Lunes, Febrero 26, 2024

Tras arresto de Toledo, Perú tiene a tres expresidentes presos en la misma cárcel

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El expresidente peruano Alejandro Toledo (2001-2006) llegó a Perú este domingo (23/4) y fue trasladado al Penal de Barbadillo, en las afueras de Lima, donde permanecerá mientras responde a la Justicia por la causa Odebrecht, por la cual está acusado por hechos de corrupción.

Toledo se entregó a las autoridades estadounidenses el viernes pasado (21/4), luego de que las autoridades judiciales de ese país aceptaran su pedido de extradición a Perú. El exmandatario vivía en el país norteamericano desde 2017, cuando decidió fugarse de su país natal para no enfrentar a las querellas por su presunta participación en un esquema de corrupción y lavado de dinero vinculado a los contratos del Estado peruano con la constructora brasileña Odebrecht durante su gobierno.

En la prisión de Barbadillo, Toledo no será el único personaje ilustre. En ese mismo centro penitenciario también está preso el expresidente Pedro Castillo, ganador de las últimas elecciones presidenciales peruanas en 2021, y destituido en diciembre de 2022 por decisión del Congreso Nacional.

Castillo fue detenido el mismo día que fue destituido de su cargo, el 7 de diciembre de 2022. Horas antes de la votación de la moción de vacancia en su contra, cuando aún estaba en el cargo, pero temía un resultado desfavorable en el parlamento, el exmandatario decidió decretar el cierre del Congreso y la instalación de un régimen de excepción. La orden, sin embargo, no fue obedecida por las demás instituciones, por lo que Castillo acabó detenido bajo la acusación de atentar contra la democracia.

Otro preso famoso de Barbadillo es el exdictador Alberto Fujimori, quien gobernó el país durante una década, entre 1990 y 2000. A pesar de haber sido elegido democráticamente en 1989, Fujimori protagonizó un autogolpe en 1992 (que tuvo éxito, a diferencia del realizado por Castillo) y gobernó con plenos poderes hasta el final de aquella década.

Fujimori huyó del país después de ese período y pasó media década exiliado en Japón, país en el que tiene los derechos de un ciudadano local debido a su ascendencia, por lo que no podía ser extraditado. En su momento, ya era blanco de la Justicia peruana por casos relacionados con esquemas de corrupción que involucraban a su principal asesor, el exmilitar Vladimir Montesinos.

En 2005, el caudillo intentó regresar a Perú, en un plan para recuperar su hegemonía en la política del país, por lo que vino a Chile, en la que sería su primera escala antes de regresar a Lima. Sin embargo, no gozaba en Santiago de la inmunidad jurídica que tenía en Tokio, razón por la cual fue detenido por la Interpol y extraditado a Perú dos años después.

Desde entonces, Fujimori ha sido condenado por dos casos de corrupción (malversación de US$ 32 millones de las Fuerzas Armadas en contratos de armas, además de la trama para financiar US$ 15 millones de un esquema de espionaje ilegal operado por su asesor Montesinos) y otros dos de lesa humanidad (masacres en Barrio Alto y La Cantuta, donde murieron 26 opositores a su régimen, además de su responsabilidad por la política de esterilización forzada de alrededor de 200 mil mujeres indígenas, muchas de las cuales murieron durante el procedimiento, medida que estuvo vigente durante los Años 90).

De los tres expresidentes encarcelados en Barbadillo, Fujimori es el único que tiene sentencias definitivas, que en su conjunto suman un total de 52 años de cárcel (de los cuales ya ha cumplido 16). Cabe señalar, como curiosidad, que el otrora principal asesor del ex dictador, Vladimiro Montesinos, también está preso en el mismo penal desde 2010.

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