“¡Vamos a buscar! El camino de Gokú en Chile”: Viaje a la nostalgia

A través de una acuciosa investigación y en relato entretenido, el periodista Daniel Madrid cuenta la historia del impacto que tuvo la saga de animé Dragon Ball en Chile, que encantó a varias generaciones de niños… y otros no tanto. 


Casi como las mismas sagas de los guerreros Z –o para hacer otra referencia a la misma serie, como el Camino de la Serpiente–, el libro ¡Vamos a buscar! El camino de Gokú en Chile parece interminable. Pero al igual como pasa con la serie animada, desde un inicio el relato te hace permanecer fiel a la lectura de sus páginas, las que en total suman 459.

La propuesta del periodista Daniel Madrid es atractiva ya que escapa de la lógica de otras publicaciones en torno a la obra fundamental de Akira Toriyama. Su investigación no trata solo de la historia en sí de Dragón Ball –aunque también encontramos parte de eso en sus primeras páginas–, sino que del impacto que tuvieron las aventuras de Gokú y sus amigos en el país, con un estilo entretenido que mezcla la rigurosidad periodística, el cariño por los detalles, la pasión por la saga animada y la crónica vivencial.

La fantástica aventura va a empezar

La verdad es que Vamos a buscar es una fuente interminable de datos e historias que sucedieron en el mundo real para que, a finales de los noventa, toda una generación de niños y adolescentes –y otros no tanto– pudiesen deslumbrarse con la mítica serie.

Desde cómo se dio la llegada de las primeras películas en VHS –que correspondían a la secuela de la primera serie que ni siquiera se estrenaba aún: Dragon Ball Z– que circulaban en un circuito más bien especializado y underground, hasta la proliferación de toda la mercadotécnia que se produjo gracias a la popularidad alcanzada por las diferentes sagas de ahí en más.

A la par de cada nueva aventura de los guerreros saiyajines, toda una nueva industria de la televisión y el entretenimiento tenía sus propias batallas en el mundo de los negocios debido al uso de derechos de transmisión e imagen, temas en los que Madrid se inmiscuye en detalle. De esta manera, el autor entrega detalles deslumbrantes sobre álbumes, juguetes, videos/DVD, música en vivo, y un sin fin de merchandising (productos) legales e ilegal.

Conversaciones con distintos profesionales que hicieron posible el desarrollo de Dragon Ball en Chile es otra de las aristas que destaca el libro. Incluso, entre ejecutivos de canales de televisión, la exdueña de Salo (distribuidores de los álbumes), periodistas y directores discográficos, Madrid se da el lujo de entrevistar a su madre en su calidad de socióloga, y por haber sido testigo provilegiada de la pasión que despierta la serie en niños y jóvenes.

Y, por si fuera poco, cada huella que dejó Dragon Ball en la prensa local, sea cual sea la noticia involurada (ventas fraudulentas de videos, publicidad, demandas, reportajes sobre la serie, convenciones, o usos de la iconografía pop en cualquier situación) su autor las rastreó como si se tratasen de las mismas esferas del dragón. Así es como nos encontraremos datos como los horarios y rating de la serie, las veces que se repitieron, los álbumes de colección que saleron, los premios sorteados, la música que estuvo disponible a la venta y hasta los conciertos realizados por los actores que han hechos los doblejes al español.

Daniel Tapia

¡Vamos a buscar! El camino de Gokú en Chile es una verdadero y completísimo almanaque de datos, recuerdos, anécdotas, curiosidades e imágenes que el manga ideado por Toriyama ha dejado durante 25 años en un país donde toda una generación, a finales del siglo XX, levantó los brazos mirando el televisor y le entregó su energía a Gokú para que hiciera la Genkidama y derrotara al villano de turno.    

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