Qué Boric sume a su campaña a Fabiola Campillai

Foto: Agencia Uno

La historia de Fabiola Campillai es emblemática, pues si bien ella antes del estallido ya era una mujer que resistía cotidianamente ante un sistema capitalista, patriarcal y racista, luego del ataque sufrido por parte de Carabineros, su resistencia cotidiana se vio multiplicada de maneras inconmensurables.


Los resultados de las elecciones en primera vuelta han sido sorprendentes en varios sentidos. Si bien, sabíamos de la baja credibilidad de las encuestas y que nadie manejaba la real información de qué sucedería con los resultados de las candidaturas presidenciales, lo cierto es que el alto porcentaje de Parisi y el triunfo de Kast fueron una ingrata sorpresa para el conglomerado de izquierda.

En este escenario, Gabriel Boric se instala como la alternativa de Apruebo Dignidad que competirá contra la ultraderecha en segunda vuelta, sin embargo, es claro que todavía no ha logrado capitalizar la fuerza colectiva manifestada desde el estallido. Razones para ello hay al menos dos: Su adhesión en general a la ley anti-barricadas que logró aprobarse en el congreso y que, en conjunto con la aplicación de la ley de seguridad interior del Estado, han generado que cientos de manifestantes estén encarcelados durante más de 1 año sin recibir un juicio justo. Este hecho fue interpretado por una parte de la ciudadanía, como un voto en contra de la protesta social, siendo una situación que Boric ha tenido que explicar en varias oportunidades. Y, por otro lado, el soporte que le entregó al acuerdo del 15 de noviembre, el que al margen del resultado final que decantó en el actual proceso constituyente-, muchos vieron como un salvataje al gobierno de Piñera.

En este contexto, el estallido social es fundamental para comprender por qué el 80% que se manifestó en favor de una nueva constitución no apoya en la misma medida al candidato del Frente Amplio.

Sobre este punto es relevante diferenciar dos aspectos. Por una parte, la crítica social de la gran mayoría de las personas que han sido históricamente vulneradas a través de bajos sueldos, de pensiones de miseria, de una salud para pobres, de cobros abusivos, de colusiones, etc., quienes -una parte de ellos-, pueden estar viendo en Gabriel Boric una real alternativa de cambio. No obstante, hay otro grupo de personas doblemente violentadas y que probablemente no se sienten identificados con su candidatura. Me refiero a la violación de los derechos humanos que experimentaron manifestantes que fueron agredidos de manera brutal por agentes del Estado.

En este sentido, la historia de Fabiola Campillai es emblemática, pues si bien ella antes del estallido ya era una mujer que resistía cotidianamente ante un sistema capitalista, patriarcal y racista, luego del ataque sufrido por parte de Carabineros, su resistencia cotidiana se vio multiplicada de maneras inconmensurables.

Si bien es cierto el programa de Boric incluye un apartado exclusivo en materia de DD. HH, lo que podría leerse como una acción concreta en favor de las víctimas de la brutalidad policial, como es el caso de Fabiola Campillai, igualmente en el correlato político pareciera ser insuficiente. Lo digo porque cuando se escucha el discurso y el tono que utiliza Boric al hablar de la esperanza y los sueños en un nuevo Chile, pareciera que se olvida de esta herida abierta que sangra permanentemente.

Las personas que han sufrido no han olvidado y por más que todos queramos construir un mejor futuro, este no puede ser forjado bajo consignas que invisibilizan el dolor y la violación a los derechos humanos. Es como si en la década de los 90 Patricio Aylwin hubiese pretendido ser presidente de Chile sin reunirse con representantes del Pueblo Mapuche para comprometer acciones concretas que vayan en la reparación de los grupos y comunidades violentadas por el Estado. La Ley Indígena 19.253, en conjunto con la creación de la CONADI son ejemplos de la materialización de dicho compromiso.

Creo que uno de los aspectos que Boric puede mejorar, son las certezas que entrega en materia de DD. HH, pues se hace imprescindible dar seguridad en este ámbito tan relevante. Por ende, puede hacer gestos y acciones que propendan a dar una mayor confianza. Mi sugerencia es que se haga cargo de esta herida social. Qué se reúna con Fabiola Campillai, Gustavo Gatica, Mario Acuña y comprometa justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición. Qué recorra las regiones, las poblaciones, las comunidades, pues la energía social despertada en octubre de 2019 no se ha dormido, sino que sencillamente (aún) no ha sido convocada.

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