Tomás Vidiella, visionario del teatro chileno

El destacado y reconocido actor, director teatral y gestor cultural Tomás Vidiella, es considerado el padre del café concert chileno, además de poseer una vasta y aplaudida trayectoria en el teatro, cine y televisión. A los 83 años, falleció producto de las complicaciones derivadas del COVID-19. 


Era 1971 cuando Tomás Vidiella orquestó la primera obra en formato café concert junto a los actores Alejandro Cohen y Pina Brandt. Hagamos el amor  fue estrenada en 1971 en el Teatro El Túnel, impulsando el desarrollo de un formato que alcanzaría gran popularidad durante las décadas siguientes.

Actor, director de cine, teatro y televisión, y gestor cultural fueron algunos de los roles que cumplió en sus más de 50 años de notable trayectoria, y es considerado como el padre del café concert en Chile, el cual ayudó a forjar y desarrollar con un notable éxito.

Egresado de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile –en cuya generación también se encontraban Víctor Jara, Alejandro Sieveking y Luis Barahona– y con experiencias y aprendizajes en el extranjero (España, México y Estados Unidos), Vidiella destacó rápidamente en el circuito del teatro nacional, tanto como en su rol de actor, como en su faceta de gestor cultural, la que lo llevó a fundar varias compañías teatrales como El Túnel (1970), Hollywood (1976), Anfiteatro Lo Castillo (1980) y El Conventillo (1983), emprendimientos en el que lo acompañaba su hermana, Eliana Vidiella.

Su espíritu visionario siempre lo puso a disposición de su pasión: el teatro. Así es como Vidiella se anota varios hitos de las tablas nacionales, además de la del café concert.

En 1971, actuó en la ópera rock dirigida por Víctor Jara Viet Rock, obra original de Megan Terry y una de las primeras óperas rock (junto con El Degeneresis) realizadas en Chile. Luego, en el mismo teatro El Túnel en 1973, se estrenó por primera vez una obra de Isabel Allende, Balada de medio pelo (con la actuación de Valentín Trujillo).

Pero la que sin duda fue toda una revolución en el mundo del espectáculo del Chile de los setentas fue la obra Cabaret Bijoux (1976), donde el actor interpretó al primer personaje transformista en el teatro nacional encarnando al personaje de Lulú. La obra fue un éxito, llegándose a presentar en varias ciudades del país y hasta al Teatro Caupolicán, en 1982.

Su éxito en el teatro desde ahí solo fue en ascenso, destacando en las obras Mi Hermano Cristian, La Remolienda, La Ópera de Tres Centavos, La Madre, La muerte de un vendedor, Quién le teme a Virginia Woolf, Marat-Sade La muerte de un vendedor ajeno, por nombrar algunas. En tanto, en televisión, fue uno de los primeros galanes del área dramática de Televisión Nacional de Chile y luego en Canal 13, destacándose con sus personajes en las teleseries La Torre 10 (1984), La Dama del Balcón (1986), La Villa (1986), Vivir Así (1988) y Amor a Domicilio (1995).

Por su puesto, debido a su trayectoria impecable, Vidiella recibió diversas distinciones como el Premio de la Asociación de Periodistas de Espectáculos, Arte y Cultura de Chile (APES) a Mejor Actor de Teatro en 2001 (por Largo viaje del día hacia la noche). En 2017, interpretó al protagonista de La memoria de mi padre, junto a Jaime McManus, bajo la dirección de Rodrigo Bacigalupe. El trabajo de ambos actores fue reconocido con el Premio a Mejor Actor en SANFIC Festival Internacional de Cine. En 2016 recibió la Medalla a la Trayectoria por los 75 años del Teatro Experimental de la Universidad de Chile.En 2018 recibió un homenaje por el Sindicato de Actores de Chile a su trayectoria y en la última edición de los Premios Caleuche, de pasado febrero, fue condecorado con un galardón por su trayectoria.

Llegando a los 80 años de vida, el actor se negaba a dejar las tablas, y junto a Coco Legrand y Jaime Vadell, da su último gran golpe en 2016, en el estreno de la obra Viejos de Mierda, escrita por Rodrigo Bastidas y que se transformó en la obra más vista del teatro chileno en las últimas décadas según cifras entregadas por la Sociedad de Directores Audiovisuales, Guionistas y Dramaturgos .

Para Vidiella, el montaje, en clave cómica, tuvo un carácter premonitorio con respecto a los problemas que sufre la tercera edad en condiciones como las actuales y en un país como el nuestro, según él mismo contó en una entrevista a La Tercera en 2020, mismo año que por efectos de la pandemia, la obra se pudo visualizar virtualmente vía streaming.

La obra la siguió realizando hasta el año pasado, en un ciclo virtual que siguió perpetuando su fenómeno.

Su último gran acto fue resistir las complicaciones derivadas del COVID-19, que lo mantuvo resistiendo desde el lunes 8, hasta bajar finalmente la cortina el día de ayer.

“Yo no espero reconocimiento. La gente a mi me reconoce por el teatro, entonces eso es un reconocimiento que uno agradece porque es una cosa fantástica, eso es lo que uno busca”.

Tomás Vidiella (2017)
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