Por un septiembre de verdadera primavera

Hoy, a 48 años del golpe, nuestra mirada se inspira en todo ese movimiento que supo hacer de la alegre rebeldía, su fuerza vital. Como país, hemos vuelto a enfrentar tiempos amargos. Porque la esperanza desplegada desde octubre de 2019, encontró, una vez más, la respuesta brutal desde el poder, con la mayor ola de violaciones a los DDHH desde tiempos de Pinochet. Misma reacción represiva, en escala distinta pero con similar orientación conservadora y de mano dura.


Es otro 11 de septiembre que nos alcanza con el corazón apretado. Es terrible que el llamado “Mes de la Patria”, incluya este día como un recordatorio de dolor e injusticia. Es que los efectos del Golpe de Estado de 1973 siguen afectando y conmoviendo nuestras vidas. Y siguen siendo un tema a analizar, yendo más allá del recuerdo. ¿Cómo proyectar esas lecciones en el futuro? Es el desafío que hoy tenemos.

Para eso, es bueno recordar que desde el mismo 11 de septiembre del 73 comenzó la resistencia contra la Dictadura. La resistencia silenciosa de no dejarse avasallar ni dejarse aplastar por el miedo. Se resistió en sindicatos, universidades y escuelas. Se resistió en ollas comunes, en poblaciones, peñas y teatros populares.

Por supuesto que las mujeres dijimos No a la cultura de la muerte y nos movilizamos. Esa misma terca voluntad de un pueblo que poco a poco se alzó contra la brutalidad, nos debe seguir impulsando hoy.

Hoy, a 48 años del golpe, nuestra mirada se inspira en todo ese movimiento que supo hacer de la alegre rebeldía, su fuerza vital. Como país, hemos vuelto a enfrentar tiempos amargos. Porque la esperanza desplegada desde octubre de 2019, encontró, una vez más, la respuesta brutal desde el poder, con la mayor ola de violaciones a los DDHH desde tiempos de Pinochet. Misma reacción represiva, en escala distinta pero con similar orientación conservadora y de mano dura.

Pero tal como en el pasado, los sueños y las necesidades del pueblo son más persistentes que las balas y la brutalidad. Chile insiste en construir su propio futuro, para levantar bien alto sus sueños postergados. La Revuelta ha tomado diversas formas, desde un aumento en la participación social y política, hasta la Convención Constitucional en marcha. Y por supuesto, las elecciones parlamentarias, core y presidenciales en curso, deben ser una expresión también del despertar de Chile. Por respeto a la memoria de lo sucedido en septiembre de 1973, pero también con la mirada puesta en el futuro, es necesario que todos los procesos políticos y sociales en curso, dialoguen con las ilusiones de un pueblo que reclama paz pero también equidad y justicia. Con el recuerdo de quienes cayeron, por un septiembre de verdadera primavera, ¡qué florezca la esperanza!

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