¿Son confiables las encuestas en Chile?: Una mirada académica al trabajo de los sondeos que dicen proyectar la carrera presidencial

Fotos: Agencia Uno

Miguel Ángel López, profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, nos entrega luces respecto a la metodología detrás de las principales consultas ciudadanas en nuestro país.


Si hoy el candidato del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast (PR), aparece inesperadamente como la carta de la ultraderecha que podría arrebatarle el primer lugar en la elección presidencial del próximo 21 de noviembre al abanderado de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric (CS), es básicamente porque así lo han establecido las principales encuestas de opinión de nuestro país.

Por una parte, este domingo Plaza Pública Cadem volvió a situar a Kast sobre Boric (19%), asignándole esta vez un 24% de las preferencias, un punto porcentual más que en la entrega anterior. En tanto, Pulso Ciudadano le dio el mismo día un 22,2% al militante del Partido Republicano -quien habría subido 6,1% puntos con respecto al estudio de la primera mitad de octubre- y un 17,4% al de Convergencia Social, cayendo supuestamente este último en 3,9% puntos.

Por su parte, la consulta Criteria Research del mes de septiembre si bien situó a Gabriel Boric en el primer lugar con un 26% de las preferencias, destacó que “la novedad viene de la mano de José Antonio Kast, quien sube 9 puntos porcentuales respecto del mes pasado, alcanzando el 17%”.

LOS “ERRORES” EN ENCUESTAS RECIENTES

Sin embargo, aún así la supuesta irrupción de José Antonio Kast como “triunfador” en la primera vuelta de la próxima elección presidencial ha generado en la población tanta sorpresa como escepticismo ante estos resultados, recodándose una y otra vez los desaciertos de las encuestas -principalmente de Cadem- en importantes procesos de votación recientes.

Por ejemplo, en su última entrega previa a la primera vuelta de la elección presidencial del año 2017, Cadem le otorgaba a la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, entre un 13% y un 15% de apoyo ciudadano, obteniendo finalmente la periodista un 20,34%. La encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), en tanto, apenas le asignaba un 8,5%.

Otro caso icónico es el del Plebiscito del 25 de octubre de 2020 por una nueva Constitución, donde el 27 de julio Cadem estimaba que la opción “Apruebo” tendría un apoyo de 71% y la del “Rechazo” un 20%, resultando finalmente la primera opción con un 78,28% y la segunda con un 21,72%.

Meses antes, en enero de ese año, la misma empresa aseguraba que el respaldo a la opción “Apruebo” iba bajando (66%) frente a la del “Rechazo” (25%), y que habría un “empate técnico” entre la Convención Constitucional y la Convención Mixta. ¿El resultado final?: Ganó la Convención Constitucional con un 79%, mientras que la Mixta solo logró el 20%.

Y más recientemente, en enero de este año, Cadem establecía que Joaquín Lavín (UDI) y Daniel Jadue (PC) lideraban las preferencias en miras a las primarias presidenciales, resultando ambos postulantes a La Moneda derrotados por Sebastián Sichel (Ind.) y Gabriel Boric (CS), respectivamente.

Y lo mismo hacía el 30 de diciembre de 2020 la encuesta Pulso Ciudadano, asegurando que Lavín lideraba las preferencias para ser electo como nuevo Presidente.

LA RELEVANCIA DE LO PROBABILÍSTICO

La voz de los que sobran conversó con Miguel Ángel López, profesor del Instituto de Estudios Internacionales y del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, con el objetivo de analizar precisamente la forma en que se realizan estas encuestas y los resultados inexactos que -como vimos- arrojan.

“De todas estas encuestas, desde el punto de vista netamente metodológico, indudablemente la mejor es la del CEP, porque es una encuesta que se hace persona a persona, que es probabilística y tiene una serie de controles. Es mucho más cara y toma más de tiempo de realizar, pero metodológicamente es la única probabilística; o sea, que el margen de error que señala, es real”, postula López.

En ese sentido, explica que esto último significa que “yo puedo estimar la probabilidad de cada una de las personas dentro de un universo -en este caso chilenos mayores de 18 años- para ser incluido dentro de la muestra, y eso no ocurre con aquellas que no son probabilísticas. Entonces, eso hace que la encuesta CEP sea lejos la mejor de todas”.

Miguel Ángel López. Foto: Universidad de Chile

Dicho esto, plantea que justamente el carácter probabilístico es de lo que carecen las encuestas telefónicas, como Cadem, o que se realizan a través de lo que se conoce como “panel online”, en el caso de Criteria Research. “Eso nos lleva a tener muchas dudas atendibles, desde un punto de vista metodológico, porque tenemos encuestas que se realizan en dos o tres días por teléfono mediante un panel que generalmente trabaja con las empresas, y que son una serie de personas que se conectan y opinan sobre asuntos de mercado, y a los cuales yo les pregunto por temas políticos”, señala el profesor.

En la web de Plaza Pública Cadem, en el apartado de la Metodología usada, se señala que dicha encuesta es “probabilística”. Algo que a juicio del académico de la Universidad de Chile “es un poco extraño, porque -claro- es una muestra de teléfonos prepago y con plan. Para ello tienes que tener una base de datos de esos teléfonos; si no la tienes, haces una base de datos numérica donde empiezas a llamar al número no más, entonces de todo eso depende mucho, por lo que tienes que tener una serie de controles internos, respecto a lo que no hay mayor información”.

Por otra parte, el académico de la Universidad de Chile agrega que así como CEP se encarga de realizar estos estudios de carácter político, económico y social sin un interés comercial de por medio, muchas otras de las empresas que realizan estas consultas “tienen intereses económicos detrás, en el sentido de que buscan darse a conocer y salir en los medios de prensa”. “Ellos realmente hacen encuestas de naturaleza comercial u otro tipo de estudios, y ahí aprovechan de incluir este tipo de preguntas (políticas) o a veces hacer una encuesta especial sobre eso”, profundiza.

En ese sentido, Miguel Ángel desliza una crítica a la relación de la prensa con estas empresas, apuntando a que aun existiendo esta “diferencia muy grande” entre una y otra consulta, “los medios de prensa le dan prácticamente la misma importancia a las tres encuestas, pero en realidad tenemos una que metodológicamente es mucho más fuerte y representativa de la población (CEP), y otras que no”.

EL FACTOR “CATI”

En la web de Cadem se menciona igualmente dentro de las “Técnicas cuantitativas” metodológicas usadas en sus sondeos, específicamente en sus “Encuestas Telefónicas”, el concepto “CATI de 120 posiciones”. ¿A qué se refiere?: “CATI es un software dentro de un computador central que le va asignando un número a una serie de personas que están haciendo las llamadas telefónicas, y a ese número yo llamo como encuestador. Pero CATI, en términos generales, el original, no es probabilístico, en el sentido que simplemente tú le das una base de números y él empieza a llamar sobre esa base”.

En esa misma línea, López apunta que es muy importante en una encuesta saber datos como cuántas llamadas se hicieron y cuántas personas respondieron. “El porcentaje de respuesta tiene que ser más o menos alto”, advierte. Cadem, según lo expuesto en su Metodología, afirma que “para lograr los 1.007 casos efectivos, se realizaron un total de 7.931 llamados, lo que representa una tasa de éxito del 13%”.

Captura web Cadem

Respecto a esto mismo, el profesor plantea lo siguiente: “Si yo hice 8 llamadas y las 7 primeras no me respondieron, no quiere decir que el octavo va a opinar igual que los otros 7 anteriores”. Acá entra a jugar un rol importante además -según añade Miguel Ángel- la reconocida teoría de comunicación política llamada Espiral del Silencio, propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, y que en la práctica se traduce en que “frente a candidatos que son más cuestionados, muchas personas van a decir que no van a votar por él, a pesar de que realmente sí lo hagan”.

LA ENCUESTA DE “PANEL ONLINE”

Distinto a este método es el del llamado “panel online”, usado por ejemplo por la encuesta Criteria Research, donde se define a esta técnica como “comunidades formadas por personas predispuestas a participar en estudios de mercado y opinión”, especificando que se trata de “un panel cerrado que cumple con las especificaciones y características técnicas necesarias para este estudio”.

A juicio del profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, en esta alternativa “tú tienes el problema de que tienes un panel de gente a la que le estás constantemente preguntando, y hay un efecto de ‘contaminación’ -podemos decirlo así-, porque es gente que está acostumbrado a estar respondiendo encuestas, generalmente comerciales, entonces tú no sabes específicamente si esas personas van a tener la misma opinión de una persona común y corriente sobre política; puede que sí, pero también puede que no. O sea, no sabemos”.

Y respecto de esto último plantea que, además, se trata originalmente de paneles grandes, desde donde se selecciona a un pequeño grupo. “¿Cómo se hizo esa selección?… Eso es algo que hay que ver bien también. Entonces, para dar una opinión más detallada uno tendría que saber todo el procedimiento, y eso generalmente no se dice porque forma parte de los secretos comerciales que tiene cada una de estas empresas”, enfatiza Miguel Ángel López.

“Entonces todo esto nos da el problema de que hay una encuesta que nos dice ‘Kast va liderando la tendencia de voto’, otros te dicen ‘Boric va liderando la tendencia’, y eso te implica muchas diferencias”, concluye al respecto el académico.

Debate presidencial ARCHI / Agencia Uno

EL FACTOR “VOTO VOLUNTARIO”

Por otro lado, López explica que antes, cuando en nuestro país sufragar era obligatorio, “las encuestas eran bastante predictivas, hasta que se cambió al sistema de voto voluntario”. “Ya que la gente estaba obligada a votar, probablemente lo iba a hacer igual; en cambio ahora, tú no sabes quién va a votar porque la mayoría de la gente te dice que sí lo va a hacer. Tú ves las encuestas y más o menos un 60%, 70%, te dice que va a votar, y después vota un 40%”, explica.

Miguel Ángel agrega en esa misma línea que lo anterior “afecta mucho y por eso algunas encuestas hacen algunos filtros, como preguntarle también a la persona si votó en la elección anterior (…) Pero a pesar de eso, hay todavía mucha gente que miente y dice que sí va a votar, porque hay un efecto social, no puedo decir que no lo haré. Entonces, eso hace que desde el cambio al voto voluntario, la predicción de voto por encuesta sea mucho más compleja”, advierte.

Finalmente, consultado el profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la “Casa de Bello” sobre si las encuestas, más que predecir resultados, inciden en el voto que a futuro va a emitir una persona, responde que para el caso chileno eso aún no ha sido probado y se requeriría un estudio de carácter experimental para analizarlo. Sin embargo, añade que “es de esperar, por la experiencia mundial comparada, que en cierta medida sí podrían influenciar; se dice que generalmente lo podrían hacer respecto de las personas que no tienen decidido su voto o que piensan en hacerlo por uno, pero no están muy decididos”.

LOS MEDIOS COMO GATEKEEPERS DE LAS ENCUESTAS

En cualquier caso, el docente de la Universidad de Chile enfatiza en que la fiscalización que cada entidad realice respecto al trabajo llevado a cabo, es fundamental. “Una buena encuesta tiene gente que controla -sobre todo en las persona a persona, y en las telefónicas igual-, y después de que se hace se les pide el teléfono (al encuestador); o si es casa a casa, en una de cada diez o una de cada cinco el supervisor pregunta a la persona si efectivamente fue encuestada. Y eso depende mucho de la empresa para ver qué calidad de datos quieren tener”, explica.

Relacionado a ello está la autorregulación, que es finalmente la que de alguna forma rige el accionar de las empresas de encuestas a nivel mundial. Esto lo señala Miguel Ángel al ser consultado respecto a si es pertinente que se establezcan en Chile mecanismos de fiscalización sobre lo que llevan a cabo las encuestadoras, enfatizando el docente que, en cambio, “lo que más se podría hacer es exigirle a los medios de prensa que se encarguen, por ejemplo, de colocar la ficha técnica en un cuadrito; antes se hacía, pero últimamente no”.

Mario Dávila / Agencia Uno

En ese sentido, López destaca que justamente la mayor parte de las restricciones frente a las empresas que realizan estos estudios de opinión en el mundo, tiene que ver con el abordaje que hace la prensa. “Los mismos medios de comunicación dicen ‘ya, para presentar estas encuestas tienen que cumplir con una serie de características'”, explica.

Junto a ello, releva que también muchas empresas de encuestas en otros países “comienzan a adherirse a códigos de ética”, mencionando como ejemplo el que promueve la Asociación Mundial de Opinión Pública, que -apunta- es el mismo de la Asociación Europea de Estudios de Marketing “que es bastante bueno y estricto”.

Sin perjuicio de ello, el académico insiste en que los medios de comunicación debieran estar entre los primeros fiscalizadores de lo que están señalando las encuestas a la ciudadanía. “Debieran convertirse en unos gatekeepers, en una especie de controlador, un portero: esta encuesta pasa, esta no. Eso es lo que hace la mayor parte de los medios de prensa internacionales”, destaca.

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2 comments
  1. Lo que no se dice de las empresas encuestadoras, es que estas obedecen a una matriz ideologíca de derecha y partir de eso, buscan manipular e incidir en el electorado, es lo que hace Cadem, empresa encubierta de Piñera, Criteria, la Cep, Pulso ciudadano y otras del mismo origen. Es cuestión de ver la plana de ejecutivos que componen estas seudo encuestadoras, tan simple como eso.

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