Tati Penna: el adiós a una precursora del periodismo feminista en Chile

No lo vamos a olvidar: en los 90 tuvimos periodismo feminista en Chile. Si bien la transición a la democracia estuvo cargada de censura y los medios convencionales se alinearon, hubo excepciones y una mujer que sacó la voz por todas las que vendríamos después y nos reconoceríamos en su legado.


Hace unas horas nos enteramos que la periodista Tati Penna dejó de existir. La esclerosis múltiple que sufría desde el 2014 más el diagnóstico de un cáncer reciente, cumplieron su sentencia, llevándose así a una de las periodistas con mayor arrojo y valentía que tuvimos en la televisión abierta de la transición a la democracia.  

Haciendo memoria frente a la noticia de su muerte, la imagen de Tati Penna apareció en mis recuerdos como un rostro potente de la televisión de los años 90, pero también con un importante rol en el periodismo feminista. Esto porque, más allá de su participación en recordados jingles publicitarios, como el de la niñita que tenía susto, de galletas McKay, o de poner su voz en himnos de la campaña del plebiscito del 89, donde cantó por el ”No” o de su importante labor fundando el matinal de TVN con el querido “Halcón” (Felipe Camiroaga) y Jorge Hevia, su gran aporte como mujer y periodista se materializa en sus programas nocturnos de CHV, en esa época RTU, o “Canal 11” como muchos lo llamamos hasta hoy. 

Tati Penna en campaña del NO

El programa “Escrúpulos”, utilizaba el contexto del juego de mesa para instalar temáticas de conversación con diferentes invitados por capítulo, donde se ponían sobre la mesa temas relativos a diferentes áreas de la vida, como la experiencia marital, la sexualidad, la paternidad, la educación, la cultura, la religión, los celos, las drogas, entre una diversa y amplia lista de posibles conversaciones que tomaban rumbo según las respuestas de quien contestara. 

Pese a que Tati era la conductora, tuvo siempre una participación activa con los temas que surgían, donde no tuvo problema para rebatir a sus invitados si era necesario,  argumentando con solidez, exponiendo sus puntos de vista y mostrando su forma de pensar, sentir y de actuar. De esta manera, Tati fue construyendo una imagen fuerte, que comenzaba un camino polémico en un país que se debatía entre la apertura y la censura moral heredada de la dictadura. 

Escrúpulos participación de Chadwick:

Tiempo después condujo “Hablemos de Sexo”, un programa que, como su nombre lo dice, instaló en la televisión abierta una infinidad de problemáticas y tabúes de la sexualidad, que estableció en diferentes capítulos, temáticas que buscaban encausar una sana educación sexual para los televidentes. Uno de los capítulos más recordados fue la televisación de la manera correcta de poner un preservativo en el miembro masculino. 

Con estos programas la periodista se ganó tantos aplausos como críticas: ¿qué era eso de hablar con tanta naturalidad del condón por televisión abierta? ¿Qué tipo de mujer era esta, que se atrevía a verbalizar sin tapujos temas que estaban prohibidos en la mesa de toda familia decente? 

Tati Penna no sólo pronunció con familiaridad esas palabras prohibidas, sino que también defendió con astucia y altura de miras problemáticas que causaban prurito en algunos sectores más convencionales, poniendo en estado de alerta a ese porcentaje de la sociedad chilena que veía en su actitud la amenaza latente del libertinaje: la periodista se había convertido -para los ojos prejuiciosos- en una mujer obscena, al borde de la perversión. Sin embargo, sus programas siempre lideraron en sintonía. 

Consciente de los comentarios y habladurías, se plantó frente a las cámaras con cierto aire desafiante, con una sonrisa que aparecía en su rostro cuando tocaba los temas “filudos”. Probablemente sabía que rompía con el estereotipo, no sólo del periodismo, sino que también en la representación laboral de su género. No recuerdo otra mujer hablando de sexo ni de sexualidad, ni de cultura, ni de censura, ni de derechos humanos o progresismo como lo hizo Tati Penna, teniendo en cuenta que lo materializó en una época que lidiaba con los vestigios de la censura del fascismo y el patriarcado.  

Pero así como hubo prejuicios, también hubo aceptación: para muchos que la vimos en TV, su figura representó una visión que no sólo estaba dos pasos delante en el periodismo, también nos inculcó el derecho de libertad de expresión, nos educó en diversos temas de índole social y cultural, tuvo apertura con la diversidad de género y por sobre todo cimentó -sin llevar una bandera en alto- los primeros caminos que recorreríamos las mujeres como profesionales, madres y defensoras de nuestro rol en la sociedad. 

Tati Penna entrevista a Pedro Lemebel:

Probablemente, su adelanto comunicacional tuvo un costo para ella, su posición tiene que haber tenido sinsabores de los que quizás nunca oiremos. Pero lo que hoy emerge es su implacable consecuencia, agudeza, valentía y perseverancia: Tati Penna también tuvo una audiencia que la quiso, que vio en ella a una mujer ejemplar, concreta, con voz y autoridad. Una profesional que demostró que se podía hablar de temas interesantes en televisión, en horario estelar, siendo mujer, y que asimismo desdibujó a la mujer objeto, reivindicando el rol femenino en el periodismo, situándonos en un lugar que nos enaltece y pertenece.  

No lo vamos a olvidar: en los 90 tuvimos periodismo feminista en Chile. Si bien la transición a la democracia estuvo cargada de censura y los medios convencionales se alinearon,  hubo excepciones y hubo una mujer que sacó la voz por todas las que vendríamos después y nos reconoceríamos en su legado.

Hace 5 meses Tati Penna concedió su última entrevista, a propósito del aniversario de los 60 años de Chilevisión. En ella, envió un mensaje a las mujeres periodistas que admiramos su labor: “Manténgase en lo que están chiquillas, no se dobleguen, no transen, suena feo a lo mejor ¿ah? pero no transen, ustedes son mujeres profesionales, al mismo nivel: “mujeres profesionales”. Sean consecuentes en las dos cosas, la historia las recordará, les juro, y otras seguirán después de ustedes. Eso, sean valientes nomás”.

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