Las acusaciones contra Ezzati por encubrimiento de abusos sexuales aludidas por el Presidente Boric

De acuerdo a lo informado por Ciper en 2019, el Ministerio Público estuvo a punto de formalizar al arzobispo de Santiago por al menos cinco casos en los que este no dispuso la realización de una “investigación previa”, procesamiento que se truncó con la salida obligada de Emiliano Arias desde la Fiscalía.
Ricardo Ezzati
Agencia Uno

Este domingo el Presidente Gabriel Boric participó en un “cambio de mando ciudadano” en la comuna de La Pintana en la Región Metropolitana, donde realizó una dura crítica a un hecho ocurrido el día anterior durante la ceremonia ecuménica en la Catedral Metropolitana.

“Me molestó ver al señor (Ricardo) Ezzati, me molestó ver a gente que ha actuado como encubridora de graves delitos contra los niños y niñas”, fue lo que declaró Boric al respecto.

El mandatario profundizó en ello en una entrevista con Canal 13 el domingo, precisando que también se refería en su crítica al cardenal Francisco Javier Errázuriz. Luego de ello, apuntó lo siguiente: “Hay suficientes antecedentes para que podamos entender que fueron cómplices de encubrir actos que son gravísimos, contra niños y niñas, contra adolescentes, y eso es algo que no podemos permitir”.

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Francisco Javier Errázuriz / Agencia Uno

Entonces, ¿a qué casos se refería el Presidente Gabriel Boric?…

En diciembre de 2019, Ciper publicó un artículo que dio cuenta precisamente de los hechos de encubrimiento que tuvieron a Ezzati a punto de ser formalizado. En ese sentido, el medio -que accedió a una serie de documentos confeccionados por el Ministerio Público- consigna que dicha entidad detectó al menos cinco casos en los que la autoridad religiosa no dispuso la realización de una “investigación previa” al interior de la Iglesia, lo que termina por afectar las posibilidades de que se inicie una persecución penal por los abusos.

Junto con ello, se recuerda que en mayo de 2019, cuando el fiscal regional de O’Higgins, Emiliano Arias, apoyado en un informe del penalista Juan Pablo Mañalich, preparaba la formalización de Ricardo Ezzati, el persecutor fue suspendido por una investigación administrativa en su contra, paralizando el inminente procesamiento del cardenal.

El caso del presbítero Juan Salvador Riveros

El primer caso mencionado es el del presbítero Juan Salvador Riveros Silva, quien el 6 de enero de 2011 se auto denunció ante el entonces canciller del arzobispado capitalino, Hans Kast. Riveros relató que uno de sus ahijados de confirmación -identificado con las siglas L.T.- lo estaba acusando de un abuso sexual ocurrido años antes en la casa del religioso en la Parroquia San Diego en Conchalí, cuando -de acuerdo a lo que le espetó la víctima- este le habría besado las piernas y tocado los genitales, lo que fue negado por el presbítero.

Ciper detalla que cinco días después Hans Kast envió los antecedentes a Ricardo Ezzati, pero que, según los datos recogidos por el Ministerio Público, no quedó constancia alguna de que el recién nombrado arzobispo de Santiago haya instruido la realización de una “investigación previa”. Al respecto, se enfatiza que esto último se trata de “una indagatoria interna de la Iglesia Católica que obligatoriamente deben encargar los obispos cuando se enfrentan a denuncias por abusos”.

Al no hallar la Fiscalía pruebas de que Ezzati haya cumplido la aludida obligación, incluyó entonces el caso Riveros entre los episodios por los cuales el cardenal iba a ser formalizado.

Ricardo Ezzati
Ricardo Ezzati / Agencia Uno

El caso del párroco Augusto Rojas

Un segundo caso en donde -como consignó Ciper– la Fiscalía concluyó que tampoco hubo “investigación previa” de parte de Ezzati es el que involucra al párroco Augusto Rojas Valdivia, donde la denuncia en su contra también fue recibida por Hans Kast, el 5 de mayo de 2011.

En la acusación, una víctima identificada como J.S. aseguró que Rojas abusó sexualmente de él entre 1974 y 1978, cuando tenía entre 14 y 17 años, en la llamada Congregación de los Asuncionistas en Estación Central, así como también en la Parroquia de Lourdes. En ese sentido, se detalla que el agresor lo habría violado a la edad de 15 años.

En la nota se da cuenta de que el 9 de junio de 2011 Kast envió copia de la denuncia a Ricardo Ezzati. Sin embargo, de acuerdo a la documentación reunida por la Fiscalía, ni la mencionada Congregación de Asuncionistas ni el Arzobispado de Santiago, liderado por Ezzati, realizaron la obligatoria “investigación previa”.

El caso de la Madre Paula

En la información del Ministerio Público citada por el medio se menciona igualmente lo ocurrido con las cartas enviadas a Ezzati por María de los Ángeles Ovalle, donde se le pedía “caridad y verdad” frente a las denuncias de abusos en el caso de la llamada Madre Paula, perteneciente a la Congregación de las Ursulinas. Allí también se entregaban antecedentes respecto a actitudes impropias de sor María Isabel (María Constanza Edward Correa) y sor Josefina (Clarina Hurtado Zolezzi) con alumnas del colegio en los años 2005 y 2006.

Lo espetado por María de los Ángeles Ovalle a Ezzati en su carta de 2011 es rotundo: “Desde marzo de este año usted tenía esta información, en una carta mía que le llegó de parte del padre Francisco Astaburuaga. Después del relato de Mónica Salinas (víctima de Sor Paula) usted afirmó públicamente que era de su competencia revisar lo que sucedía en los colegios de la Orden. El resultado de la investigación fue declarar que no se podía considerar abuso lo vivido por Mónica y se cerró desde el arzobispado rápidamente toda investigación en los colegios”.

En ese sentido, en el artículo se destaca que “recién en junio de 2012, Ezzati envió a las Ursulinas de Maipú la carta en que María de los Ángeles Ovalle hacía estas denuncias y que había dejado en la cancillería del arzobispado”.

Ricardo Ezzati / Agencia Uno

¿Qué ocurrió judicialmente en este caso? Como consigna Ciper, en enero de 2019 el Ministerio Público consultó a sor Mateja Korsic, representante de las Ursulinas en Chile, si se investigaron las denuncias hechas contra sor Paula, obteniendo como respuesta que Ezzati decidió no prosperar con la investigación.

“De este asunto no hay ningún informe en nuestros archivos. Hay solo imprimida (sic) noticia de El Mercurio de 10 de mayo de 2011 con información que Monseñor Ezzati decidió no proseguir esta investigación, la cerró y entregó a fiscal que lo pidió”, es parte de lo que respondió Korsic.

El caso del sacerdote Héctor Domingo Muñoz

Otro de los casos por lo que la Fiscalía planificaba formalizar al ex cardenal Ezzati es el que involucra al sacerdote Héctor Domínguez Muñoz. El medio explica que, según el Ministerio Público, este religioso habría sido acusado de “abusos deshonestos contra menores de edad” en las parroquias de Peñalolén y La Granja, donde fue destinado mientras era sacerdote de la diócesis de Santiago.

Fue también en 2011, el 23 de junio de ese año, que el ya mencionado canciller del Arzobispado de Santiago, Hans Kast, junto al vicecanciller Jorge Sáez Lascani, enviaron una carta a Ezzati indicando la conveniencia de iniciar una investigación canónica previa contra Domínguez. En la misiva también fue adjuntado un manuscrito enviado al cardenal Francisco Javier Errázuriz en marzo de 2008 en el que se denunciaban abusos, por lo menos, desde 2001. Por otra parte, se le señaló a Ezzati que en enero de 2008 dos catequistas de la parroquia Santa Clara aseguraron que, entre 2001 y 2003, vieron a un papá que le reprochaba a Domínguez el haber abusado de sus hijas.

Otro dato relevante contenido en los documentos de la Fiscalía que consigna Ciper es que el entonces vicario judicial, Jaime Ortiz de Lazcano, se enteró de estas acusaciones luego de que el propio Ricardo Ezzati le encargara tramitar un proceso de dispensa de obligaciones clericales para Domínguez, por lo que pudo acceder a los antecedentes históricos del sacerdote acusado, donde aparecían testimonios de besos y tocaciones que este le habría realizado a tres jóvenes de 15, 16 y 17 años, entre otros.

El Ministerio Público, al igual que en los anteriores casos, concluyó que Ezzati “no adoptó medidas cautelares” y que “Domínguez sigue hasta el día de hoy en contacto con niños y niñas”. 

Ricardo Ezzati / Agencia Uno

El caso del ex canciller del Arzobispado, Óscar Muñoz Toledo

Por último, el artículo periodístico menciona el caso del ex canciller del Arzobispado de Santiago, Óscar Muñoz Toledo, dentro de los que serían incluido por la Fiscalía para la formalización de Ricardo Ezzati.

Los antecedentes del Ministerio Público sostienen que tras el anuncio que le realizara el 18 de diciembre de 2017 uno de sus sobrinos a Muñoz Toledo respecto a que sacaría a la luz el abuso en su contra y hacia un primo, al día siguiente el sacerdote habló con Ezzati al respecto, no iniciando este último una investigación, sino que aconsejándole que buscara asesoría de algún sacerdote canonista. Finalmente, el religioso acusado entregó su testimonio ante la Oficina Pastoral de Denuncias (Opade) el 2 de enero de 2018.

Luego, el 4 de enero de ese mismo año Ezzati recibió la aludida auto denuncia y al día siguiente firmó un decreto para dar inicio a la “investigación previa”, decretando una serie de medidas cautelares contra Muñoz, entre ellas la de restricción del ejercicio público del ministerio y el cese en los cargos que ostentaba.

Finalmente, el 31 de enero se cerró dicha indagatoria, declarándose verosímiles los hechos denunciados y derivándose los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Sin embargo, como apunta Ciper, institucionalmente se atribuyó el alejamiento del ex canciller del Arzobispado de Santiago a un “problema familiar”.

En ese sentido, la Fiscalía de O’Higgins evidenció que Ezzati “no solo no inicia una investigación de oficio apenas tiene noticia de los hechos que el propio Muñoz le cuenta, sino que lo aconseja respecto de qué pasos debe seguir a continuación. No contento con esto, Muñoz se reúne con Ezzati el día 9 de julio de 2018 en la residencia del obispo (…), encontrándose a esta fecha la investigación canónica aún no finalizada”.

Oscar Muñoz Toledo / Agencia Uno

Por otra parte, el Ministerio Público advierte que mientras el Arzobispado de Santiago no hizo pública esta investigación, Muñoz Toledo siguió con los abusos, como lo indica una denuncia de una persona identificada con las iniciales T.A. ante la Opade el 1 de junio de 2018, en que lo acusa de una serie de hechos constitutivos de delitos de carácter sexual, los que luego fueron calificados por la Fiscalía -durante la formalización del sacerdote- como abuso sexual y violación reiterados. Al respecto, cabe consignar que el último delito mencionado habría ocurrido entre febrero de 2017 y abril de 2018, es decir, luego de que el religioso acusado haya entregado su testimonio a Ezzati.

El caso del presbítero Jorge Laplagne

Sin embargo, este no es el único caso en el que está involucrado el mencionado Óscar Muñoz Toledo, y en donde se acusa a Ricardo Ezzati. Ocurre que el 19 de marzo de 2010 el ex acólito Javier Molina realizó una denuncia en el Arzobispado de Santiago ante el entonces canciller Hans Kast, en contra del presbítero Jorge Laplagne Aguirre, por diversos abusos sexuales.

La Fiscalía sostiene que la primera noticia formal sobre esta denuncia que tuvo Ezzati fue el 8 de marzo de 2011, cuando Kast le envió una serie de antecedentes sobre el caso, entre estos una carta que le había remitido él mismo a Óscar Muñoz. En ella se adjuntaba una declaración testimonial de Roseli Menezes, superiora de la Congregación Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús, en donde se daba cuenta que Javier Molina les advirtió que fue abusado sexualmente por Laplagne cuando era acólito.

Entre las conclusiones del Ministerio Público está que “en la carta a Óscar Muñoz enviada también a Ezzati, el presbítero adjunta un borrador de decreto de inicio de investigación previa, que nunca fue firmado por el arzobispo, lo que demuestra una intención de mantener la investigación en la informalidad”.

Cabe destacar igualmente que, como enfatiza el medio, en la aludida misiva que Kast envió a Ezzati y Muñoz también se les pide que reevalúen el traslado del acusado presbítero Laplagne a una nueva sede religiosa, siendo desoídos e instalándose finalmente a este último a cargo de la parroquia Cristo Resucitado de Maipú.

Pero hay más. El 30 de marzo de 2011 Kast envió nuevamente una carta a Ricardo Ezzati en la que le adjuntó otro testimonio que involucraba a Laplagne con abusos a un acólito en otra parroquia. A raíz de esto, Kast le expresó al arzobispo de Santiago la necesidad de abrir una “investigación previa”, enfatizando que esta debía ser breve, debido a que ya contaban con antecedentes que acreditaban su verosimilitud, y que se debían establecer medidas cautelares contra el acusado.

Ricardo Ezzati / Agencia Uno

¿Qué concluyó esta vez la Fiscalía?: “De los antecedentes incautados se aprecia que ninguna de estas sugerencias fue recogida por Ezzati: no se inició formalmente investigación previa y menos se decretaron medidas cautelares para el sacerdote, quien siguió en funciones normalmente a pesar que había información de dos fuentes distintas que apuntaban a que él habría abusado sexualmente de dos acólitos”.

Finalmente, el 22 de octubre de 2018 Jorge Laplagne declaró como imputado ante la Fiscalía, ocasión en la que -como cita el medio- aseguró que el 8 de marzo de 2011 se enteró por un llamado de Ezzati de la denuncia que existía en su contra, pero no de que estuviera siendo investigado. Por otra parte, dijo que el arzobispo de Santiago le había señalado que seguiría como párroco de la Parroquia Cristo Resucitado.

En ese mismo sentido, añadió que se reunió con Ezzati en distintos lugares hasta 2015 para recibir avances de la investigación. “El cardenal me dijo que esa era la única denuncia o reclamo en mi contra, por lo que me sugirió tener prudencia en el trabajo con los jóvenes”, sostuvo entonces Laplagne.

Y en esa misma línea, el presbítero acusado aseguró que entre los años 2015 y 2016, en el contexto de un retiro en Punta de Tralca, Ricardo Ezzati le dijo que no se preocupara más porque la investigación se encontraba cerrada, ya que los hechos se habían considerado inverosímiles.

También Errázuriz

Junto con mencionar directamente a Ezzati, en sus declaraciones el Presidente Gabriel Boric ha señalado igualmente que al hablar de encubridores se ha referido también al cardenal Francisco Javier Errázuriz.

Cabe recordar que en abril de 2019 el religioso declaró por 12 horas en calidad de imputado ante el fiscal de alta complejidad, Jorge Escobar, por el supuesto encubrimiento de delitos sexuales cometidos por sacerdotes en 11 casos que el Ministerio Público ha investigado.

Francisco Javier Errázuriz junto a Ricardo Ezzati / Agencia Uno

En la ocasión, y respecto al caso Karadima, uno de los más emblemáticos en los que se ha involucrado a Errázuriz, el persecutor le preguntó lo siguiente, según detalló por entonces La Tercera: “¿Ha actuado con negligencia? ¿Usted se negó a tramitar las denuncias solo en base a la opinión de Arteaga y la fama de Karadima?”. Ante estos requerimientos, intervino el defensor del religioso, Juan Domingo Acosta, señalando que este no contestaría para “salvaguardar su derecho a defensa”, en la primera, y “por pregunta impertinente”, en la segunda.

En ese contexto, James Hamilton, uno de los denunciantes en el caso Karadima, fue rotundo con el accionar de Errázuriz en este caso, acusando en entrevista con CNN Chile que “nos trataron de sacar del camino para dejar a Karadima sin problemas. Eso es un encubrimiento total porque ya está demostrado por la Justicia que Karadima sí era y es un criminal, que solo por el tema de la prescripción no está tras las rejas”.

Y dicho esto, agregó lo siguiente: “Pero esa prescripción también funcionó porque (Francisco Javier) Errázuriz archivó esto los suficientes años para que la Justicia penal ya no pudiera hacer nada (…) El cardenal Errázuriz, en vez de estar en un cónclave, debería estar tras las rejas”.

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