Todos los colores para el arte popular: La historia de las Brigadas Ramona Parra

Archivo BRP

En 1968, el VI Congreso de las Juventudes Comunistas de Chile emanó la necesidad de articular grupos abocados a la propaganda. Un año después, en la llamada “Marcha por Vietnam”, aparecieron en las calles varias cuadrillas de militantes de la jota, “armados” con tarros de pinturas y brochas que, a medida que avanzaba la movilización, iban pintando en los muros aledaños consignas en favor del país asiático que combatía una guerra feroz contra Estados Unidos. Estas brigadas fueron llamadas Ramona Parra y desde esa fecha, hasta el día de hoy, han sido un actor protagónico en el arte y la cultura popular.


Fue un 28 de enero de 1946, cuando Ramona Parra, militante de las Juventudes Comunistas (JJCC), llegó hasta la Plaza Bulnes para participar de una manifestación convocada por la Confederación de Trabajadores de Chile, en solidaridad con los sindicatos de las oficinas salitreras Mapocho y Humberstone . Al lugar llegaron aproximadamente 20 mil personas. La respuesta por parte del gobierno fue la tónica de la mayoría de las protestas durante el siglo pasado en las que los intereses del pueblo y el empresariado se habían encontrado de cara: iniciaron una masacre. Seis personas fueron asesinadas, entre ellas Ramona Parra, y hubo varios heridos.

Ramona Parra tenía tan solo 19 años cuando una bala disparada por Carabineros le atravesó la cabeza. Esa fue la única respuesta por parte del Alfredo Duhalde, quien tan solo 9 días atrás, había asumido la vicepresidencia del país interinamente, esto debido a que Juan Antonio Ríos mantenía el cargo de presidente de Chile, pero sin poder ejercer por una grave y avanzada enfermedad.

Ramona Parra fue la primera mártir de la jota y, más de dos décadas después de su asesinato, el VI Congreso de las Juventudes Comunistas de Chile, emanó la necesidad de articular y crear un grupo de propaganda. Un año más tarde, en la denominada “Marcha por Vietnam”, aparecieron varias cuadrillas con tarros de pintura y brochas que, a medida que avanzaba la movilización, teñían las paredes con mensajes a favor del país asiático y que estaba combatiendo una feroz guerra contra Estados Unidos. Estas brigadas llevaron el nombre de Ramona Parra en homenaje a la joven comunista asesinada en 1946.

El nacimiento de las Brigadas Ramona Parra y el gobierno de la Unidad Popular

A fines de la década de los sesenta en nuestro país, el movimiento popular se vio envalentonado con nuevos movimientos artísticos que nacieron en el seno de la clase trabajadora. Por un lado, la Nueva Canción Chilena fue el portavoz y amplificador de las demandas de justicia y cambio social. Y por otro, las brigadas muralistas se transformaron en un bastión de las organizaciones y partidos políticos de izquierda para propagar sus ideas en los distintos rincones de Chile. Ambas expresiones artísticas jugarían un rol fundamental en el triunfo de Salvador Allende y el gobierno Popular. 

Las Brigadas Ramona Parra ya habían hecho su aparición en la “Marcha por Vietnam” , la cual agrupó cerca de 3.000 jóvenes que caminaron de Valparaíso a Santiago para denunciar la intervención estadounidense en el país asiático. Diecinueve días después de esta movilización, el Partido Comunista proclamó a Pablo Neruda como su candidato a la presidencia. Las brigadas apoyaron la campaña de Neruda a través de rayados y murales, pero no sería hasta que el poeta bajara su candidatura para apoyar a Salvador Allende como candidato único de la Unidad Popular, que las BRP tomarían un protagonismo de primer orden en las transformaciones sociales y en el arraigo popular.

Foto: Archivo BRP

Los murales de las Brigadas Ramona Parra, así como también las composiciones de la Nueva Canción Chilena, fueron, y siguen siendo, característicos del gobierno de la Unidad Popular. La realidad nacional, los trabajadores de la minería, la familia, los voluntariados, la geografía del país, entre varias otras, fueron sinónimos de inspiración y motivación para plasmar en enormes murales el sentir colectivo, el sueño esperanzador que se volvía más tangible que nunca para los sectores históricamente excluidos de la sociedad. Es, precisamente, en este periodo que se confecciona el mural “El primer gol del pueblo chileno”, en la comuna de La Granja. Este trabajo fue realizado por las BRP y el destacado pintor Roberto Matta. También se efectúa una exposición, con trabajos de las brigadas, en el Museo de Arte Contemporáneo, y se pinta un mural en los tajamares del río Mapocho con la colaboración de los artistas Gracia Barrios y José Balmes.

Foto: Mural El primer gol del pueblo chileno. Archivo Museo Nacional de Bellas Artes

Las brigadas partieron del ensayo y el error. Nadie les enseñó y su escuela fue la calle. Ernesto Saul, en su libro Pintura Social en Chile, editado en 1972 por la editorial Quimantú, señala que “las brigadas muralistas chilenas son una experiencia absolutamente original. Nacieron con una finalidad práctica: hacer publicidad política. No hubo en ellas ni un maestro ni un grupo de artistas. Todo lo que saben lo aprendieron trabajando. Todo lo que han realizado lo hicieron aprendiendo. Para ellas la academia era el trabajo de la calle, de día o de noche, acosados por sus adversarios o huyendo de la policía. De la premura nació un arte rápido, directo, simple”.

A finales de 1972, el país vivía una fuerte polarización que enfrentaba a quienes buscaban defender el gobierno popular contra quienes lo intentaban desestabilizar y derrocar. En este periodo, las brigadas dejan de realizar los murales que venían desarrollando y se abocan de lleno a la defensa del gobierno de la Unidad Popular a través de rayados y panfletos, convirtiéndose en los pioneros de este nuevo frente de lucha.

El Golpe de Estado y el apagón cultural

Tras mil días de gobierno popular, el pueblo había inventado un lenguaje que desapareció al mismo tiempo que la esperanza, la alegría y sus seres queridos. La larga noche caía implacable sobre la clase trabajadora. Los murales también desaparecieron. Los soles, los pájaros, las palomas que se transformaban en banderas fueron teñidas de gris opaco. La dictadura se esmeró en no dejar ningún vestigio de la alegría y la esperanza de las y los pobladores. Intentó borrar todos los símbolos, todos los sueños que fueron plasmados por obreros, campesinos, pintoras y pintores, sueños que siempre fueron colectivos y nunca particulares. Sueños que hoy vuelven a resurgir con otra camada de brigadistas y que, posterior al 18 de octubre, han vuelto a pintar de manera masiva las distintas calles de nuestro país.

Foto: Archivo BRP

Inmediatamente después del Golpe de Estado, varios integrantes de las brigadas fueron víctimas de la persecución política por parte de la dictadura. Es por la anterior, que las estructuras, las que pudieron seguir articuladas, pasaron a la clandestinidad y lanzaron su manifiesto “¡Contra la dictadura, pintaremos hasta el cielo!”. El trabajo de las BRP se enfocó en la realización de folletos, panfletos, carteles y rayados en contra el régimen de Pinochet. Durante este periodo, cuando las y los brigadistas de la Ramona Parra salían a pegar sus lienzos en contra la dictadura y llamaban al pueblo a articularse, le echaban azúcar para hacer el engrudo, ya que, si eran descubiertos por los militares, estos, en un acto de crueldad, hacían que los muralistas se comieran el engrudo. Por eso, como una medida de protección, en vez de hacer la pegatina con mortal soda caustica, la elaboraban con azúcar.

Foto: Archivo BRP

Brochas contras balas

Fue el 31 de diciembre 1988 y con una creciente apertura democrática tras la derrota de Augusto Pinochet en el plebiscito que buscaba mantenerlo en el poder hasta 1998, que la Brigada Ramona Parra de Arica decidió realizar un mural bajo nivel de la Rotonda Tucapel. Esa noche, el obrero y militante de las Juventudes Comunistas, Salvador Cautivo Ahumada (25), fue asesinado tras recibir un disparo por parte de Carabineros. La historia de Ramona Parra se volvía a repetir con otro integrante de la organización. Salvador se encontraba junto a sus dos hermanas. La violencia policial desatada, tomaba la vida del primer mártir de las BRP. Hasta el día de hoy, y como tantos otros casos de crímenes que involucran a agentes del Estado, no hay justicia y la impunidad se perpetua.

Tras el fin de la dictadura, las y los antiguos miembros de las BRP comenzaron a articularse nuevamente de manera pública para continuar con su trabajo artístico, pero no fue hasta el 18 de octubre de 2019, que volvieron a tener un rol protagónico, más allá del partidario y de las organizaciones y territorios con los que se vinculaban, en la lucha popular. Sin embargo, las BRP siempre estuvieron dispuesta a realizar talleres a las distintas comunidades para que pudieran plasmar su sentir en murales. Realizaron tallares en la Villa Francia en conjunto con el “Mono” González, histórico miembro de las brigadas y en muchos otros puntos a lo largo del país.

Anayka Fuentealba (25) es la Encargada Nacional de las Brigadas Ramona Parra, ocupa este puesto desde el 2018, fecha en que se cumplieron 50 años de la fundación de las BRP. Para ella, “Las BRP son una herramienta de lucha desde la trinchera del arte y la cultura. Es un espacio de aprendizaje, de entrega, de educación y visibilización de las protestas y el sentir de nuestro pueblo ante diferentes coyunturas. Las BRP son un espacio que agrupan, convocan y contribuyen para poder seguir avanzando en las transformaciones que Chile necesita”.

Anayka en la exposición de los 50 años de las BRP en el Congreso Nacional

Antes de que las paredes volvieran a hablar sobre los deseos y sueños colectivos de un pueblo movilizado, las BRP impartieron un curso en la Universidad Abierta de Recoleta. Este curso constaba de dos semestres, el primero era “muralismo y rayados”, y el segundo de “arte callejero”.  Anayka Fuentealba señala que la idea de participar en este proyecto de educación popular “tiene que ver con involucrarse en la academia y hacer esa disputa con lo que ha sido históricamente la elitización de las artes versus darle la importancia que requiere el arte callejero, puesto que este también es una expresión viva del sentir colectivo. Queríamos tener un espacio para poder entregar las herramientas a todas y todos quienes quisieron ser parte de eso y aprender. Aparte, era una universidad abierta, que es popular, por ende, era una inscripción gratuita y donde nos esforzábamos en tener los materiales con autogestión y generar un ambiente rico tanto en conocimiento y de comunidad en torno al aprendizaje”.

Las Ramonas, la brigada feminista de las BRP

En relación al movimiento feminista que se ha venido desarrollando con fuerza durante los últimos años, las BRP decidieron abrir un espacio para que mujeres feministas pudieran expresarse de forma segura y acompañadas de un núcleo fuerte. Las Ramonas nacieron el 8 de marzo de 2019 y desde entonces han realizado un sinfín de intervenciones. “Como otros espacios, el arte también se encuentra cruzado por el patriarcado y, por ende, no siempre existen las confianzas de poder participar, porque muchas veces se piensa que esto está ligado solo a hombres o hay ciertas conductas donde asumen que un hombre está encargado del mural o las brigadas”, señala Anayka Fuentealba.

Anayka tomó la responsabilidad de ser la Encargada Nacional de las Brigadas Ramona Parra el 2018, mismo año en que inéditamente las brigadas dejaron de ser integradas exclusivamente por militantes de la JJCC, y se permitió el ingreso de personas independientes para formar parte de esta estructura artística y política. Con la inclusión de independientes, la estética también sufrió un cambio importante y cada brigada tiene una distinta a la otra.

“La estética es variada y ha ido variando desde que las y los independientes se integraron a las BRP y eso se puede observar a través de las distintas estéticas de las BRP. Por ejemplo, La BRP de Valparaíso pintan de una manera diferente a la brigada de Concepción. Esta última ocupa mucho espray, le gusta eso, y la de valpo hace dibujos con más detalles, muchos trazos.  Lo que se mantiene es la metodología que es trazado, relleno y fileteo”, comenta Anayka.

De la Revuelta Popular a pintar más de 200 murales por el Apruebo

El 18 de octubre tomó por sorpresa a la sociedad completa. 30 años de abusos y miseria fueron el detonante de una explosión social que se acumulaba con cada salto a los torniquetes y con la desataba violencia policial.  A las BRP también les tomó por sorpresa el inicio de uno de los procesos de movilización más importantes en el Chile pos dictatorial. Sin embargo, tan solo un par de días más tarde, ya estaban interviniendo las calles. 

Actualmente las BRP están compuestas de 42 brigadas de Arica a Magallanes. Cada brigada tiene una composición diferente y varia entre 5 a 30 personas cada una de ellas. Fueron estas cuadrillas de militantes del arte y la cultura popular que se movilizaron para plasmar en las paredes el sentir colectivo de un proceso que llevó a enterrar la Constitución del 80.

Desde el inicio de la revuelta, todos los viernes llegaban al GAM las y los brigadistas de la BRP para intervenir el espacio. Nunca fue fácil, puesto que la represión desatada y la declaración de guerra por parte de Sebastián Piñera hacia de cualquier espacio, un lugar no seguro.

“Una vez estábamos pintado el GAM y sentíamos cómo los perdigones que disparaban Carabineros rebotaban en el muro y caían en nuestros pies”, señala Cristopher Rodríguez y quien es el encargado artístico de las BRP, al recordar aquellos días de octubre de 2019. Además, añade que “nosotros siempre estamos al 100% apoyando a la protesta a través de la cultura y las artes. Rayamos, hacemos lienzos e incluso performance, como, por ejemplo, quemar la constitución”.

Todos los viernes que las BRP llegaban al GAM a intervenir, lo hacían con una consigna distinta. Estas siempre iban acorde a la contingencia y las diversas demandas que emanaban desde la movilización popular. Como, por ejemplo, “fuera Piñera”, “fuera Chadwick”, “Destitución a Rozas”, “No+AFP”, “Vivienda Digna” y “Nueva Constitución”, entre varias otras.

Cristopher, comenta que en noviembre de 2019 “bajamos al Mapocho e hicimos un gran mural donde asistieron más de 300 personas y fue bien bonito. Ese mural está enfocado a exigir una nueva Constitución.  Ahí se organizó mucha gente para construir este mural colectivo. Posterior a esto, y ya con el plebiscito en camino, llamamos a todas las brigadas locales, a artistas y personas que se quisieran sumar, a construir 100 murales por el apruebo. En el transcurso de esa campaña nos dimos cuenta de que era un éxito, la campaña estuvo acompañada de nuevas estéticas, de jornadas culturales y, finalmente, pintamos 226”.

LAS BRP Y LA VINCULACIÓN CON LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

Anayka comenta que la vinculación con las organizaciones sociales se da de distintas formas. A veces son las mismas agrupaciones que les escriben o los ven pintando y se les acercan y les dicen “oye, me interesa esto”. “Nosotros tenemos un interés y un ímpetu de poder participar de los movimientos sociales, nosotros nos hemos acercado a distintas organizaciones con la idea de poder organizar y poder construir algo en conjunto y poder visibilizar las demandas que tengan en ese espacio. También, cuando ha habido convocatorias abiertas para poder participar de coordinadoras, nos hemos hecho participe”.

La joven dirigenta comenta que los murales los pintan con las comunidades que están alrededor del muro y para eso hacen jornadas de conversaciones donde definen qué les interesaría plasmar, qué simbolismos e imagen les gusta. Es una construcción colectiva.

“Por ejemplo, con los presos de la revuelta, ha sido en coordinación con las y los familiares que se han ido articulando durante este último tiempo. Hemos estado participando de las asambleas, hemos tenido conversaciones y en base a lo que van demandando estos distintos grupos, vamos tomando definiciones que estén acorde a ese contexto”, señala Fuentealba. Es por la anterior, que el domingo 25 de julio, las y los miembros de las BRP llegaron a las afueras de la ex Penitenciaria y Santiago 1 para plasmar un enorme mensaje en las paredes donde se encuentran las y los presos de la revuelta “Ley de Indulto General”.

“Todos los colores por un Gobierno Popular”

Durante todo este último álgido proceso que se ha vivido en nuestro país, las BRP se han unido de distintas formas en las diferentes campañas que han sucedido. “Participamos de la campaña del apruebo y la elección de las y los constituyentes apoyando a quienes nos parecían que podían representar un proyecto más popular y, así también, definimos que nuestro candidato para disputar las elecciones presidenciales era Daniel Jadue en relación con su proyecto y que también era un candidato que venía de una proclamación popular a partir de su trabajo en la comuna de Recoleta”, comienza diciendo Anayka.

“Nuestra forma de participar en ese espacio fue lanzando la campaña a la cual llamamos ‘Todos los colores por un gobierno popular’, y que consistía en la expresión de distintas intervenciones callejeras. Esta vez no era netamente de murales, puesto que nos tocó en fase 1. Entonces, era más complejo organizarlo. Sin embargo, en los espacios que se pudo pintamos murales plasmando las ideas del programa. A nosotros nos parecía muy importante mostrar en las calles que había un programa transformador y que venía a solucionar las distintas demandas que veníamos plasmando hace mucho tiempo. También hicimos serigrafias, las banderas, las poleras de la campaña. Haciendo lienzos, hicimos gráficas para las redes sociales. Participamos del Frente de Artistas por Jadue. Así, demostramos un despliegue popular y había organizaciones populares que nos pedían que le hiciéramos sus lienzos para la campaña, etc”, finaliza Fuentealba.

El arte callejero como expresión de lucha popular y los intentos por detenerlo

En el país hay dos proyectos de ley, ambos presentados por diputados de Chile Vamos, que buscan criminalizar la expresión callejera, estas son la Ley Anti Graffiti y la Ley Anti Stickers. Al respecto, Anayka Fuentealba señala que “estamos atacando un sistema y hacemos una apelación directa a quienes son los que mantienen este sistema de pie y por ende es que molesta tanto. Cuando hay mayores descontentos o crisis de gobernabilidad, podemos ver que las murallas se empiezan a llenar con los distintos sentires y consignas del pueblo y la revuelta es un claro ejemplo de aquello. Las personas salieron a rayar, a escribir lo que siempre les negaron; mostrar su realidad y eso es lo que le causa bastante miedo a quienes defienden el modelo neoliberal”.

Continúa su intervención respecto a los rayados y murales comentando que “tienen que ver con la expresión de las masas populares y cómo tenemos la capacidad de intentar romper con el cerco comunicacional que existe en Chile y donde la mayoría de los medios de comunicación velan por los intereses de sus dueños y que, además, son dueños de grandes empresas y que han transformado su línea editorial para seguir reproduciendo el sistema neoliberal. También se hace un gran uso de publicidad en las calles que sigue alimentando el consumismo y el capitalismo”.

“Nosotros encontramos en este espacio de arte y de lucha callejera nuestra inmediatez más cercana, las cuales son nuestras mismas manos, las pinturas y murallas que nos pasa el pueblo para poder demostrar cuales son nuestros verdaderos sentires y sueños colectivos”, Finaliza la joven encargada de las Brigadas Ramona Parra.

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