Polémica banda presidencial a Gladys Marín

En estos agitados y engañosos días constituyentes, votación en urna mediante, la diputada Pamela Jiles Moreno Caffarena recordó mi regalo presidencial a Gladys Marín en su visitado Twitter, señalando: “Durante su campaña presidencial Gladys Marín apareció con banda presidencial que le regaló @elchedelosgays”.


El 28 de marzo de 1999, complicitando con nuestra querida e inolvidable Gladys Marín, aparecí en masivo acto del Partido Comunista de Chile donde se proclamó a Gladys del Carmen Marín Millie como la candidata presidencial de la izquierda antineoliberal. Esa especial tarde de domingo, sin esperar votaciones ni encuestas de opinión, arribé decidido al Parque Quinta Normal de Santiago con una banda presidencial con campanitas doradas que obsequié esperanzado a la “chica de rojo”, como llamaba la prensa popular a la líder del PC.

Los compañeros del partido, especialmente los más viejos, se complicaron mucho y cuestionaron mi loca e intrépida presencia. “Hemos llegado muy lejos, parecemos Sodoma y Gomorra”, decía la militancia presente del ayer. Tomás Moulian, sociólogo marxista y jefe de campaña de Gladys Marín dijo que la banda presidencial era un símbolo demasiado burgués y que era mejor no ponerle la tricolor a la candidata pero Gladys, libre pensadora, no se complicó para nada e incluso se inmortalizó conmigo en una bella fotografía que en estos días recorre las redes. Yo, emocionadísimo, sintiendo a Gladys Marín la presidenta de todo un pueblo históricamente excluido, le dije que pronto moriría a causa del SIDA y que le ofrecía mi cuerpo y pandémico sacrificio a su campaña presidencial. Gladys, la profesora primaria, molesta pero muy cariñosa, me dijo que no hablara leseras, que existían terapias para el VIH y que viviría muchos, muchísimos años más.

Y aquí estoy, 22 años después, escribiendo estas sentidas líneas en un justo homenaje político, pensando en Gladys mientras su dulce e inmortal presencia nos mira y protege desde el cielo, estampando su rostro, su puño y agitado corazón en los muchos e incalculables sentidos  de una revuelta social que no se detiene, ni se atrapa en las elecciones. En estos agitados y engañosos días constituyentes, votación en urna mediante, la diputada Pamela Jiles Moreno Caffarena recordó mi regalo presidencial a Gladys Marín en su visitado Twitter, señalando: “Durante su campaña presidencial Gladys Marín apareció con banda presidencial que le regaló @elchedelosgays. Su generalísimo Tomás Moulian, recuerda que dirigentes del PC lo consideraron frívolo, “se retiraron indignados diciendo ‘¡En lo que hemos terminado!’. Fue un rechazo brutal”.

Y es verdad, así mismito ocurrió. Dirigentes del partido y muchos militantes presentes lo recuerdan, estando registrada la alegórica hazaña en el documental “El Che de los Gays” de Universidad ARCIS que recoge el testimonio del autor de “Chile actual, anatomía de un mito”. Juan Andrés Lagos, integrante del Comité Central del Partido Comunista, candidato constituyente, lo confirmó por WhatsApp, señalándome: “Tomás Moulian era efectivamente el presidente del comando. Yo era coordinador nacional. Hubo militantes y dirigentes que reaccionaron mal. Pero hubo y había algunos como yo, que empujamos esas acciones. Y que tú, Pedro (Lemebel) y otras y otros jugaran el buen rol que jugaron”.

Muy animado por el maravilloso recuerdo de Pamela Jiles, fuerte e injustamente criticada en redes sociales por publicar este loco recuerdo junto a una fotografía de ella con su propia banda presidencial, agradecí el gesto sincero de la colega periodista y antigua militante del Partido Comunista. Y si bien es cierto, cada una tiene sus méritos propios, nadie es igual a otra, Gladys Marín y Pamela Jiles se entrecruzan –revolucionariamente- en esta necesaria e intencionada evocación.

Es curiosa y sospechosa tanta contemporánea admiración por la fallecida Gladys Marín cuando en vida fue duramente excluida e incomprendida, la loca comunista de aquellos duros años de bototo militar. Y ahora, democracia burguesa radiante, lo mismo ocurre con la diputada Pamela Jiles que debe enfrentar una orquestada campaña de feroz e infeliz cancelación. “Enferma”, “siquiátrica”, “loca”, “desequilibrada”, “payasa”, “grosera” y “oportunista”, entre otros epítetos e insultos, lee y enfrenta la polémica presidenciable del Partido Humanista. Una siniestra campaña pública animada por la élite política y social dueña de Chile. Incluso, algunos más censores e intolerantes, iniciaron campaña por la destitución de la parlamentaria del distrito 12, reuniendo firmas a través de una plataforma virtual.

Y ayer, mientras Pamela Jiles concurría a votar junto al candidato a gobernador Pablo Maltes, señaló que su voto sería en rechazo al “conchadesumadre, asesino, igual que Pinochet”, citando -alegóricamente- a Gladys Marín que el 10 de septiembre de 1999 fue violentamente reprimida por Carabineros de Chile, ordenados por el entonces  subsecretario de Eduardo Frei, el democratacristiano Guillermo Pickering. Ese día, molesta, mojada, golpeada y humillada, Gladys inmortalizó un punzante e inolvidable “conchadesumade” que ahora recuerda –en vivo y en directo- la díscola parlamentaria de los sin monea.

La jauría contra Pamela Jiles no se hizo esperar, apareciendo oportunista y molestas voces de republicanos candidatos presidenciales de derecha e izquierda, incluyendo a un grupo de privilegiados periodistas que trabajan en los medios de comunicación del poder, pidiendo censura previa en contra de la diputada Jiles, destacando en esta burda e intolerable cruzada moralista a los periodistas Oscar Contardo, Juan Cristóbal Peña y Verónica Franco, entre otros y otras. De la denominada “yuta del género” derivamos prontamente a la “yuta del periodismo”.      

Ya lo había expresado en esta libertaria esquina de opinión. Todo mi loco corazón con Pamela Jiles porque sin ser ella Gladys Marín, nadie podría serlo, ni pretenderlo, ni Pamela, ni yo, ni nadie, el bienvenido e intrépido actuar de la querida Pamela Jiles Moreno recordó la radicalidad política de Gladys Marín Millie, su cercanía con el pueblo y su fuerza emancipadora de mil batallas.

Muchas gracias valiente Pamela por traernos la memoria de Gladys en medio de este engañoso e incierto caminar constituyente. Muchas gracias por complicitar con las luchas populares, reafirmando tu histórico compromiso con las comunidades sexo-diversas, aunque algunos oportunistas privilegiados LGBTIQ+ digan lo contrario, este agitado corazón de loca proletaria reconoce y tributa tu amorosa cercanía. El mismo incontrolable marica corazón que casi estalla de alegría aquel cumpleañero trasnoche en que bailamos -juntas y revueltas- una entrañable y candente salsa en La Habana, ciudad a la que viajé para presentar mi libro “Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile”. Hoy, recordando aquella audaz e incendiaria velada timbalera en la Cuba rebelde de Fidel, agradezco tu política, urgente e intensa memoria performática de lucha.

El Cortijo de Conchalí, domingo 16 de mayo de 2021.

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