Una propuesta franca, abierta y popular
Esa propuesta perdió. Las razones son varias, pero entre las más importantes está la de la existencia de mentiras y falsedades, que a través de tecnología (bots, trolls,) viralizaron, amplificaron, replicaron e instalaron noticias falsas en la ciudadanía, usando enormes cantidades de dinero y empresas destinadas para ese efecto.
En este cuatro de septiembre, fecha en que se recuerda el rechazo a la propuesta de la Convención Constitucional, nuestra directora nos pidió a los panelistas que expusiéramos algunas ideas, sentires y reflexiones al respecto.
La constitución del 80, que fue aprobada en forma ilegítima, continúa en aplicación pese a los intentos por reemplazarla por un texto más democrático y representativo.
Dos procesos constitucionales se sucedieron con demasiada premura y ambos fueron rechazados.
En uno de ellos me tocó participar.
Fue un proceso que se forjó como respuesta institucional a la revuelta social que se produjo por el descontento de la ciudadanía con las desigualdades y la falta de oportunidades de un gran sector de la población, entre otras razones.
El proceso de nueva constitución que se desarrolló en la Convención Constitucional, tuvo una participación heterogénea. Hubo mucho trabajo, reflexión, mucha discusión, propuestas, correcciones, negociaciones y el voto artículo por artículo hasta llegar al texto final. La idea de la gran mayoría, era entregar al país una constitución que nivelara la cancha, una propuesta en que todos quienes habitamos en Chile tuviéramos las mismas oportunidades para desarrollarnos y crecer, reconociendo las diferencias y respetando a las minorías.
Se intentó poner límites al poder omnímodo del sector oligárquico que siempre ha detentado, abusado y controlado el poder en nuestro país.
Algunos critican la participación de sectores «no preparados para hacer un texto constitucional», sin embargo, cada uno de los constituyentes fue elegido por el voto democrático para participar en la construcción de esta nueva constitución. Para algunos, este proceso debió haberse llevado a cabo por eruditos dejando de lado a quienes no tenían las competencias por lo que no eran dignos de participar.
Creo profundamente que debía ser todo lo contrario. Un debate franco, abierto y popular. Con todos los sectores representados y con una particularidad inédita. Estaban representados todos aquellos sectores que nunca han participado en política y que han sido excluidos durante toda la existencia de la república en la toma de decisiones
Ese proyecto propuso al país un Estado social y democrático de derecho.
Un estado que tendría un rol activo, y no subsidiario, para garantizar los derechos sociales a los ciudadanos, para dar una efectiva protección de los derechos humanos y que procurará activamente disminuir las brechas económicas y sociales, en la búsqueda de la justicia social y el término de las desigualdades entre los ciudadanos, que no solamente fuera teórica. Buscaba también una mayor participación ciudadana en sus propias decisiones.
Esa propuesta perdió. Las razones son varias, pero entre las más importantes está la de la existencia de mentiras y falsedades, que a través de tecnología (bots, trolls,) viralizaron, amplificaron, replicaron e instalaron noticias falsas en la ciudadanía, usando enormes cantidades de dinero y empresas destinadas para ese efecto.
El segundo intento constitucional llamado Consejo Constitucional, desechó a la ciudadanía e instaló a los especialistas el Consejo de Expertos, para marcar los límites de lo que se podía o no regular. Sin embargo, fue igualmente rechazada y en este caso, la presencia de bots, trolls y noticias falsas no fueron necesarias para que la ciudadanía votará en contra del texto propuesto.
Por último, quiero expresar mi deseo y esperanza de que este proceso de cambio esté sólo suspendido y que prontamente volvamos a organizarnos, conversar, marchar y discutir los asuntos por los que muchos llevan demasiado tiempo esperando, como la reivindicación de los pueblos originarios como parte de esta nación, la búsqueda de la justicia social, el respeto irrestricto a los derechos humanos, la participación ciudadana y la existencia de un estado activo que garantice a todos y todas los derechos sociales.
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