La escena de Orpis: La mujer lleva a su hombre hasta las puertas de la cárcel
Habrá un asiento vacío en el club de millonarios, este socio estará ausente durante cinco años y un día aproximadamente.
Los dos se dejan tomar fotos para el noticiario de las ocho, (sin mirar posan para las cámaras)
Hay una especie de tristeza allí pero el asunto es más simple aún: la rueda de la fortuna ha girado y para el hombre ya es muy tarde para el arrepentimiento
Queda su mirada altiva mientras ingresa al presidio, cargando un bolso deportivo con sus cosas
Habrá un asiento vacío en el club de millonarios, este socio estará ausente durante cinco años y un día aproximadamente.
La mujer llora con decoro; el abogado declara para la prensa: este país de malagradecidos debe saber que pese a la condena, su defendido es un hombre recto y de una honestidad a toda prueba; que el asunto de las coimas tuvo la peor interpretación en tribunales; y que el condenado asume pese a todo su res – pon – sa – bi – li – dad, mientras los otros involucrados simplemente zafaron con mínimas multas y sanciones.
Después de las palabras, ningún periodista hizo más preguntas. Sopló el viento en las afueras del presidio. Los técnicos recogieron sus equipos, enrollaron el cablerío, guardaron todo en sus furgones y se fueron, tomando rumbo norte.
La mujer dejó a su hombre en el portal de la prisión.
Un módico beso selló la ceremonia.
Es tarde al parecer; ella debe volver a su casa.
Sin despedirse de nadie más, sube a su Audi (el chófer le abrió la puerta).
El auto se pierde rumbo al oriente.
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