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Extrema derecha realiza masiva protesta en São Paulo para defender a Bolsonaro y a Israel

El evento reunió cientos de miles de seguidores que defendieron la inocencia del expresidente acusado de corrupción e intento de golpe de Estado, pero también apoyaran a la incursión militar promovida por Tel Aviv en la Franja de Gaza.

El evento reunió cientos de miles de seguidores que defendieron la inocencia del expresidente acusado de corrupción e intento de golpe de Estado, pero también apoyaran a la incursión militar promovida por Tel Aviv en la Franja de Gaza.

La extrema derecha brasileña ha realizado una gran movilización este domingo (25/02) en la ciudad de São Paulo, la más densamente poblada del país, con el objetivo de apoyar a su principal líder, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022).

El acto fue convocado por representantes de iglesias cristianas protestantes, encabezado por el empresario y líder religioso Silas Malafaia, como forma de expresar el repudio de los sectores ultraconservadores de Brasil ante las diferentes causas enfrentadas por Bolsonaro en la Justicia, por sospechas de corrupción y por su presunta participación en los intentos de golpe de estado realizados tras su derrota en los comicios celebrados en octubre de 2022 ante el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.

En términos de demostración de fuerza política, se puede decir que el evento fue un éxito relativo. Los diferentes medios de comunicación locales que trataron de medir el tamaño de la convocatoria presentan números que varían entre 150 mil y poco más de 200 mil personas. Organizaciones ligadas a Bolsonaro contestan esas cifras y apuntan a que hubo 600 mil personas presentes.

Se trata de una cantidad muy expresiva de seguidores que todavía siguen a Bolsonaro pese a todas las sospechas levantadas sobre él en los últimos meses. Sin embargo, es bastante menos si comparamos al que solía reunir en su periodo como presidente, cuando realizaba actos simultáneos en São Paulo y en Rio de Janeiro, ambos con públicos de hasta 500 mil personas.

Nueva amnistía en Brasil

Durante el evento, Bolsonaro instó a un nuevo proyecto de amnistía en Brasil, en alusión al decreto de 1979 con el cual la dictadura militar de entonces se aseguró no lidiar con las violaciones a los derechos humanos cometidas desde el golpe de Estado de 1964 hasta entonces – la medida también inició el proceso de retorno a la democracia, que se concretaría solamente en el año 1988, con la nueva constitución del país.

Esa nueva amnistía que propone el líder de la extrema derecha brasileña buscaría “pasar un borrador” sobre los actos promovidos por ese sector desde que se anunció la victoria de Lula da Silva en las elecciones de octubre de 2022, los que están bajo investigación liderada por el magistrado Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF), máxima instancia del Poder Judicial en ese país.

La Justicia brasileña considera haber indicios de que Bolsonaro y sectores del alto mando militar, junto con algunos sectores empresariales y grupos religiosos protestantes, planearan un golpe de Estado que se basaría en declarar inválidos aquellos resultados electorales. Los actos del 8 de enero de 2023, cuando seguidores de Bolsonaro promovieron la invasión de los predios gubernamentales en Brasilia habría sido el último intento de esa estrategia golpista, según la tesis manejada por Moraes y la Fiscalía General de Brasil.

“Tengo mucho quE hablar. Hay gente que sabe lo que yo quisiera decir y no pude. Pero mi intención es pasar un borrador sobre todo eso. Ya tuvimos una amnistía en Brasil. En el pasado, nosotros amnistiamos a los que cometieron atrocidades. Ahora estoy pidiendo otra. Espero que los diputados y senadores trabajen en un proyecto sobre ese tema”, declaró Bolsonaro.

Analistas de la prensa evalúan que el expresidente, cuando dijo que “no pudo decir” lo que quería, se refería a la indagatoria a la que fue sometido el pasado día jueves (22/02) en la sede de la Policía Federal brasileña, en el ámbito de la investigación del juez Moraes, en la cual decidió mantenerse en silencio durante todo el procedimiento, acatando a la sugerencia de sus abogados.

Bolsonaro muestra fuerza, pero comete errores

Políticamente, el acto de este domingo ha sido tratado como una victoria para el sector liderado por Jair Bolsonaro. El periodista y académico Gilberto Maringoni, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de la región de Gran ABC (UFABC), en São Paulo, afirmó que el evento “es una prueba de que no se puede subestimar la fuerza que tiene la extrema derecha en Brasil. Pese a haber perdido la última elección y con su líder enfrentando problemas jurídicos, todavía es capaz de movilizar un sector importante”.

Maringoni cree que “el acto para tener éxito tenía que sacar el debate sobre Bolsonaro desde el terreno jurídico, donde él enfrenta muchos problemas, y llevarlo al campo político, donde él es el máximo representante los anhelos de los sectores más conservadores y extremistas. Eso se ha logrado, lo que es aún mejor si consideramos que este es un año de elecciones municipales en Brasil, y Bolsonaro logra mostrar que todavía es la figura más importante de las derechas brasileñas”.

Del punto de vista legal, sin embargo, el exmandatario puede haber cometido un error que podría ser usado en su contra.

El profesor de la Universidad Católica de São Paulo Pedro Serrano, especialista en Derecho del Estado, resalto que el político de extrema derecha “ha sido cauto en casi todas sus declaraciones, que estuvieron respaldadas por lo que es su derecho a la libre expresión”.

“El investigado está en su derecho al comentar un caso en el que está involucrado, e incluso al considerarlo injusto. Pero su error fue no solo mencionar al documento clave de la investigación para sostener la tesis de que la extrema derecha planeó un golpe de Estado, sino que justificar su existencia”, agrega el académico.

El documento en cuestión es el borrador de un decreto que fue originalmente encontrado en la casa de Anderson Torres, exministro de Justicia durante el gobierno de Jair Bolsonaro, días después de las invasiones a los edificios gubernamentales en Brasilia, el 8 de enero de 2023. Copias de ese mismo documento fueron descubiertas hace pocos días, el 8 de febrero de este año, en un allanamiento en la sede del Partido Liberal, leyenda liderada por Bolsonaro.

El texto encontrado buscaba instalar un Estado de Excepción en Brasil, basado en la narrativa usada por Bolsonaro y sus aliados para cuestionar el resultado de las elecciones de octubre de 2022: que las Fuerzas Armadas habrían encontrado supuestos indicios de fraude en las urnas electorales, por lo que no de puede reconocer a la victoria de Lula da Silva. Además, apunta a la responsabilidad del mismo Alexandre de Moraes, que además de magistrado del STF también es el presidente del Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), por lo que ese decreto, si hubiera sido efectivado, determinaría el encarcelamiento tanto de Lula da Silva cuanto de Moraes.

Los investigadores afirman tener pruebas que relacionan a Jair Bolsonaro y a militares con el texto. En el acto realizado en São Paulo, el expresidente reconoce que el borrador del decreto para el golpe de Estado existió y fue conversado por su entorno político, pero alega que eso no configura un acto ilegal.

El profesor Serrano recuerda que “durante el acto, Bolsonaro admite que se conversó, mientras él todavía era presidente, sobre imponer un decreto de ‘Estado de Excepción’, con las mismas características encontradas por la investigación, y eso se puede usar en su contra. Él alega, incluso durante el acto de este domingo, que todo lo discutido en aquel entonces estaba amparado constitucionalmente, pero la constitución brasileña afirma que solo se puede legitimar un decreto de esa naturaleza cuando hay fuerte confrontación interna, o un Estado de guerra, cosa que no existía en absoluto”.

“No se trata de un error grosero, pero es un error. Ante esa versión, lo máximo que va a suceder es que la Justicia lo convoque a aclarar sus dichos. Entonces sí hay un riesgo, porque si en una declaración oficial ante los Tribunales se confirma que hubo esa intención, eso podría usarse como prueba de que efectivamente hubo un intento de golpe de Estado y que él estuvo directamente involucrado”.

Apoyo a Israel

Además del apoyo a Bolsonaro, los manifestantes presentes en el acto también demostraron un fuerte apoyo a Israel por las acciones de sus Fuerzas de Defensa en la Franja de Gaza, en el ámbito de la operación militar en contra del movimiento palestino Hamas, tras los atentados terroristas realizados por este el día 23 de octubre de 2023.

La inclusión del tema en la pauta del evento también es una forma de atacar al presidente Lula da Silva, debido a que la extrema derecha local trata de condenar las declaraciones críticas a Israel realizadas durante la 37ª Cumbre de la Unión Africana, realizada el pasado 18 de febrero, en Adis Abeba, capital de Etiopía.

En la ocasión, el mandatario brasileño dijo que “lo que sucede en Gaza con el pueblo palestino no hubo en ningún momento histórico. De hecho, sí que lo hubo, cuando Hitler decidió matar a los judíos”.

Desde entonces, iglesias cristianas protestantes que apoyan a Jair Bolsonaro pasaron a liderar las críticas recibidas por Lula da Silva en Brasil. El empresario y líder religioso Silas Malafaia, uno de los organizadores del acto de este domingo, abordó el tema en su discurso: “quisiera registrar mi condena al presidente Lula, que hizo con que Brasil se volviera vergüenza en todo el mundo. Su declaración no representa el sentir del pueblo brasileño”.

Quien también habló sobre el tema en el acto fue Michelle Bolsonaro, esposa de Jair Bolsonaro, quien dijo que “nosotros estamos acá para bendecir a Brasil, y también para bendecir a Israel”.

Las banderas de Israel estaban entre las tres que más se veían en el acto, junto con la de Brasil y la de Estados Unidos. Algunas personas también llevaban carteles con fotos de figuras internacionales consideradas aliados de Bolsonaro, y el primer-ministro israelí Benjamín Netanyahu era una de ellas. Las otras eran el exmandatario estadounidense Donald Trump, el líder ruso Vladimir Putin, el actual presidente argentino Javier Milei y el magnate sudafricano Elon Musk.

Las críticas de Lula da Silva a Israel hicieron con que el mandatario fuera declarado como “persona non grata” por el gobierno de Tel Aviv. Además, el canciller israelí Israel Katz ha tratado al líder brasileño como un “negacionista del Holocausto”.

El pasado viernes (23/02), el mandatario brasileño repitió las declaraciones realizadas en Adis Abeba, y criticó a los que, según él, trataron de distorsionar sus palabras.

“De la misma manera que dije cuando estaba en prisión que no aceptaría ningún trato para salir de la cárcel y que no cambiaría mi libertad por mi dignidad, digo: no cambiaré mi dignidad por la falsedad”, empezó diciendo Lula en un mensaje publicado en sus redes sociales, para enseguida afirmar que “estoy a favor de la creación de un Estado palestino libre y soberano. Que este Estado palestino viva en armonía con el Estado de Israel”.

Al finalizar, insistió en lo que dijo en la cumbre africana. “Lo que está haciendo el gobierno israelí no es guerra, es genocidio. Están asesinando a niños y mujeres. No intentes interpretar la entrevista que di. Lea la entrevista y deje de juzgarme por lo que dijo el primer ministro de Israel”.

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