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De guerrillero tupamaro a presidente humanista: la vida cinematográfica de Pepe Mujica

Pepe y Lucía habían iniciado su relación cuando él empezó a dirigir la Columna 10, la misma célula en la que ella participaba, pero no sabían los nombres reales del otro: dentro de la organización, ella se llamaba Ana y él Ulpiano.

Antes de José Mujica hubo el Pepe. Es decir, antes que el político del Frente Amplio asumiera la presidencia de Uruguay y marcara el final de su vida como ícono de la izquierda latinoamericana, hubo un joven revolucionario que construyó su imagen, hace poco más de 60 años, pasando de ser el líder de las juventudes de un partido de derecha a ser uno de los principales militantes de lo que fue uno de los movimientos guerrilleros mejor organizados de Sudamérica.

La historia de Mujica como figura nacional está ligada a su período como miembro del Movimiento de Liberación Nacional, más conocido como los Tupamaros, organización que adoptó tanto el apodo que lo incorporó a su acrónimo oficial: MLN-T.

Los Tupamaros se formaron a partir de grupos de jóvenes desilusionados de la democracia liberal uruguaya e influenciado por la Revolución Cubana, algunos salidos del Partido Socialista y otros del derechista Partido Nacional. Con el tiempo, pasó a recibir disidentes de los movimientos maoístas y anarquistas, e incluso del Partido Comunista Uruguayo (PCU).

Mujica fue uno de esos primeros jóvenes tupamaros, nacido en una familia de centroderecha con historial de militancia por el Partido Nacional – y de un movimiento que había dentro de la derecha uruguaya conocido como herrerismo, por la influencia del pensamiento de Luiz Alberto de Herrera.

Pepe llegó a ser presidente del movimiento juvenil nacionalista-herrerista, pero decidió abandonarlo. Pasó por diferentes pequeños grupos de izquierda revolucionaria, a partir de los cuales tuvo una serie de experiencias, incluyendo visitas a la Unión Soviética y a Cuba, que lo inspiraron a unirse al MLN-T.

Sobre los tupamaros, según sus propias palabras, “no fueron una guerrilla, sino un movimiento político que utilizaba tácticas guerrilleras para promover la justicia social y una disputa de conciencia dentro de la sociedad”.

Escapadas cinematográficas

El ascenso de Mujica dentro del MLN-T fue resultado de su participación en algunos de los operativos más importantes, recordados hasta el día de hoy como algunos de los episodios más impresionantes jamás registrados en Montevideo.

El entonces guerrillero tupamaro participó en varios robos a bancos y otras acciones dedicadas a recaudar fondos para financiar la lucha revolucionaria. No todos terminaron bien: en 1973, Mujica ya había acumulado cuatro condenas de prisión y varios enfrentamientos con las fuerzas represivas – en uno de ellos recibió seis disparos, pero sobrevivió.

Pero el operativo más recordado en la historia de los Tupamaros, y que tuvo a Mujica como una de sus figuras centrales, fue la gran fuga de la cárcel de Punta Carretas, en septiembre de 1971, cuando más de 100 presos políticos – la mayoría tupamaros – escaparon de la que hasta entonces era la mayor penitenciaría de la capital uruguaya.

La hazaña fue posible gracias a un esfuerzo conjunto realizado dentro y fuera de la cátedra, con el futuro presidente como uno de los organizadores desde dentro, y también como uno de los que cavó el túnel que permitió la fuga. Cabe agregar que el penal fue desactivado en la década de los 90 y actualmente, donde antes estaba, funciona un centro comercial.

Los tupamaros tenían disciplina militar, pero carecían de centralización política y claridad ideológica. Su unidad se generó a partir de la unión de elementos comunes entre las organizaciones que la componían y se expresó principalmente en la defensa de un discurso anti imperialista y anti oligárquico, con miras a construir una sociedad socialista con un fuerte sesgo nacionalista.

Pero la persecución a los tupamaros por parte de las autoridades uruguayas también siempre fue muy fuerte, incluso antes de la dictadura que tuvo inicio en junio de 1973.

Esa cacería se incrementó de verdad a partir de agosto de 1970, con la ayuda de agentes del gobierno de Estados Unidos, tras una operación en la que los tupamaros secuestraron y asesinaron a un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) llamado Dan Mitrione. Mujica habría sido parte de ese operativo, que está retratado en la película Estado de sitio, del cineasta griego Konstantinos Costa-Gavras.

Pepe y Lucía

Otro punto importante sobre el tiempo de Mujica con los Tupamaros es el hecho de que fue durante este período que conoció a Lucía Topolansky, quien fue su compañera hasta los últimos días de su vida.

Topolanksy tiene un origen social muy diferente al de Mujica. Él proviene de una familia del sector más pobre de la clase media uruguaya, una familia del campo. Ella, en cambio, proviene de una familia de la clase alta de Montevideo. Ella ingresó al MLN-T en 1969, mientras estudiaba Arquitectura en la Universidad de la República (la principal universidad pública del país).

Lucía ganó notoriedad dentro de la organización debido a su habilidad para falsificar documentos y a que su formación como arquitecta la convirtió en una figura importante en la resolución de problemas logísticos y estructurales.

La pareja de Mujica también participó en el operativo de fuga de la cárcel de Punta Carretas en septiembre de 1971, incluso desde el exterior, ya que muchos de sus conocimientos de arquitectura fueron enviados a los presos del interior para que se pudiera construir el túnel.

Sin embargo, conviene recordar que dos meses antes, en julio de 1971, fue protagonista de una acción similar en una cárcel de mujeres. La llamada Operación La Estrella, en la que fue una de los 38 presos políticos fugados de la Penitenciaría del Cabildo.

Con el desmantelamiento del MLN-T, en 1972, ambos fueron detenidos y permanecieron separados durante 13 años. El autogolpe de Juan María Bordaberry en junio de 1973 inició una dictadura que duró en Uruguay hasta 1985.

Pepe y Lucía habían iniciado su relación cuando él empezó a dirigir la Columna 10, la misma célula en la que ella participaba, pero no sabían los nombres reales del otro: dentro de la organización, ella se llamaba Ana y él Ulpiano. Mantener identidades falsas era una de las reglas dentro de la organización, para evitar posibles denuncias.

Durante la dictadura, incluso estando presos, lograron intercambiar cartas que fueron trasladadas por sus respectivos abogados. La pareja recién comenzó a vivir junta en 1985, cuando fueron liberados, tras el fin de la última dictadura uruguaya.

Rehén de la dictadura

Los 12 años de dictadura fueron los más duros de la vida de Pepe Mujica. Fue elegido como uno de los quince “rehenes”, palabra que el propio régimen utilizaba para referirse a los presos políticos amenazados de muerte.

A pesar del desmantelamiento del MLN-T, aún había ex tupamaros en libertad, por lo que el gobierno dictatorial impuso la siguiente regla: si alguna célula guerrillera volvía a la acción, se fusilaba a un rehén – o a más de uno, según el caso. El tormento de los rehenes de la dictadura uruguaya es retratado en la película Una Noche de 12 años, del director Álvaro Brechner.

Estos prisioneros fueron mantenidos en un aislamiento extremo y sometidos a diversas formas de tortura, física y psicológica, que incluían restricciones de las necesidades básicas y amenazas de muerte. Fue una estrategia que, hasta cierto punto, sirvió al discurso oficial, que y a la propaganda del régimen.

Regreso a la democracia

Tras el fin de la dictadura, Mujica y otros rehenes fueron liberados, al igual que otros tupamaros que estaban en cárceles comunes.

Muchos de ellos regresaron a la lucha política, no a través de la guerra de guerrillas, sino a través de la vida partidaria, con la fundación, en 1989, del Movimiento de Participación Popular (MPP), un partido que forma parte del izquierdista Frente Amplio.

La presencia de muchos tupamaros en el MPP hace que muchos asocien al partido con la guerrilla, aunque también hay militantes del partido que ni siquiera vivieron ese período. Es el caso, por ejemplo, del actual presidente del país, Yamandú Orsi, nacido en 1967, cuando el MLN-T ya estaba en acción.

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