La Matria Mic: mujeres al servicio de las que vendrán

Una fortaleza impenetrable, resistente y sólida, que nace desde el arte y el poder de expresión de la música y la literatura, poniendo sobre la mesa los derechos que por siglos se nos han negado. 

Es 15 de enero y viajo 70 kilómetros para presenciar la onceava edición del festival feminista La Matria, y la sexta en su formato “Mic”, que se acomoda a la perfección con el formato pandémico, porque son más expeditas y técnicamente más reducidas. La cita es en un espacio al aire libre, en una localidad poco recurrente a la hora de agendar conciertos y festivales: Melipilla. El Parque Municipal Héctor Pino nos espera mientras la carretera chapotea en múltiples oasis que se disipan en la medida que avanzamos. Por las ventanas entra olor a pasto, a caca de vaca, a pan amasado de carretera, al Chile campesino que experimentamos al salir de la urbe. Para el colectivo, el 2022 será el año en que se conmemorará con diferentes actividades el quinto año de La Matria, y esta versión en Melipilla corresponde al comienzo de ese festejo.

Una vez en el encuentro, nos abraza un ambiente  rural, familiar, comunitario, con una vistosa mayoría de público femenino, muchas acompañadas de sus hijos, en coche, en brazos y corriendo por ahí, como también marca presencia la comunidad LGBT+. Hay mascotas, libres y con correa; también puestos donde emprendedoras de la comuna venden todo tipo de productos, desde ropa usada, comida saludable, juguetes y plantas, hasta literatura y artesanías.  El pasto es copioso, espeso, grueso como si fuera la cabellera de una mujer indígena antigua, una machi, sabia, viva, frondosa, de un verde tan intenso que se percibe fosforescente. Los árboles, las palmeras y eucaliptos del recinto, son tan altos que revuelven las nubes con sus hojas. 

Un poco más allá, sobre el escenario, la anfitriona del evento, Mariel Mariel, cantante y compositora feminista, da la bienvenida a les asistentes, que se acomodan en el pasto para comenzar a disfrutar de un espectáculo que reúne a diferentes exponentes de la música chilena, todas mujeres.

Abre Catártica Animal, el proyecto de Electro Cumbia Uterina de la melipillana María Paz Artigas, que fusiona sonidos urbanos con cumbia y los combina con una visual vintage muy atractiva. Mientras Catártica canta el coro de una de sus canciones, voy a dar una vuelta por los puestos del evento, mientras escucho el pegadizo coro de la canción En Libertad: Libre libre, en libertad, libertad que dure toda la vida.

Catártica Animal

La sigue Yorka, el dúo de las hermanas Daniela y Yorka Pastenes, que mueven a la audiencia hacia un momento más íntimo y reflexivo, con canciones interpretadas con armonías que las músicas manejan con naturalidad.  Una de sus canciones homenajea a su padre, que las dejó hace poco.

Yorka junto a Mariel Mariel

Luego llega el turno de Paria, Daniela Meza, tal vez mi favorita, quizás la más alternativa, posiblemente la propuesta con más poética del evento. Sus letras hablan de temas poco frecuentes, como la menstruación, los síntomas emocionales y físicos, la sangre. Mientras la escucho recuerdo un texto que escribí a los 20 años sobre la misma temática, en un fanzine punk, que justamente reflexiona sobre el vínculo de las mujeres con la sangre, no solo de la menstruación, sino que también del parto y la desfloración.  

Paria

El viento a cada segundo se acentúa, la piel se eriza y no tengo nada para abrigarme. Las altas temperaturas del último tiempo en Santiago me hicieron olvidar que algo llamado frío existe. Pero la solución está ahí mismo: uno de los varios puestos de ropa usada que hay en el lugar me salva de la baja sensación térmica, pero además agrega dos prendas llenas de estilo a mi closet. 

Vuelvo al sector del escenario, ahora para presenciar el show de Señorita Chu, nombre artístico de la profesora de twerk María Jesús Pinto, quien, en una performance provocadora y desfachatada, pone sobre la mesa temáticas que atingen a las mujeres, como el acoso sexual o la libertad de expresión corporal. Su discurso es furioso, y además de los contenidos de su lírica, ofrece una experiencia donde el cuerpo se utiliza como arma de protesta. Chu tiene su público, orgánicamente una decena de chicas bailan al compás de sus beats, hacen piruetas sobre el pasto y corean sus canciones: Porque mi cula es mi metralleta y es tan poderosa que mejor ni te metas

Mariel Mariel

En La Matria la apuesta es que prácticamente todos los puestos sean ocupados por mujeres, por eso están a cargo del  sonido, de la producción, de las fotos, de los roles técnicos que habitualmente ocupan hombres.

No pasa mucho tiempo y entra en escena la sanmiguelina Almeyda de la Riddim, nombre artístico de la instructora de baile Javiera Opazo, quien, a sus 27 años, se ha posicionado como una fuerte representante de dancehall, corriente de música afrodescendiente. Sus textos feministas son recitados con frescura y desbordante talento, su carisma es evidente y se traslada en efervescencia a su fanaticada, que corea y baila sus canciones a unos metros del escenario. Atlética, rítmica, graciosa, Almeyda es definitivamente otro de los platos fuertes del evento. 

Almeyda de la Riddim

 La energía de Almeyda queda vibrando sobre el escenario. Pero antes de que se enfríe el ambiente, hace su penúltima entrada la dueña de casa, Mariel Mariel, para presentar a la estrella de la jornada: Camila Moreno. El viento sacude las hojas con fuerza, las ramas revolotean, los perros corren y se vuelan los productos de las emprendedoras. Martina Valladares, mánager de Mariel y productora ejecutiva de La Matria, nos trae té, el mejor brebaje para sortear la helada del viento. En el pasto, la audiencia aplaude y recibe con cariño a la connotada cantante y compositora. Camila viste calzas negras y una chaqueta en negro y rojo gastados. Luce un tono rojo-fucsia-furioso en su pelo, que baila con el viento mientras que con su guitarra interpreta sus creaciones. Camila no necesita a una banda para exudar en cuerpo y alma la más pura actitud rock. Se nota a sus anchas, resuelta, cómoda, cantándole a un público que la respeta y escucha. Uno de los puntos altos de su actuación es el momento en que canta Es real, canción que habla del amor lésbico: Es real esta electricidad, es real, no te quiero soltar más.

Camila Moreno

Para finalizar, Mariel Mariel invita a todas las músicas que actuaron a subir al escenario para sacar una foto oficial. Mientras posan, al verlas juntas, con sus diferentes propuestas, vestuarios, peinados, mensajes y especialidades, respiro una sensación muy poderosa, que se suma a la fuerza de las emprendedoras que también fueron parte del encuentro, como las mujeres del staff técnico y, por supuesto, las del público. Juntas -incluyéndome como periodista, feminista y mujer- constituimos una fortaleza impenetrable, resistente y sólida, que nace desde el arte y el poder de expresión de la música y la literatura, poniendo sobre la mesa los derechos que por siglos se nos han negado. 

Somos distintas femineidades unidas en una misma lucha y empoderamiento. El viento roza nuestras mejillas acariciando por última vez el esfuerzo unificado de todas las que estuvimos ahí. Las emprendedoras comienzan a levantar sus puestos y Mariel cierra la jornada llena de aplausos y palabras de aliento. Durante la ruta de retorno a Santiago, conduzco con la convicción de estar pavimentando la continuación de un camino que otras, años atrás, comenzaron. Hoy, La Matria contribuye abriendo más caminos y alargando esa misma calle, para que las que vienen, transiten con tranquilidad por las rutas que hoy luchamos por cimentar.  

Crédito fotos y video: @leysofotografia

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público.

Related Posts
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.