Aliado de Piñera: Presidente saliente de Colombia es abucheado en su último discurso en el Congreso
Durante la juramentación de los parlamentarios elegidos el pasado mes de marzo, Iván Duque fue tratado de “mentiroso” cuando habló de los Acuerdos de Paz, los cuales intentó sabotear durante su mandato. Dentro de dos semanas, tendrá que entregar su cargo al progresista Gustavo Petro.
Se esperaba que la ceremonia de juramentación de los parlamentarios elegidos en las elecciones legislativas colombianas –que ocurrió el pasado mes de marzo– estuviera marcada por algunos homenajes al presidente Iván Duque, por tratarse de una de sus últimas apariciones públicas como mandatario, antes de entregar el cargo a Gustavo Petro, en un cambio de mando agendado para el próximo 7 de agosto.
Sin embargo, lo que se vio la noche de este miércoles fue un bochorno más para un Presidente que termina su mandato con un índice de desaprobación tres veces mayor que su aprobación.
Con una mayoría de nuevos parlamentarios pertenecientes a sectores de izquierda y centroizquierda -cuya tendencia es apoyar al futuro Presidente progresista Gustavo Petro–, Duque no pudo escapar de pifias y abucheos durante varios momentos de su mensaje.
Pero el momento que más generó reacción de los asistentes fue cuando el aún mandatario decidió hablar de los Acuerdos de Paz, asegurando que su gobierno habría sido guiado por un “compromiso inquebrantable con la paz y la legalidad”. Entonces, muchos congresistas de partidos de izquierda o ligados a movimientos sociales comenzaron a gritarle “mentiroso, mentiroso”, mientras sostenían pancartas, algunas de ellas con fotos de dirigentes sociales y comunitarios asesinados en los últimos cuatro años.
Además de los partidos y de las organizaciones sociales, también las entidades de Derechos Humanos de Colombia reclaman que el gobierno de Duque estuvo marcado por un retroceso en la instalación de políticas programadas en los Acuerdos de Paz de 2016, que tienen como objetivo poner fin a la guerra civil que dura más de 50 años en el país cafetero.
Según el Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo de la Paz en Colombia), solamente en el año 2021 hubo 171 asesinatos de líderes y lideresas sociales, comunales e indígenas, cifra que podría ser aún mayor al final de este año: en 2022 ya ha habido 102 personas asesinadas, la última de ellas el líder indígena Jorge Eliecer Mejía, cuya muerte fue registrada el sábado 16 de julio.
El bochorno de Duque marca el también el peor momento del uribismo, corriente política de extrema derecha liderada por el padrino político del actual mandatario, el ex Presidente Álvaro Uribe (2002-2010).
Según las encuestas, Duque termina su mandato con un 27% de aprobación y un 68% de desaprobación. Y también Uribe sufre con la baja popularidad: solo un 19% de las colombianas y colombianos tienen una imagen positiva del caudillo, lo que sería su peor escenario desde los años ’90.
Además, la caída de Duque y del uribismo encuentra paralelo en lo que fue el final de mandato de uno de sus más importantes aliados sudamericanos: el piñerismo en Chile.
Sebastián Piñera terminó su segundo mandato con índices de aprobación y de rechazo similares a los de Duque, lo que quedó evidenciado en las últimas elecciones, tanto en Chile como en Colombia, cuando los principales candidatos de la derecha –José Antonio Kast y Rodolfo Hernández, respectivamente– trataron de ningunearlos para no absorber el rechazo que ambas figuras generan.
Entre las diversas iniciativas en que Piñera y Duque estuvieron juntos está el inolvidable “Venezuela Live Aid”, en la ciudad colombiana de Cúcuta, en febrero de 2019, cuando intentaron ayudar al entonces diputado venezolano Juan Guaidó, quien se había autoproclamado Presidente de su país, a cruzar la frontera con camiones de supuesta ayuda humanitaria.
Fue en ese evento que Piñera hizo la también inolvidable invitación para que los venezolanos descontentos con el gobierno del Presidente Nicolás Maduro buscasen refugio en Chile.


