“Piñera declaró y empezó una guerra”: habla en exclusiva Wilson Rivas, poblador de Lo Hermida acusado de asociación ilícita y quien tras ocho meses de prisión preventiva fue dejado en libertad

La vida de Wilson Rivas (35) cambió radicalmente la madrugada del 15 de octubre de 2020. “¡Alto, Carabineros!”, fue lo primero que escuchó al ver una luz en el pasillo de su casa. Esa noche fueron detenidas 11 personas, incluidos tres menores de edad, en Lo Hermida, Peñalolén, tras una investigación realizada desde agosto por la Fiscalía Metropolitana Oriente y el OS7 de Carabineros. Se les acusaba de formar parte de una red que atacaba la 43ª Subcomisaría de la comuna.


A Wilson y su pareja, Erika Meza, se les acusaba de ser los líderes de una asociación ilícita que actuaba para atacar a la 43ª Subcomisaría de Carabineros, ubicada a pocos metros de su casa. Los medios de televisión, en especial Canal 13, publicaron varias notas al respecto y en donde, cuatro días antes incluso de la formalización de cargos, daban por culpables a la pareja.

Wilson pasó casi ocho meses en prisión preventiva, su tratamiento contra el cáncer se vio interrumpido y, además, fue diagnosticado con diabetes. Ahora, en su casa, recibe en exclusiva a La Voz de los que Sobran para contar su verdad y los duros momentos que vivió mientras estuvo privado de libertad.

Camino por avenida Los Presidentes en dirección a la casa de Wilson, un enorme mural de Matías Catrileo, joven mapuche asesinado por Carabineros, resalta en el lugar. Un par de niños jugando en la calle rompe con el silencio y el suelo aún está teñido de negro producto de las barricadas y constantes enfrentamientos producidos en el sector entre uniformados y manifestantes. Llego a la casa de Wilson, me ve a través de la puerta. Baja el volumen de la música y sale a recibirme con una enorme sonrisa en el rostro. Me comenta que estaba cocinando, son casi las cuatro de la tarde, pero estuvo toda la mañana haciendo una fila para retirar su carné de manos de Gendarmería.

Wilson Rivas (35) trabajaba como obrero en una construcción en la comuna de Providencia antes de su detención el 15 de octubre de 2020. De la noche a la mañana, su vida cambió por completo.

Wilson nació en La Faena, Peñalolén, una población cercana a Lo Hermida y que solo las divide Avenida Grecia. Él se encuentra viviendo en Lo Hermida hace cuatro años junto a Erika, su pareja y quien también fue detenida y acusada de ser parte de una asociación ilícita que atacaba a la 43° Subcomisaría de Peñalolén.

Wilson siempre se ha manifestado en contra de las injusticias, sobre todo en las fechas conmemorativas como, por ejemplo, el 11 de septiembre y el 29 de marzo, Día del Joven Combatiente.  Una de sus motivaciones, últimamente, para protestar es la importancia para toda la población de contar con un buen sistema de salud. Wilson tuvo que esperar un año para que le dieran una hora al médico y en esa consulta descubrió que tenía cáncer. La enfermedad que padece es linfoma de Hodgkin. El tratamiento de Wilson se vio interrumpido por los casi 8 meses que estuvo en prisión preventiva y en donde no recibió ninguna ayuda ni menos cuidados. Ahora, deberá ir al hospital para ver qué hacer. Otros motivos para salir a manifestarse, cuenta Rivas, son los temas de educación y jubilación, ya que, como señala, “es una mierda en este país, la plata que le dan a los viejos en sus pensiones”.

¿Cómo viviste el 18 de octubre?

-Ese día yo estaba en mi casa, de hecho, tenía que ir a buscar a la Erika, mi señora, al trabajo y comenzó a quedar la cagada en todos lados.

Aquí, en Lo Hermida, la movilización más fuerte comenzó por la toma de los terrenos de la Villa Cousiño. En ese momento, se produjo el malestar más grande en la población. Recuerdo la impotencia que sentíamos al ver a vecinos ser golpeados en el suelo por Carabineros, el abuso era mucho. Nosotros tenemos un amigo que vive un poquito más abajo, y a él los pacos en moto lo golpearon por todos lados. Él se iba al trabajo y en ese momento los pacos le sacaron la cresta, le pegaron con las lumas, patadas en el suelo. Ese malestar a mí me tocó fuerte, ya que hace años que yo tengo problemas con Carabineros, no por andar protestando, sino porque me han matado amigos. En el Monumental me mataron a uno, fue atropellado por el guanaco y, después, mataron a otro amigo en la feria de La Faena con dos disparos en la guata.

Wilson comenta su malestar y rabia hacia Carabineros. No tan solo le han matado a sus amigos, sino que, además, fue víctima de un montaje que lo privó de libertad por casi ocho meses y donde perdió su trabajo, los cumpleaños de sus hijos, las fechas importantes y dejó en pausa, con todos los riesgos que eso puede tener, su tratamiento contra el cáncer.

¿Cómo te hiciste parte de las manifestaciones en Lo Hermida?

-Me daba valor e iba. A mí nadie me decía, oye, hay una protesta, vamos. Yo voy. Ahí conocí a los chiquillos, me hice parte de la entrega de mercadería a través de distintas instancias y yo iba viendo las necesidades de la gente y los abusos cometidos por los pacos, eso me llevaba a protestar.

¿Cómo fue el día de tu detención?

-Me levanté al baño, fue súper extraño, porque es muy raro que yo me levanté al baño durante la noche. Luego de eso, yo me fui a mi dormitorio y escucho que dicen desde afuera “¡Alto, Carabineros!”. Yo recuerdo que le dije a mi señora “oye, estos andan weando y son como las dos de la mañana”. Cierro los ojos para dormir y, de repente, veo una luz en el pasillo que dice que eran Carabineros. En ese momento no le tomé importancia, pensé que no era serio.

¿Y qué pasó con eso? Porque, según comentó Erika en una entrevista para La Voz de los que sobran, Carabineros llegó con material para inculparlos a ustedes de la fabricación de bombas molotov…

-Claro, ese día reventaron mi casa y yo voy a dejar bien claro que acá nunca hubo molotov, no hubo bencina, no había paños para hacer molotov, no había ni aserrín, no teníamos nada. Después nos mostraron esas “pruebas” y todas las fotos no correspondían a cosas que hubiera en mi casa. Obviamente fue un montaje para inculparnos a nosotros. Tenían que inculpar a alguien.

Esa noche fueron detenidas cinco personas en la casa de Wilson. Luego vendría un verdadero show mediático para celebrar lo hecho por Carabineros en la población Lo Hermida. Sin embargo, los principales acusados del caso hoy se encuentran en libertad debido a la falta de pruebas que llevó a allanar nuevamente la casa de Wilson mientras él se encontraba recluido en Santiago 1 en febrero de este año.

Wilson continúa con su relato: “Ese día me encaré con un paco, ya que vi mi casa destruida, la puerta rota. Un carabinero le pegó una patada a la puerta y le pegó a mi perro, le dije que ya que no podía seguir haciéndome tira la casa ni mucho menos haberle pegado a mi perro… qué culpa tiene un animal. El carabinero prepotente me decía “qué me mirai” y le respondí que le tenía odio, a propósito de todo lo que te he comentado.

En ese momento, aparece el perro de Wilson, ha vivido varios años. Se acerca para que le hagan cariño. El “Cacique”, mientras Wilson estaba preso, iba a las afueras del Metro Los Presidentes y a Caracas con Los Presidentes, lugar donde se desarrollaban la mayoría de los enfrentamientos, en busca de su amo.

¿Qué pasó luego de la detención? Lo digo porque se armó un show mediático con la detención de 11 personas en Lo Hermida

-Nos llevaron directamente a la 33° Comisaría de Ñuñoa. Yo no sabía que habíamos salido en la tele. Obviamente, cuando estábamos acá y me iban a sacar, Carabineros me dice “está la prensa”. Yo le dije que no quería a la prensa y él me respondió que tenían que estar, ya que todo esto era mediático porque, según él, nosotros habíamos atacado a una comisaría. En ese momento yo le pedía pruebas de que yo hubiese estado atacando una comisaría, ya que me estaba inculpando. Después yo supe que habló la alcaldesa (Carolina Leitao), el Ministerio del Interior, el fiscal. Ahí la alcaldesa dijo que cómo podíamos alimentar a tanta gente con plata que tenía mi señora acá, dinero que era un retiro del 10% de las AFP de parte de Erika. Yo quiero dejar en claro que yo participaba y comía en ollas comunes, la misma gente de las ollas comunes no decían “vayan a buscar una olla de comida, cabros”. Cuando llegamos de salir a protestar, yo me llegaba a cocinar, aquí éramos como una familia. De hecho, somos familia. No somos delincuentes, yo no me encuentro delincuente por defenderme al tirarle piedras a Carabineros cuando ellos me disparaban con armas, con perdigones, con lacrimógenas al cuerpo.

A nosotros nos acusaban de asociación ilícita porque teníamos a cabros durmiendo en la casa, para que no durmieran en la calle. Nosotros somos familia, como te dije. Lo que yo tengo entendido como asociación ilícita es que es una organización que no se conoce y donde hay dinero de por medio. En nuestro caso, todos nos conocíamos y no teníamos plata de por medio, somos una familia. De hecho, yo me llevé a trabajar al Jordano, al Matías, al Freddy. Para que el Jordano pudiera comprarse ropa, para que el Freddy pudiera tener plata para su hija.

Wilson deja en claro que él jamás ha lanzado una bomba molotov en contra de Carabineros y que todo es un montaje burdo. Él no es líder de nada y niega rotundamente el hecho más grave que se le imputa: ser cabecilla de una asociación ilícita. Las personas que vivían con él eran, en sus palabras, su familia. A pesar de lo anterior, Wilson, en un juicio abreviado, fue imputado por asociación ilícita, desorden público y por enviar a jóvenes, supuestamente, a fabricar bombas molotov para arrojárselas a funcionarios policiales. A pesar de todo lo anterior, Wilson se encuentra en su casa con la medida de libertad vigilada intensiva.

¿Cómo viviste los primeros días después de tu detención?

-En el momento en que a nosotros nos detienen, nos llevaron a Rondizzoni donde armaron un show, nos hicieron subir a un carro policial en donde avanzó unos metros y luego retrocedió. Hicieron eso para la tele, para que vieran cómo supuestamente nos llevaban. Un show mediático. Estuvimos como hasta las 11 de la noche en juicio, luego continuamos al otro día. Yo me bloqueé, está mi señora aquí, pero yo no la tomé en cuenta. Yo no asumía lo que estaba pasando. Y mucho menos cuando decretaron 120 días en prisión preventiva mientras durara la investigación, cosa que se extendió.

Despertar preso, por algo que tú supuestamente hiciste, por un supuesto daño, pero el daño más grande es el que ha hecho Carabineros. Ellos mutilaron y asesinaron a varias personas, nosotros no matamos a nadie. Una piedra que le llega a un carro blindado, no imagino el daño que puede causar eso. No es ningún daño. No sé de qué justicia me hablan a mí cuando no hay ningún paco detenido. Y si llegasen a estar presos, se los llevan a las comisarías y ahí se lavan las manos.

En Santiago 1 la cana es cruel, yo estuve dos veces a punto de suicidarme, estaba psicoceado, ya que me fui a vivir solo a una pieza. Estuve casi un mes y medio sin saber nada de mi señora. Hasta que pude llamarla.

Erika se une a la conversación y señala que el encuentro virtual se dio porque ella solicitó una video llamada para saber cómo se encontraba Wilson y a fines de noviembre recién se pudo concretar la conexión.

¿Cómo viviste tu enfermedad en la cárcel? ¿Tuviste tratamiento, medicamentos?

-No, ningún tratamiento para el cáncer y la diabetes menos, me dieron como una pastilla cada tanto mes. Olvídate, me llevaron al hospital y perdí la hora porque lo hicieron tarde. La última vez que me llevaron, lo hicieron porque tribunales lo pidió, esa salida para mí fue para la risa, yo siempre decía que yo no era delincuente para estar esposado, menos en un hospital público. Justo los gendarmes que me llevaron esa vez eran buenas personas. Estábamos conversando en el hospital y, de repente, pasó una abuelita y les dijo “por qué traen delincuentes al hospital”. El mismo gendarme se da vuelta y le responde a la señora: “¿Usted sabe por qué está detenido? Por pelear por usted y sus derechos, así que déjese de hablar weaitas y siga su camino”.

¿Qué es lo que más te dolió al estar privado de libertad?

-Perderme los cumpleaños de mis hijos, eso fue lo que más me dolió. No pasar el cumpleaños de mi abuela con ella, las fiestas con mi señora, Navidad, Año nuevo, el Día de los Enamorados. Fue duro pasar esas fechas solo, más encima te encerraban a las cuatro de la tarde. Yo para esas fechas había pedido autorización para llamar a mi familia, llamar a mi señora y Gendarmería nos cortó la luz cinco para las 12 de la noche y teníamos 10% o 15% de batería y qué haces con eso… Nada.

Al recordar estos momentos, Wilson se pone melancólico. Él, como cuenta en esta entrevista, es una persona de casa que disfruta pasar el tiempo con su familia e hijos. Sin embargo, le arrebataron los momentos que más apreciaba, le arruinaron la vida producto de un montaje, como señala, de Carabineros.

El martes 1 de junio, a través de un juicio abreviado, fuiste condenado. Sin embargo, la condena fue libertad vigilada intensiva. ¿Qué sentiste cuando supiste que podrías salir de la cárcel?

-Fue un momento agridulce. No fue de alegría total, yo hubiese querido salir junto a mis compañeros, el Jordan, el Giovanny, el Chuncho, el José, el Jordano. Lo mejor que me puede pasar es que ellos salgan y ahí recién voy a hacer feliz, va a hacer mi alegría total, porque yo caí con ellos y hasta el último momento estuve con ellos.

Foto de Wilson durante el juicio.

Cuando me dicen que estaré en libertad, miré a los chiquillos y nos abrazamos y me decían “se acabó para ti guatón, se acabó”. Pero para mí no se ha acabado porque me faltan ellos aquí en la calle. Y me faltan todos los presos políticos, porque en Chile sí hay presos políticos, los cabros que están en Santiago 1 y en las cárceles, cayeron luchando contra un gobierno que es criminal. El único que cree que no hay presos políticos es Piñera, él dijo “estamos en guerra” y él empezó la guerra. Porque nosotros no estábamos en guerra. Lamentablemente, son las palabras de él. Piñera es el culpable de todo esto. Es él el que tiene presos políticos y yo quiero que la gente ayude a los presos políticos, que no sea solo la ayuda de las familias, que no nos quedemos en tan solo los carteles que piden la libertad.

Wilson comenta las dificultades que tienen que pasar las familias para entregar encomiendas en Santiago 1: filas extensas, muchas veces de horas en donde las personas llegan a las 4 de la mañana para entregarles alimentos o lo que sea a sus seres queridos.

Wilson, yo vi en video en donde los presos de tu módulo te despiden al salir en libertad. ¿Qué te produjo todo ese cariño?

-Se me cayeron las lágrimas, yo vi ese video ya estando en mi casa. Las personas que salen despidiéndome, son las mismas personas que fueron detenidas conmigo esa noche en Lo Hermida y otros compañeros de la revuelta que estaban también en el módulo. Ver el video, escuchar esos gritos, me emociona mucho.

¿Qué fue lo primero que hiciste cuando saliste de la cárcel?

-Abracé a mi señora. Tenía ganas de llorar, pero no lo hice, fui fuerte. Estaba alegre por salir, estar en la calle, ver a mis seres queridos. Pero te repito, faltaban mis compañeros.

¿Crees que el Estado te arruinó la vida?

-Sí, me arruinó la vida. Me echaron de la pega porque dijeron que yo era un delincuente y yo no soy delincuente. Yo en la cárcel conocí femicidas, asesinos, traficantes, ladrones. Es un mundo que es desconocido, que estando preso por algún altercado equis te pueden pegar una puñalada, te pueden asesinar y por todo eso me hizo pasar el Estado acusándome de algo que yo no hice. Nos metieron en un mundo que no era de nosotros. Siempre dijimos por qué no hacen un módulo solo con presos de la revuelta, la cosa hubiese sido diferente, ya que ahí no nos hubiéramos encontrado con violadores, con femicidas.

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