Reflexiones sobre el problema de la salud

Reflexiones sobre el problema de la salud

Una pregunta es ¿podría esa cúpula, desechar lo que se decide en una región? La respuesta es solamente en condiciones extremas.¿Esas condiciones serían, por ejemplo, el carácter inconstitucional de la medida?

Uno de los efectos más importantes de esta pandemia es que nos ha obligado a centrarnos en aspectos inmediatos relacionados con el problema de la salud; todos ellos, por tanto, volcados a la administración de la situación actual.

Sin embargo, afrontar a fondo los problemas de salud implica elaborar un proyecto de cambio.

Uno de los aspectos esenciales de un proyecto de ese tipo debería ser la descentralización del sistema, una que sea considerablemente mayor que la actual.

Esto significa que las unidades que operan a nivel de los municipios debieran tener amplia capacidad de acción, por lo tanto, entre otros aspectos, acceso a presupuestos significativos. En ese nivel deberían poder plantearse proyectos autónomos.

Estos proyectos municipales deberían servir para iniciar los procesos de discusión, por lo que luego serán integrados y discutidos a nivel regional.

Solamente después de esa integración deberían tomarse decisiones a nivel nacional; por lo tanto, estas últimas estarían partiendo desde abajo.

Los funcionarios municipales conocen a fondo los barrios y el funcionamiento de las unidades de salud. Esa es una gran ventaja que les permite operar con eficiencia.

Debe evitarse el camino inverso, o sea que el ministerio decida desde arriba.

No, el camino debería ser del municipio a la región, de allí a la cúspide del Estado.

El Ministerio de Salud entonces sería un organismo dependiente de las iniciativas de base, no el único órgano decisorio; debería ser aquel que al final del proceso centraliza; las iniciativas no surgen de él, llegan a él.

Ello porque, al depender del ejecutivo, representa el pensamiento de los que gobiernan, mientras el municipio es una unidad, primero, descentralizada y, segundo, es una en la cual opera un alcalde, pero también varios concejales de diferentes orientaciones.

Pero el municipio solo tampoco puede actuar con total eficiencia, sí lo podría hacer integrado a nivel regional, para proponer desde allí medidas más globales.

Estas parten desde ese nivel intermedio, para luego subir. Pero la cúpula no debe actuar con absoluta autonomía.

Una pregunta es ¿podría esa cúpula, desechar lo que se decide en una región? La respuesta es solamente en condiciones extremas.¿Esas condiciones serian, por ejemplo, el carácter inconstitucional de la medida?

 En realidad, esa pregunta es menos importante que preguntarse si es o no es una medida democratizadora.

Ello, en primer lugar, porque la constitución actual es ilegitima, es producto de la dictadura y pese a los cambios, especialmente los del gobierno de Ricardo Lagos, conserva su esencia, pues uno de los aspectos más importantes es el derecho de propiedad. Además, es prácticamente imposible cambiarla, a consecuencia de los altos quorum que se requieren.

El tema de fondo debería ser que las medidas sirvan para avanzar en una dirección liberadora, aumentando la participación y los derechos de los ciudadanos.

Descentralización e integración, esto significa mayor autonomía de la base, pero con un nivel intermedio con capacidad decisoria.

Otro aspecto de una política de cambio en salud debería ser el fortalecimiento de Fonasa, pues este integra a muchas personas, entre ellos a sectores vulnerables. Dentro de él debería favorecerse a los usuarios ubicados en el nivel de la pobreza, cuyas intervenciones deberían ser gratuitas.

También los fondos de pensiones podrían ser usados para financiar exámenes y otros procesos relacionados con la salud, debiendo luego los fondos ser reintegrados, pero a largo plazo y sin intereses.

Estas consideraciones sobre la reforma de la salud constituyen simples apuntes, pues un proyecto como tal requiere un análisis mucho más detallado y más profundo.

Sobre el Autor

Tomás Moulian

Sociólogo y Cientista político chileno, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de Chile 2015

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