“Yo te creo”: Justicia social hacia las mujeres y niñas

La justicia falló, no hubo protección ni para Ámbar y el constante abandono que se encontraba ni tampoco para la joven carabinera quién había acusado un intento de violación por parte de su agresor el ex subteniente de Carabineros Gary Valenzuela Ramos. La joven según las informaciones preliminares, había denunciado ante la jefatura de la institución al sospechoso por intento de abuso sexual. Sin embargo, no hubo ni seguridad ni contención para ella.

La Pandemia ha develado un problema histórico de nuestro país, la desprotección y falta de justicia para las mujeres que sufren violencia. Según la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres a la fecha han ocurrido 31 femicidios.

Lamentablemente, desde el caso de Antonia Barra, luego la trágica muerte de Ámbar hasta el femicidio de Norma Vásquez Soto, carabinera que fue hallada muerta al interior de un automóvil en un motel de Linares han develado la violencia constante y la ola de odio hacia las mujeres, pero no sólo eso sino también la desprotección y falta de justicia ante estos hechos.


Frente a estos casos en su mayoría la justicia falló, no hubo protección ni para Ámbar y el constante abandono que se encontraba ni tampoco para la joven carabinera quién había acusado un intento de violación por parte de su agresor el ex subteniente de Carabineros Gary Valenzuela Ramos.

La joven según las informaciones preliminares, había denunciado ante la jefatura de la institución al sospechoso por intento de abuso sexual. Sin embargo, no hubo ni seguridad ni contención para ella.

Ante la justicia patriarcal que existe en nuestro país, la única salida frente a esta ola de violencia ha sido la red de mujeres, el apoyo a la distancia en las redes sociales y las miles de manifestaciones que van desde un cacerolazo desde el balcón por la pandemia, hasta la alerta morada.

Y es que el sentido común ha reinado en nuestro género y ha quedado de lado, el histórico patriarcado que sigue imperando silencioso, pero que hoy por hoy como mujeres lo cuestionamos, al decir abiertamente a las mujeres y niñas víctimas de la violencia y abusos. Yo te creo, hermana, yo te creo.

El yo te creo es un símbolo de la justicia social, ya que actualmente en Chile abunda la impunidad. Por eso, es tan necesario una ley de educación sexual integral para que podamos enfrentar no sólo con el yo te creo, con unidad las expresiones machistas y la violencia tanto física como psicológica que sufren miles de mujeres en nuestro país.


Para que no sea silenciado ni mucho menos naturalizado el abuso y la violencia. Cuando ponemos en la palestra el yo te creo, rompemos con el silencio tanto familiar como cultural, alzamos la voz por ellas y por las próximas generaciones de mujeres y niñas en nuestro país en donde no dudaremos de sus testimonios.

Hoy más que nunca vivimos un proceso histórico importante, el hecho de que nos apoyemos las unas a las otras sin discriminaciones ni distinciones es clave para empujar una constitución nueva en donde las mujeres y niñas sean protegidas y tengan libertad de vivir con dignidad sea cual sea su contexto social.

Finalmente, la esperanza está puesta este 25 de octubre, aprobemos y construyamos un nuevo Chile donde no tengamos miedo de volver a nuestras casas y donde creer a las víctimas sea la premisa de nuestra sociedad.

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