El nacionalismo es para la guerra no para la ciencia
Que la ciencia es patrimonio del mundo no de una nación y que el chovinismo populista va contra todos los principios y la propia historia de la ciencia chilena.
Las recientes modificaciones a las bases concursales del programa Postdoctorado nacional de Anid, junto con priorizar áreas de financiamiento que para el gobierno son necesarias para el país, incluye un cambio en el apartado 1 de sus bases sobre quienes pueden recibir este beneficio estatal.
Las bases 2026 indicaban que “Los proyectos deben ser realizados en Chile, por investigadores/as chilenos/as o extranjeros/as que puedan comprometer su ejecución por todo el período de duración del proyecto”, las del 2027 indican que “Los proyectos deben ser realizados en Chile, por investigadores/as de nacionalidad chilena o extranjeros/as con residencia definitiva en Chile que puedan comprometer su ejecución por todo el período de duración del proyecto”
Considerando que estos cambios se han hecho a espaldas de la comunidad científica nacional, no es claro cuales son los motivos técnicos a los cuales obedece este cambio que, en un contexto de intensificación mediática del chovinismo y odio al extranjero puede sonar lógica y necesario pero muy simple: los beneficios del estado chileno son para los chilenos.
El problema de esta idea simple y digerible para los que no están insertos en el ecosistema de la ciencia, para la gobernanza científica constituye más bien un des-criterio y, una señal populista que solo sirve para robustecer el discurso anti-extranjero gracias al cual gobierno ganó las elecciones, pero que pone en riesgo el avance de la misma ciencia chilena.
Esto por varios motivos: 1. Porque el financiamiento Anid no es una política de empleo que se ocupe para paliar la cesantía que pareciera ser el discurso de la ministra. Anid no es un ministerio de desarrollo social ni de empleo, por lo tanto, el financiamiento es para el desarrollo de la ciencia y la innovación como indica la ley. Que los financiamientos ayuden al aumento de la empleabilidad de jóvenes chilenos/as investigadores/as es un efecto, no un objetivo de la política pública en ciencia.
La nacionalidad de los investigadores/as es un criterio que no puede estar por sobre el criterio de lo que es necesario o requerimos para avanzar en ese desarrollo. Y muchas veces eso que falta, no vive en territorio nacional. Por otro lado, como se aprecia en las bases 2026, la residencia en Chile ya era un requisito y eso se obtiene por otros mecanismos migratorios que no es la residencia definitiva.
En el 2025, Chile implementó una visa de trabajo especializada para profesionales científicos/as extranjeros, con el objetivo de atraer talento internacional y fortalecer su comunidad científica; medida celebrada por toda la comunidad nacional pero que pareciera que es deconocida por el gobierno.
2.La ciencia funciona a través de redes globales, y su máxima expresión fue la respuesta de la ciencia a la pandemia por covid 19. Gracias a las redes internacionales se hizo posible un control y una vacunación en tiempo record. La rápida articulación entre centros de investigación y laboratorios fue gracias a los procesos de internacionalización previos a los acuerdos internacionales, las tecnologías y la presencia de científicos articulados a redes globales -y que anula las explicaciones conspiracionistas que surgieron sobre las vacunas.
3. Los equipos de investigación, inclusive los que estudian con enfoques territoriales y locales, son mejores evaluados cuando tienen componentes internacionales con los cuales comparar sus resultados, vigilar y avanzar en sus metodologías. Es por ello que la diseminación de la ciencia requiere de espacios de intercambio internacional que retroalimenten y complejicen los estudios en una sociedad en la cual todo funciona de forma global.
4. Las universidades y programas de posgrado requieren demostrar en sus procesos de acreditación acciones y programas de internacionalización, es decir vínculos con universidades extranjeras en donde los investigadores/as post doctorantes extranjeros actúan como avanzadas de estas vinculaciones.
Muchas veces estos postdoctorados han servido como oportunidades de intercambio en donde las universidades nacionales acogen a investigadores jóvenes extranjeros a cambio de que universidades extranjeras reciban a los/las nuestros/as.
5. La gobernanza científica tiene una vocación internacional. Nuestras escuelas y centros de investigación desde sus inicios se han visto enriquecidas por el aporte de investigadores/as extranjeros/as tanto en docencia, investigación como vinculación con el medio. Lo extranjero nunca ha sido una amenaza para las culturas científicas, por el contrario, siempre han sido oportunidades de crecimiento, de cosmopolitismo, de intercambio cultural, hospitalidad, integración y solidaridad. Es una forma de hacer viva la interculturalidad tan necesaria para el mundo global y, sobre todo, de posicionamiento de Chile en el ámbito internacional.
El provincialismo propio de la elite nacional y que un historiador local describió en el siglo XX, que cabe precisar de izquierda no tiene nada, parece que no deja de retornar en un ministerio que hoy es encabezado por una empresaria de la ciencia no por una científica o con experiencia en gobernanza científica, y que no entiende que el financiamiento estatal debe ser para el desarrollo de la ciencia chilena, independiente de quien la ejecute, no para los chilenos.
Parece no tener idea que desde el venezolano Andrés Bello fundador de la Universidad de Chile, pasando por el francés Claudio Gay naturalista contratado por el gobierno chileno en 1830 para realizar diversas expediciones e investigaciones científicas en el territorio nacional, y considerado padre de las ciencias naturales en Chile hasta el inglés Charles Darwin, quien “descubrió” la ranita de Darwin en su expedición por el sur de Chile en 1834, la ciencia chilena nunca se ha desarrollado solo por acción de los chilenos o radicados en Chile.
Que la ciencia es patrimonio del mundo no de una nación y que el chovinismo populista va contra todos los principios y la propia historia de la ciencia chilena.
Benedict Anderson decía que la nación es una “comunidad imaginada”, lo que no quiere decir que sea falsa o inventada sino porque se trata de una construcción social colectiva y sobre todo, de un lugar de disputas en que algunos, en general las elites tienen más posibilidades de imponer sus imágenes y representaciones por muy provincianas, retrogradas y desconectadas del mundo sean. La nación es un arma que sirve para la guerra, no para la ciencia.
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