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Notas sobre la crueldad. La instalación del huevo de la serpiente

Hemos decidido registrar aquí parte de la violencia escrita y oral que ha inundado el mundo. Lo hacemos porque creemos importante dejar testimonio de lo que los seres humanos son capaces de decir, de escribir, de gritar, y que son las claves de la instalación de la crueldad como liberación pulsional de un cuerpo que solo siente el envenamiento, pero no sabe de que está enfermo porque hace mucho que ya no piensa.

TEXTO ESCRITO POR: Laboratorio de estudio/experimentación de prácticas de elaboración en Violencia Institucional*

La crueldad contiene en su etimología las raíces de las nociones de ‘carne cruda, sangrante’, ‘sangre derramada’, «quien se regocija en la sangre». Todas son palabras que nos remiten a imágenes que no olvidaremos tras las más de 120 jornadas de horror que ya cumple el recrudecimiento de la invasión y bombardeo de Gaza.

Pero no solo se trata de actos crueles cuyas imágenes duelen. También hay un sinfín de palabras que circulan impunemente en las redes, autorizadas supuestamente por el dolor, la rabia o el miedo. El veneno recorre las palabras enfermando a quienes nos vemos obligados a usar la lengua para recorrer cada letra, leer y tratar de entender lo que pasa.

Hemos decidido registrar aquí parte de la violencia escrita y oral que ha inundado el mundo. Lo hacemos porque creemos importante dejar testimonio de lo que los seres humanos son capaces de decir, de escribir, de gritar, y que son las claves de la instalación de la crueldad como liberación pulsional de un cuerpo que solo siente el envenamiento, pero no sabe de que está enfermo porque hace mucho que ya no piensa.

Hay que volver a pensar. Quizás ese sea el único antídoto para el veneno que en estos días portan las palabras.

1- «Que según la definición de la ONU son niños…»

Los más de 12000 niños y niñas muertos en estos días lo son no porque lo diga la ONU, sino porque lo SON. Lamentablemente, muy a nuestro pesar, los niños y niñas no pueden dejar de serlo, dependen de otros económicamente, socialmente y afectivamente. No importa cómo los educaron, dónde vivieron, quiénes eran sus padres ni si tienen armas o no, porque siguen siendo niños y niñas en el contexto más adverso que es posible para las infancias: la guerra.

No sabemos por qué ustedes pueden seguir llamando niños, niñas, chicos, chicas, pibes, pibas, chamacos, chamacas, cachorros, cachorras a sus hijxs ¿y a los que viven en Palestina no? ¿Eso los deja regocijarse en la carne cruda? ¿Acaso para ustedes no son niños? Y si no son niños, ¿qué son?

«La sangre de los niños y niñas de las manos no se va, Rotem».

No importa cuánto jabón uses.

«Estamos buscando bebés, pero no quedan bebés (…) tal vez maté a una niña, tenía 12 años, pero estoy buscando un bebé», dice un soldado israelí gozoso en un video que se viraliza enfermándonos a todos

2- «A cada cual lo que le toca…»

¿Quién define lo que le corresponde a cada uno? ¿Cuál es la proporción correcta para aquellos que han perdido el límite ético que les impedía disfrutar del derramamiento de la sangre de los demás? ¿Es posible definir la vida humana y su defensa con parámetros matemáticos?

250 Palestinos/ 1 rehén Israelí

300 Palestinos/ 1 rehén Israelí

350 Palestinos/ 1 rehén Israelí

¿»Cualquier cosa que hagamos es válida»?

¿En serio?

«La causa palestina es sólo una excusa para seguir sembrando destrucción».

¿De verdad?

No se puede seguir escribiendo cualquier cosa. Recorrer las letras de estas frases impunes asfixian lo que queda de humanidad.

3- “Zurdos terroristas con olor a culo…”

Ya no es novedad que cualquier agrupación, individuo o colectivo que defienda derechos será etiquetado con epítetos que describen su adscripción ideológica, su forma de lucha e incluso una relación con la higiene. Al parecer, el derecho a la vida y su defensa se ha distribuido en el mundo de acuerdo con la asociación, podríamos decir arbitraria, de estas tres características. Sin embargo, la crueldad tiene un agudo sentido del olfato y, en el mismo ladrido que amenaza, revela la posición social desde la cual se amenaza. Al parecer, a la derecha con ejércitos perfumados le importan muy poco los derechos humanos, las vidas humanas.

4- “Para Gaza con amor…”

Escrito en la bomba: “para Gaza con amor”. Rotem, bombardear también es asesinar niños, no es un juego de video, no se puede volver a empezar. Esta sangre tampoco sale de las manos. Amor das, amor recibes. Ya sabemos que sobre esto no hay proporción pero reciprocidad sí, seguro que si.

“Confiamos en tí” escribe en otra bomba el presidente israelí. Si la confianza recae en la efectividad de una bomba, para estar a salvo requieren hacer estallar la humanidad.

5- “Noticia: El hombre muerde a un perro…”

“Hay un pueblo que aparece para el mundo, y no solo para Chile, como el pueblo oprimido, que no tiene Estado, que no tiene independencia, y que es violentado permanentemente (…) uno toma una posición, y esa generalmente es por el que aparece, públicamente, más débil (…) existe un premisa en el periodismo: si un perro muerde a un hombre no es noticia, pero si el hombre muerde a un perro si lo es”.

¿Quién es el perro? ¿Quién es el hombre?

Ni hombres, ni perros, no hay noticia. El silencio ensordecedor de los medios.

El silencio ensordecedor de tantos y tantas.

No estamos en una clase de historia, no estamos viendo un documental, no es ficción

No ocurre solo a 13 mil kilómetros de aquí, sino que ocurre a 13 centímetros de nuestra nariz.

No es un libro de historia cuyo relato porta verbos en pasado. Estamos en pleno gerundio de trazos que quedarán registrados para ser leídos en un futuro.

¿Qué hicimos cuando esto estaba ocurriendo?

¿Qué hiciste cuando esto estaba ocurriendo?

6- Cualquier cosa que hagamos es válida.

“En mi opinión, después de lo que hicieron los terroristas, cualquier cosa que hagamos es válida. Saludos, shabat shalom.”

¿Cualquier cosa? ¿Acaso Hamás se ha extendido por todo el gueto de Gaza? ¿Son los niños, niñas y civiles inocentes los perpetradores de los secuestros? ¿No hemos visto ya cómo se encargó el Mossad de ejecutar quirúrgicamente a un alto mando de Hamás en Beirut sin necesidad de destruir toda una ciudad?

“Mientras Hamás no libere a los rehenes que tiene en sus manos, lo único que necesita para entrar en Gaza son cientos de toneladas de explosivos de la Fuerza Aérea, ni un gramo de ayuda humanitaria.”

Declaraciones como estas, tan sedientas de sangre, revelan los verdaderos fines de estos ataques: el exterminio indiscriminado de la alteridad. En vano se busca racionalizar y justificar un genocidio cuando la insaciable voracidad se toma tan impúdicamente la palabra. Y ceder ante esta “verdad” sería degradar y enfermar aún más la palabra y agujerear nuestro ya débil lazo social.

7.- “Finalizamos esta enumeración, donde con certeza hemos olvidado a más de alguno (…). Estamos seguros de omitir a muchos”

En el afán de tomar la parte por el todo, cada crítica enunciada a las creencias y valores que sustentan las prácticas genocidas es recibida con indignación. Se adjudican adjetivos para desprestigiar, invalidar y, sobre todo, silenciar a quienes opinan que los genocidios no son propiedad de un solo pueblo en específico, el que se autodefine como el elegido. En esa memoria literal de ser los únicos que han padecido la crueldad extrema, se omiten y olvidan otras experiencias de horror y, por sobre todo, se legitiman las actuales y las por venir.

Queremos tomar nota de estas (algunas) declaraciones abiertamente crueles. No solo para denunciar la rápida deshumanización, sino porque decidimos confiar en que, en algún momento, esta masacre se detendrá, y podremos tal vez mirarnos de nuevo, y volver a pensar.

Este texto se construyó extrayendo textos de las publicaciones que se han difundido en formato tweet, video o cartas públicas en redes sociales.


* Laboratorio de estudio/experimentación de prácticas de elaboración en Violencia Institucional está compuesto por investigadores chilenos de distintas disciplinas de las humanidades, ciencias sociales  y artes escenicas.

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