Plebiscito seguro es el que se hace

Nos preguntamos: si piensan que pueden volver a la economía e insisten con esto de la “nueva normalidad”, ¿nosotras y nosotros no podemos ir a votar? ¿acaso en la “nueva normalidad” la democracia no existe? Al contrario, debe existir y ser mucho más profunda, porque el plebiscito en particular es una actividad de primera necesidad para un país que requiere pensar como quiere su futuro post crisis.

Durante las últimas semanas la derecha ha insistido en obstaculizar y poner en duda el desarrollo del plebiscito constitucional, mientras desde la oposición, el mundo social y los gremios de especialistas hemos puesto todas nuestras herramientas a disposición para permitir la realización de la elección más importante del país en los últimos 30 años.

Con declaraciones como el “único plebiscito es el que no se hace” o intentar sacar de la papeleta la Convención Constitucional, una parte del oficialismo nos viene a reafirmar que está más preocupada de defender una constitución creada en dictadura, que de entregarle a la ciudadanía la posibilidad de decidir el proyecto de país que desean para salir de esta crisis.

En parte y gracias a estos intentos de la UDI por cambiar las reglas del plebiscito, es que una amplia mayoría del país está convencida de que el único plebiscito seguro es el que se hace, porque este es el momento de debatir el Chile que queremos para el futuro, porque es en los momentos de crisis cuando la democracia tiene que funcionar o definitivamente comienza a perder su credibilidad.

Es por estas razones que diversas organizaciones hemos estado trabajando para asegurar el derecho que tiene la ciudadanía de participar en esta votación. Durante la semana pasada el Congreso aprobó una reforma que dota al Servicio Electoral de atribuciones que le permiten tomar las medidas necesarias para garantizar un plebiscito seguro, protocolo que tienen que presentar el próximo 10 de septiembre.

A esta medida se suman las declaraciones de la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, quien aseguró que están las condiciones para ejecutar la votación; además, junto a  Espacio Público, la Sociedad Chilena de Infectología, la Sociedad Chilena de Epidemiología; y la Red de Politólogas, entre otras organizaciones, sacaron un documento con propuestas para la implementación de un protocolo que mantenga los resguardos sanitarios.

Así, diversas organizaciones de nuestra sociedad coinciden en que existen cuatro grandes preocupaciones que tenemos que atender: asegurar condiciones necesarias para la población no contagiada; fortalecer las comunicaciones hacia la ciudadanía; generar condiciones para que participen los casos activos y establecer criterios sanitarios objetivos que sugieran al parlamento una eventual postergación de los procesos eleccionarios, como por ejemplo, que el nivel de hospitalizaciones sobrepase el 95% de las camas del sistema.

Algunas de estas iniciativas se recogen dentro de las 13 propuestas que propuso el Frente Amplio para la aplicación del plebiscito, dentro de las que se encuentran aumentar el número de mesas y locales de votación; desinfectar las instalaciones constantemente; otorgar 100 litros para las zonas con problemas de agua, asegurando el lavado de manos; extender las horas de funcionamiento de los locales, además de implementar y buscar diferentes mecanismos que posibiliten la participación de las personas activas o que estén en un régimen de aislamiento.

De todas formas, la gran preocupación ciudadana es la manera en la que el Gobierno está manejando la pandemia. Es incoherente que un sector del oficialismo apoye el plan Paso a Paso o que insistan en la vuelta a clases de nuestros estudiantes, pero se opongan a la realización del plebiscito.

Es incluso una actitud peligrosa la de la derecha porque están cometiendo los mismos errores que provocaron que los contagios se dispararan en abril, al dar luz verde esta semana para que los obreros de comunas en cuarentena se trasladen hacia las construcciones ubicadas en las comunas en que no lo están.

Entonces nos preguntamos: si piensan que pueden volver a la economía e insisten con esto de la “nueva normalidad”, ¿nosotras y nosotros no podemos ir a votar? ¿acaso en la “nueva normalidad” la democracia no existe? Al contrario, debe existir y ser mucho más profunda, porque el plebiscito en particular es una actividad de primera necesidad para un país que requiere pensar como quiere su futuro post crisis.

Ese debe ser el foco de nuestras instituciones: permitir un plebiscito seguro y participativo. Ideas y condiciones para realizarlo hay, también está la voluntad política de todas y todos quienes queremos un país más justo y digno. Ganas y razones para ir a votar sobran en la gente, por tanto, es responsabilidad nuestra darles esa posibilidad y es responsabilidad del Gobierno controlar la pandemia para evitar la postergación de esta fiesta de la democracia.

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