Yorka: “somos el ejemplo clásico de las personas de clase media donde estudiar arte es una tragedia”

Yorka: “somos el ejemplo clásico de las personas de clase media donde estudiar arte es una tragedia”

Una palabra se repite harto en la conversación: privilegio. Yorka Pastenes (30), cada vez que puede, recalca lo afortunada que se siente frente a la vida que ha podido construir, teniendo bien presente el de dónde viene. “Somos el ejemplo clásico de las personas de clase media que están endeudadas, que estudiaron en un liceo particular subvencionado, que no tuvieron tantos lujos en la infancia y en donde estudiar arte es una tragedia para tu familia”, afirma en relación a la vida que le tocó vivir junto a su hermana Daniela. Su conciencia de clase, nos cuenta, se reforzó luego de haber estudiado en el Pedagógico (UMCE) y luego aún más desde el estallido social. “Estoy muy orgullosa de todo lo que ha pasado con Chile desde octubre del año pasado. Yorka, como proyecto, está apoyando sí o sí esta nueva revolución”.

En estos días, Yorka estrenó ‘¿Qué hiciste?’, canción que llega luego de dos años de haber editado el disco Humo (2018), con el que lograron una muy buena recepción tanto de la prensa como del público. “Es lo más fresco y maduro que hemos hecho. Suena a nosotras pero al mismo tiempo abre una nueva puerta. Es importante mantener nuestros símbolos, esos detalles que nos hacen que la gente conecte con nuestras voces”, cuentan en el comunicado de prensa, en el que además cuentan que, sin quererlo, la canción toca un tópico importante en nuestros tiempos de confinamiento: “en este momento la gente se encuentra atrapada en sus casas, esperando y batallando con sus propios monstruos. Creemos que es una canción que puede servir para acompañar el encierro y compartir esa sensación de incertidumbre que nos ha acompañado durante los últimos meses”. 

– ¿Cómo has estado en estos días de cuarentena?
– Ha sido bien raro. Hemos terminado pasando por un arcoíris de emociones, desde la tranquilidad y el descanso, hasta el estrés y la preocupación. La verdad es que es muy extraño, porque a pesar que uno tiene el privilegio de estar en su casa, los espacios van mutando: el mismo lugar donde trabajas es el que duermes. Finalmente, eso termina provocando una confusión cerebral. Y todo lo que está pasando afuera, que uno mira solo por la ventana, afecta un montón y terminas rebotando más en las paredes.

– Además del estreno del single y las actividades de promoción, ¿como profesora estás con clases virtuales?
– Estamos con harto trabajo desde que lanzamos el single, ha sido intenso todo lo que ha sucedido, han salido hartas cosas. Y la verdad es que, como somos profesoras, estamos haciendo clases también, entonces también queremos descansar (ríe), pero estamos bien contentas porque nuestro proyecto se está moviendo y eso está bonito.

– Desde tu visión como docente, ¿cómo lo has llevado? ¿Qué opinión tienes sobre la forma en que recayó la responsabilidad en los profesores de seguir con las clases a distancia sin mucho apoyo de parte del gobierno?
– Mira, a mí no me afecta la tecnología porque crecí desde chica con un computador y se me ha hecho incluso hasta entretenido hacer la clase online, pero esa no es la situación real de los profesores y profesoras de Chile, donde hay un porcentaje muy alto de docentes que no manejan la computación y que no tienen acceso a un buen internet (capaz de soportar, de lunes a viernes, una cantidad de videollamadas). En mi caso, he logrado zafar, tengo dos clases a la semana y no me estreso tanto. Me he sentido muy privilegiada en muchas cosas durante esta cuarentena. La profesión de la pedagogía es tan dura, es tan difícil y se ha encontrado bien damnificada desde el estallido social, y ahora con la cuarentena pasó que toda la pega de los profes empezó de cero, porque las clases que se hacían normalmente ya no funcionan, entonces hay que armar presentaciones o actividades virtuales y eso es caleta de pega extra para la gente que hace clases. Lamentablemente, no me extraña que la educación siempre termine pagando el pato.

– Volviendo a la música, han contado que el estreno de ‘¿Qué hiciste?’, con esta pregunta que formulan, de alguna forma tiene que ven con nuestros tiempos de encierro y reflexión.
– La canción la grabamos en marzo del año pasado en Ciudad de México, bajo la producción de Felipe Castro. La tuvimos macerando durante un año, pensando cuál era el momento correcto de lanzarla, porque dentro de todo, el estallido social terminó provocando que todos los proyectos no tuvieran final el 2019. Además, por esas fechas lanzamos el compilado Fuego. Canciones de Emergencia en esa época. Ahora que nos encerramos y empezamos a trabajar en nuestro disco nuevo, sentimos la necesidad de sacar un material y teníamos este tema ahí esperando, como que nos decía “¡ya, me toca, me toca!” (ríe) y creemos que justo calza en el presente porque es una canción que habla mucho de los atrapes mentales, de darle mucha vuelta a algo, estar pensando todo el día y siento que hoy estamos todos en esa. Todas las personas están pensando mucho en sus casas, encerrados física y mentalmente, entonces hacerle esta pregunta a la gente creemos llega en un momento oportuno.

– A pesar de que es un material que llega luego de dos años de su disco Humo, en medio han tenido un montón de trabajo que va desde presentaciones en vivo –tanto en Chile como el extranjero– como la integración de otras iniciativas y proyectos. ¿Sientes que todo el trabajo ha valido la pena?
– Absolutamente. Llevamos seis años trabajando sin parar, nos hemos sacado la cresta, literalmente. Si uno no empezara a ver los frutos de esta siempre de tanto tiempo, sería súper triste y frustrante. Entonces me alegro de ver que las decisiones y el camino que hemos tomado ha traído retribuciones. Nosotras hace mucho tiempo que no paramos, pero lo más bonito de todo esto es que la gente le ha ido dando validez. Una banda como nosotras no la rompe en números, pero en cada concierto que hacemos la gente llega y se sabe las canciones. Es un público muy fiel que termina entregándole sus gustos a otras personas, como que predican un poco y, gracias a eso, estamos donde estamos. Y bueno, también gracias a nuestro equipo de trabajo. En verdad, todo es bonito, porque finalmente la curva, desde el 2013, siempre ha ido para arriba hasta ahora. Somos como la tortuga de la fábula. Estoy orgullosa del trabajo y de poder decir que podemos vivir de nuestra música, de lo que nos gusta.

– Desde el estallido social, te he visto en una vereda mucho más militante. Activa en distintas iniciativas sociales, desde la publicación del compilado Fuego. Canciones de Emergencia, que nació de un taller en Balmaceda Arte Joven, hasta ser parte del colectivo Trabajadoras de la Música (Tramus). ¿Qué te motivó a ser parte activa de las movilizaciones desde la vereda del arte y la cultura?
– Es algo bien genuino y nace de la misma necesidad. Nosotras somos dos hermanas, dos mujeres, dos profesoras de San Bernardo. Nos criamos en una vivienda social, nuestra mamá es independiente y somos hijas de papás separados. Siento que somos el ejemplo clásico de las personas de clase media que están endeudadas, que estudiaron en un liceo particular subvencionado, que no tuvieron tantos lujos ni privilegios en la infancia, donde estudiar arte es una tragedia para tu familia porque no existe esa plata, porque eri la esperanza de sacarlos de donde viven… Lo digo igual muy exagerado, si mi mamá leyera esto se sentiría mal, pero no le gustó la idea po. Entonces, siento que nosotras cargamos en una mochila gran parte de toda la historia de la gente que va a marchar, de todos los que están peleando por causas justas. Si fuera doctora o arquitecta, desde el 18 de octubre estaría diciendo lo mismo en mi Instagram y en mi lugar de trabajo, soy muy consiente de la realidad. Somos de este lado de Chile que le afecta todo lo que pasa y lo hemos hecho parte de nuestro discurso porque somos de esta generación que tiene la responsabilidad de cambiar las cosas. Ha sido algo sincero porque nos pasa, y la gente que nos escucha es igual a nosotras y se siente identificada. Es parte de mi discurso de vida nomás.

– Hoy, ¿en qué están iniciativas como Tramus?
– He estado un poco desvinculada en el último tiempo por estar en otros proyectos, pero las cabras ahora están haciendo una gestión súper importante, entrando a mesas de trabajo donde nunca se le había preguntado a una mujer cosas relacionadas a la música y el arte, entonces estoy muy orgullosa de todo lo que ha pasado con Chile desde octubre del año pasado. Yorka, como proyecto, está apoyando sí o sí esta nueva revolución, la nueva Constitución que tiene que llegar y tiene que considerar al mundo independiente y artístico.     

– Desde los tiempos de la Nueva Canción Chilena que no se veía a los artistas tan comprometidos y funcionando en colectivo, tanto artística como políticamente. Siendo parte de esta generación, ¿qué reflexiones puedes hacer al respecto?
– En Chile, cuando comienza la dictadura, hacen desaparecer la cultura. La aniquilan. O sea, mataron a Víctor Jara, y si eso a alguien no le causa un hoyo en la cabeza… Si no les dio resquemor de asesinar al artista más importante del país en ese momento los milicos eran capaces de matar a cualquier persona. Entonces, no me extraña que los artistas hayan detenido su trabajo, que se hayan ido. Es el vacío de esa época oscura que tuvo Chile, porque obvio que te da miedo que te maten. Cuando vuelve la “democracia”, la gente seguía sintiendo miedo y creo que querían olvidar toda la pesadilla que vivieron, por eso no culpo que la música de los noventa se haya puesto más liviana o haya tenido menos contenido político. Y en esa transformación, recién ahora quizás podemos volver hablar colectivamente con canciones sobre lo que está pasando, pero sigue siendo respuesta de un trauma, de un shock muy grande y doloroso, de una herida que nuestro país aun no sana. Pero me encanta que ahora todos estén hablando y que podamos encontrar discurso político desde la Ana Tijoux a la Cami Gallardo, porque justamente la dictadura nos vetó de hablar de cosas importante entre todos, de política, de arte, que nos distanciáramos, que nos volviéramos más individualistas. El estallido social logró romper eso y que los artistas generaran muchas instancias para compartir porque es necesario que todos entren, o sea, yo pude conversar con Mon Laferte, que la admiro caleta. Lamentablemente ahora nos volvieron a separar por esto de la pandemia y es un sufrimiento. Siento que llevamos mucho tiempo de una cosa muy rara, pero hay que seguir luchando y que ojalá en octubre todos votemos Apruebo para que dejen de vernos la cara.

– ¿Tendrá el nuevo disco de Yorka una beta más social o política, a raíz de todo lo que ha pasado desde octubre?
– Nos preguntan harto eso y nos encantaría decir “sí, haremos canciones más sociales”, pero siento que mi música es una parte súper sensible de mi corazón y mi cabeza. Con mi hermana muchas veces hacemos canciones sobre cómo nos sentimos, sobre lo que nos pasa en nuestros corazones más que sobre lo que está pasando afuera. Por eso mismo, ‘La canción es protesta’ siento que fue algo muy especial que sucedió, a pesar de que en el Humo (2018) venían dos temas súper contestatarios como ‘Estáticos’ y ‘Qué terror se siente’. Intentamos hacer canciones sobre lo que nos pasa, y si dentro de esas podemos hablar de lo que pasa políticamente, pero, antes que pasara todo esto ya teníamos varias composiciones que están trabajándose y estamos abarcando diferentes temas como ser mujeres, la homosexualidad, la educación, hay distintas cosas y espero que salga un tema más social, pero la verdad me ha costado componer durante la cuarentena. Me encantaría tener más discursos en mis canciones, pero la verdad es que hago lo que me nace más espontáneamente.

– De todas formas, en sus canciones igual se plantean ciertos temas quizás menos evidentes. Plantean otro tipo de amor, alejándose de la tradición de la balada romántica, por ejemplo.
– Nosotras somos bien románticas. A mi me encanta cantar sobre el amor, pero planteando nuevas formas de querer, más reflexivo. Varias de nuestras canciones que hablan de amor, lo tiramos como con un rollo mucho más libre, un amor que no posee, sin celos; que ama a la persona que se fue, donde no hay venganza ni odio.

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