porque este país ha sufrido mucho. En ese sentido, esta fiesta me causa ese placer. Nada más. El resto hay que tomárselo y comérselo”.
Y en ese sentido, creo que la gente tiene todo el derecho a manifestarse, a decir un buen chilenismo al presidente cuando llegar hasta esa fonda del Parque O’Higgins o el Estadio Nacional les ha costado seguir en la pitilla hasta fin de mes y que capaz que hasta los 3 próximos, elegir entre almorzar y cenar, dejar de comprarse un helado o, de frentón, aguantar sin el medicamento un par de semanas.
Por eso llaman la atención esas voces que se enojan porque el pueblo se manifiesta y, lo peor, para hacerlo enarbolan la palabra DEMOCRACIA.
¿Una democracia sin libertad de expresión? ¿Un pueblo sin posibilidad de gritar lo que le provoca la falta de dinero en el bolsillo, la inseguridad laboral y hasta alimentaria?
“Chúpalo Kast” es hoy sabiduría popular, es catarsis colectiva, es lamento y es rabia, es diversión, pillería, enojo y pataleo por el engaño de que nos iban a aumentar el empleo, sacar del estancamiento, salvar de la delincuencia y el crimen organizado, poner un escudo frente a la migración descontrolada y todo sin tocar los derechos sociales.
Nada de eso ha pasado. Así que déjennos gritarle al presidente que estamos enojados. Y qué mejor si es en vivo y en directo por la misma televisión que en campaña usó sus enfoques para consolidar su engaño y hacerlo ganar en la presidencial.
Así que queridos liberales, ustedes que aman defender la libertad de las empresas para coludirse, la libertad de Milei para decirnos zurdos mugrosos, la libertad de los “republicanos” para decirnos que nuestros muertos sin justicia tienen que quedar en el pasado, la libertad de los pijes de defender el maltrato a novillos en el rodeo y a los galgos en las carreras de perros, la libertad de los libertarios para gritarnos que merecíamos que nos quitaran los ojos y hasta la vida por reclamar, la libertad de ministros y expertos de tratar de cacho a trabajadores y desperdicio a personas mayores, cállense un poquito y escuchen la voz del pueblo que no necesita banderas cuando sus bolsillos están vacíos para gritar al unísono: “Chúpalo Kast”.
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.


