Piñera de compras en La Vinoteca ¿Igualdad ante la Ley?

Piñera de compras en La Vinoteca ¿Igualdad ante la Ley?

Presidencia aclara que Piñera compraba vinos con todos sus permisos en regla, y la gente se pregunta ¿Dónde está el permiso para comprar vinos en la comisaría virtual? ¿El vino es un insumo básico? ¿La entretenida salida de sábado por la tarde es estrictamente necesaria? Simplemente no cuaja. Pero más que un nuevo recurso para el festín de sus adversarios, lo que logra Piñera con sus caprichos es traicionar a su propio equipo de gobierno. Porque mientras el ministro Paris intenta construir una relación de respeto con la sociedad civil, con las organizaciones sociales, Piñera lo único que hace es invalidar su interlocución.

Estamos en un momento tan crítico frente a la pandemia en Chile -con una comuna como Calama con índices gravísimos de contagios, superiores a los de la Región Metropolitana; con un país que se aproxima vertiginosamente a los diez mil muertos por coronavirus- que realmente cuesta entender la presencia del Presidente de la República, Sebastián Piñera, recorriendo una vinoteca en pleno fin de semana largo, fecha que puede ser clave para saber si efectivamente comenzamos a mejorar o nos estancamos en un camino que parece no tener fin.

Piñera en la vinoteca, protegido por su equipo de seguridad, elementos de financiamiento público desplegados en la protección de su salida de compras. En tiempos normales quizás no sería ningún problema tener a un mandatario eligiendo vinos. Es un ser humano con necesidades. Pero sucede que estamos frente a un tiempo adverso que él mismo calificó con lenguaje de guerra. Y tenemos al comandante eligiendo vinos, de paseo. Entonces, su vitrineo indigna, genera fracturas, y un creciente sentimiento de injusticia que en nada ayuda en este combate contra el enemigo viral. El mismo líder encargado de llamar a los ciudadanos a no salir de sus casas a menos que sea estrictamente necesario, el mismo líder que reprende – a través de su ministro de Salud- a quienes con porfía salen a comprar elementos que no son de primera necesidad. El líder que debe predicar con el ejemplo, abriendo una grieta enorme entre su liderazgo y la confianza que debe fomentar para que la población haga caso. 

Lo que establece el video del Presidente saliendo de la exclusiva tienda de vinos es que en el fin de semana largo que puede ser crucial para saber si comenzamos a ganarle al virus o seguimos perdiendo, el comandante de la guerra vuelve a dar un ejemplo a lo menos cuestionable. Porque el mensaje del Estado, aquel que durante semanas responsabilizó a los ciudadanos por no quedarse en casa, queda en ridículo cuando el jefe de ese Estado lo burla. Según medios, Presidencia aclara que Piñera compraba vinos con todos sus permisos en regla, y la gente se pregunta ¿Dónde está el permiso para comprar vinos en la comisaría virtual? ¿El vino es un insumo básico? ¿La entretenida salida de sábado por la tarde es estrictamente necesaria? Simplemente no cuaja.
Pero más que un nuevo recurso para el festín de sus adversarios, lo que logra Piñera con sus caprichos es traicionar a su propio equipo de gobierno. Porque mientras el ministro Paris intenta construir una relación de respeto con la sociedad civil, con las organizaciones sociales, Piñera lo único que hace es invalidar su interlocución.

¿Con qué autoridad el secretario de Salud hablará de lo preocupante del consumo de alcohol cuando el jefe pasa su tarde comprando vinos? ¿Con qué convicción un policía reprenderá a un infractor de cuarentena, si el infractor sabe que el Presidente no se está quedando en casa? Resulta evidente que, más allá de frágiles explicaciones reglamentarias, emerge un desequilibrio letal: la desigualdad ante la ley. La cuarentena y sus sanciones no es la misma para la señora que quiere ir al centro a vitrinear que para el Presidente y sus ganas de salir del aburrimiento. A la señora la condenarán moralmente y quedará expuesta a la presencia policial. Le dirán que no son tiempos de paseos. Al presidente lo cuida la policía y el gobierno lo justifica cuando un video lo «delata». La señora es el pueblo común, el presidente es el poder. La señora está en un sector popular. Piñera en el barrio alto. Y el esfuerzo conjunto de la aspirada unidad nacional se destruye. Por obra y gracia de su majestad  y la incapacidad de dar el ejemplo. 


El video de Piñera en la vinoteca aparece el mismo día en que el ministro Paris vuelve a defender la legalidad del funeral de su tío Bernardino, aquel de las 31 personas, con música incluida y levantamiento de tapa de urna en cuestionable distanciamiento social. La defensa contrasta con la severidad con que se enfrenta a un hombre que, vestido de huaso, bailó a su pareja muerta en la iglesia, motivando el inicio de un sumario al velorio. Entonces, las preguntas caen de cajón. O más que las preguntas, las verdades y sentencias. Para el huaso de San Carlos, sumario y condena. Para el presidente, justificación y comprensión. Para el joven que se expone buscando vinos y cervezas, preocupación y mensaje fuerte: no salgas si no es necesario. Para el Presidente, otra vez explicación y protección. Así, nadie ve como real aquello de la igualdad ante la Ley: «En Chile no hay persona ni grupo privilegiados», dice la Constitución que nos rige. Así, con el comandante burlándose del esfuerzo de toda su tropa en esta guerra contra la pandemia, celebra el caos y la desobediencia. Y los más suspicaces dudan de si siquiera el líder apuesta por ganarla o, más bien, se trata de un enemigo interno.

Sobre el Autor

Richard Sandoval

Periodista y escritor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *