Autor del nuevo libro sobre Palma Salamanca: “Quizás, por primera vez, habla desde una dimensión humana marcada profundamente por sus motivaciones políticas”

“El Negro Palma: Retorno desde el punto de fuga”, del periodista Tomás García, es el texto que devela detalles inéditos y reflexiones de la vida del exfrentista. “Me parecía muy interesante situar a Ricardo Palma en un lugar en la historia, pero no pensándolo desde los apodos que llevó (“el verdugo”, “el fusilero”, “el pistolero”), sino conociendo su dimensión humana a partir del contexto social y político que le había tocado vivir”, nos cuenta el autor en entrevista.


La de Ricardo Palma Salamanca, “El Negro”, ha sido una vida marcada por la violencia dictatorial; experiencias límites y afectaciones propias de tiempos convulsos que finalmente trazaron un camino en el que se impuso la voluntad, el deseo de justicia y el ánimo de combatir la impunidad cuando la gran mayoría del país remaba hacia la paz y la democracia tuteladas.

¿Qué define a Palma Salamanca? ¿Pueden sus acciones determinar su existencia?  Ciertamente, éstas siguen siendo preguntas difíciles de responder, pero desde su aparición en Francia, en febrero de 2018, se gatilló un interés por contestarlas, tarea imposible sin sumergirse en su dimensión humana.

Ese fue el leitmotiv del periodista Tomás García para escribir el libro El Negro Palma: Retorno desde el punto de fuga. “Cuando conocí la historia de Ricardo Palma Salamanca, me llamó la atención de que esta tenía un punto de termino, que era cuando él se fugaba de la cárcel de Alta Seguridad en diciembre de 1996, pero nadie sabía sobre lo que había pasado con él, no había información. Entonces, me intrigaba esta idea de que él se había convertido en un fugitivo y a la vez en un fantasma. En una persona que ya no estaba presente, no sabíamos su paradero, pero seguía estando en la historia reciente de nuestro país”, nos cuenta el autor sobre la motivación para investigar la historia de uno de los hombres más buscados en la historia carcelaria de Chile.

El nombre de Palma Salamanca se seguía repitiendo como autor de una serie de acciones durante la transición chilena, algo que para el periodista fue un punto importante de reflexión, que devino en tratar de responder otras preguntas, como el dónde estaba y qué había significado cargar con todas las cosas que había hecho.

“Esas pregunta comienzan a resolverse cuando aparece en Francia en 2018”, comenta García sobre la sorpresiva reaparición pública de Palma Salamanca. A partir de ahí, el periodista comienza a investigar sobre su vida y a entrevistar a su familia, amigos y a conocer el contexto que rodeaba su historia.

“Me parecía muy interesante situar a Ricardo Palma en un lugar en la historia, pero no pensándolo desde los apodos que llevó (“el verdugo”, “el fusilero”, “el pistolero”), sino que conociendo su dimensión humana a partir del contexto social y político que le había tocado vivir. Y el libro tiene gran parte de eso, porque si bien se centra en el Negro, también hay una importante revisión al proceso de transición chilena: los pactos que hubo entre la Concertación y las Fuerzas Armadas y lo que significó ese momentos histórico para una generación que estuvo marcada por la violencia dictatorial”.

Tomás García
Ricardo Palma Salamanca

Conversaciones en persona con Palma Salamanca conforman el eje central de El Negro Palma: Retorno desde el punto de fuga, libro en donde se constata que hay situaciones, experiencias y condiciones de vida que demarcan su forma de pensar. Ricardo Palma no es un Ramiro, ni un José Miguel, ni un Salvador, y no tiene porqué serlo. Él, con sus propias palabras, deja en claro en este libro cuál fue su lugar en el FPMR y el papel que le cupo interpretar respecto de su propia generación.

“No pudimos estar con Allende ese septiembre… Aún éramos niños”, dice Palma en el texto, “pero décadas más tarde nos tocó a nosotros ir tras las hienas que lo asesinaron”, confiesa posteriormente.

Según el autor, el libro se mueve por reflexiones que funcionan como centros de gravedad del relato que intentó construir. Hay una reflexión sobre el momento histórico que vivió Ricardo Palma Salamanca y en el cual él se desenvuelve como integrante de una organización armada. Y también, sobre el proceso de transición, el que abre nuevas interrogantes a novel generacional. ¿Qué significó para toda una generación enfrentarse a un nuevo tiempo, es decir, dejar atrás 17 años de dictadura y pasar a una democracia?

Tomás García

García reflexiona al respeto: “Esa democracia ya la conocemos. 30 años después la historia nos dice que era defectuosa, que pese a las dificultades que existían (políticas sobre todo en ese entonces), no hubo reales intenciones de construir una sociedad en donde la gente estuviera en el centro”. Y profundiza: “se mantuvo un modelo político y económico que fue aislando y segregando a gran parte de la población. La participación se disolvió, es decir, toda esta energía que se había construido en las protestas sociales de los ochenta se disipa por una decisión política del gobierno. Y bueno, en todo ese escenario, la generación del Negro se enfrenta a esta democracia y cuáles son las decisiones finalmente que comienzan a tomar para combatir la perpetuación de un modelo, que lo podemos ver en nuestras vidas, que hemos cuestionado a partir del estallido social, pero también el poder que seguían detentando las Fuerzas Armadas”.

El periodista no tarda en trazar un paralelo con nuestros tiempos, diciendo que hay una herencia dictatorial que el estallido social volvió a revivir, como la herencia que existe en las policías, que está presente en las fuerzas de orden y seguridad, y que es necesario combatir. “Entonces, los pensamientos que tuvo esa generación pueden ser también los de hoy día, la lucha por la dignidad que tenía en ese entonces la juventud también es la de hoy. Y creo que hago mucho durante el libro ese vínculo: poder relacionar las reflexiones del pasado con las del presente, y entender que aunque hayan pasado décadas, hay ciertas luchas, convicciones para ciertos sectores de la sociedad que siguen estando presentes”, sostiene García.

“En este libro, nadie habla por el Negro Palma, es decir, sus hermana, sus amigos, sus compañeros de prisión, de militancia, lo nombran, cuentan sobre él, pero quien siempre está devolviéndonos al dialogo y quien siempre está refutando o confirmando lo que dicen los demás es él mismo. Ricardo Palma está desde inicio a fin en este relato, y creo que eso es destacable porque, quizás, por primera vez se hace un intento de que él hable desde un lugar distinto. Desde una dimensión humana marcada profundamente por sus motivaciones políticas”.

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