La muerte definitiva del concertacionismo
La muerte definitiva del concertacionismo | AGENCIA UNO
El concertacionismo creyó que era momento de volver y revitalizar su discurso luego de los procesos constitucionales fracasados. Un grupo de economistas y políticos con harta participación en los medios y nula originalidad en sus opiniones volvió a colmar radios y paneles televisivos para traer de vuelta la buena nueva concertacionista. Ellos eran los que tenían la receta no sólo para gobernar, sino también para ganar elecciones.
Por esto le dijeron a Carolina Tohá que no tuviera miedo de mostrar sus raíces políticas, como si alguna vez las ideas concertacionistas hubieran sido censuradas en algún lugar. Y por eso ella insistió en que tenía que exhibir lo que ya todos sabíamos que era, sin emocionarse mucho, sin caer ni siquiera en un “peligroso” desliz retórico. Tenía que ser ella, sin atraer a nadie más que a quienes ya estaban tras suyo, olvidando que los estadistas no lo son en campaña, sino una vez que ejercen el poder.
Como sabemos esto fracasó el domingo. Carolina Tohá no pudo ser la abanderada del oficialismo. Lo fue Jeannette Jara, una candidata a la que la opinología concertacionista ninguneó al nivel de convertirla en un simpático personaje de estrato popular que tenía como única virtud ser dicharachera y risueña, sin detenerse en ningún minuto en que fue la política que participó en quizás el acuerdo político de pensiones más significativo de este gobierno, sin haber conseguido todo lo que quería, cuestión que le dio carácter ejecutivo.
Es decir, los restos de la Concertación hicieron todo lo contrario de lo que la hizo una coalición exitosa en los años noventa: lucharon en contra de la historia. Trataron de hacer del futuro y el presente lo mismo que el pasado. Se abrazaron a los relativos triunfos políticos con los que lograron administrar el terror de un Pinochet aún vivo y en el poder. Pero, sobre todo, no entendieron al Chile que creció bajo sus gobiernos.
¿Se habrán dado cuenta de que están muertos hace bastante tiempo? ¿Habrán entendido que tener participación Teletrece Radio y Duna u otros medios no los hace ser la punta de lanza del progresismo hoy? Pero más importante aún: ¿serán capaces de construirse otra épica que no sea recurrir una y otra vez a la campaña del NO en días en que gran parte del padrón electoral no tiene un conocimiento cabal de aquellos años?
Ojalá puedan hacerlo. Y ojalá puedan mirar hacia su izquierda y trabajar por construir una coalición grande y clara con quienes hoy gobiernan. Pero antes le deben pedir perdón a Carolina Tohá por encarcelarla en un relato añejo que tenía muy poco que ver con su flexibilidad política y capacidad para armar equipos, estructurar la gestión y lograr avances sin someterse a ningún tipo de dogma en particular, como quedó clarísimo con su actuar en este gobierno.
Es cierto, cuesta dejar de lado esos momentos en los que fuiste feliz. ¿Pero qué tan felices fueron realmente los concertacionistas durante los noventa y comienzo de los dos mil? ¿No será tal vez que sólo viven de un recuerdo idealizado de lo que hicieron gracias a la memoria selectiva que recorta todo hecho a la medida de los deseos actuales de quienes recuerdan? Algo de eso parece haber.
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