Trabajo Social: Una pincelada de historia y dignidad en respuesta a la campaña del rechazo

Hoy ver a un Trabajador Social en la franja del rechazo es simplemente ser inconsecuente.


El día 25 de septiembre comenzó la franja referente al plebiscito que se llevará a cabo el 25 de octubre del presente año y en ella llamó la atención la aparición de Daniel Rosas, Trabajador Social de la comuna de la Pintana, y la aparición de otros colegas, lo cual ha generado un sinfín de controversias por los dichos del profesional dentro de la comunidad.

Para contextualizar y a modo de resumen, la carrera de Trabajo Social se comienza a implementar en Chile desde 1925 en la escuela del Dr. Alejandro del Río. Por esos años se inicia como una profesión de apoyo a la medicina, mientras que con el pasar de los años la carrera logra profesionalizarse y, en la década de los 60, mantiene un rol fundamental dentro del desarrollo comunitario del país. Esto provocó que la carrera a nivel latinoamericano entrara al llamado proceso de re conceptualización, donde la influencia de las teorías críticas y marxistas fundamentaron el campo teórico en dicha época.

Con lo anterior tras el golpe de estado de Chile en 1973, la carrera es cerrada en la gran mayoría de las escuelas, se le quita el grado académico y hubo una persecución avasalladora hacia docentes y  estudiantes de la profesión. Posterior a la dictadura la carrera se reabre de manera gradual en las escuelas y se eliminan los enfoques que buscaban cuestionarla. Ello es descrito en el  libro “La Reinvención de La Memoria” de Teresa Matus y Nidia Aylwin. La carrera vivió un proceso de desfragmentación post 73,  lo que lamentablemente recién comienza a terminar el año 2005 cuando se devuelve el grado académico a la profesión. Pero de igual manera mantiene una gran sensibilidad con lo ocurrido en la profesión durante la dictadura.

¿A qué vamos entonces?

El profesional que se presenta en la franja del rechazo suponemos mantiene conocimiento histórico de la profesión que dice representar. Por otro lado, si el profesional es de derecha o de izquierda es irrelevante, lo que importa aquí es la postura del actual sistema constitucional que mantenemos, sistema que ha propiciado la desigualdad y la vulneración dentro del país.

Asimismo, hablamos de un modelo que fue precarizado aún más a la profesión, hoy en día se puede entender que existan trabajadores sociales de derecha tal como la Parlamentaria Sandra Amar, pero no se explica que una persona que se dice ser Trabajador Social apunte a apoyar un modelo de Estado que ha sido injusto con su misma profesión.

Si hablamos de precarización, hoy en día los sueldos de los profesionales dejan bastante que desear: los términos contractuales mayoritariamente son por boleta de honorarios y los campos laborales muchas veces son reducidos y ni siquiera priorizados para la misma profesión.

Es decir que el profesional que anoche hacía mención de conocer la realidad de las personas de la Pintana, claramente no la conoce, ni tampoco conoce su propia realidad profesional. Pero cuando hablamos de tener una opinión política sobre nuestro país en relación al plebiscito, lamentablemente rechazar es aceptar las injusticias sociales que las personas día a día enfrentan y, además, validar un sistema que nos tiene profundamente precarizados y desvalorizados.

Trabajo Social ha sido una de las profesiones que siempre ha estado en la primera línea de lo social de manera transversal. En la actualidad los perfiles de egresos de la profesión van en pos de trabajar con la sociedad en sus diversas complejidades, apelando a los principios de la democracia y de los derechos sociales, entendiendo así la justicia social como un valor prejudicial para la sociedad.

Por consiguiente, cuando hablamos de justicia social no es coherente a la opción del rechazo, donde existe un desconocimiento de los objetivos de la profesión, la cual ha ido en pos de los derechos de las personas, la opción rechazo busca mantener las inequidades, las problemáticas e injusticias que actualmente como profesión se buscan erradicar. Sería simplemente aceptar un paradigma que no tiene validez en el mundo social, que llevó a la gran mayoría de las personas a salir a la calle en octubre pasado.

Hoy ver a un Trabajador Social en la franja del rechazo es simplemente ser inconsecuente.

Somos la primera línea histórica, por eso el llamado es ¡Aprobar y por una Convención Constituyente!

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