Perú va a las urnas sin saber si las elecciones pondrán fin a la crisis política

Encuestas revelan que 7 de los 23 candidatos presidenciales tienen chances reales de llegar al ballotage. Eso sumado a la falta de entusiasmo de la gente por la política y el temor por la pandemia, hace que incluso la aceptación de los resultados quede en duda.


Elegir un nuevo presidente suele ser una forma de terminar con una crisis política, pero el actual escenario político en el Perú es mucho más complejo que eso.

Lo que empezó en noviembre de 2020, cuando el país llegó a tener 3 presidentes diferentes en menos de dos semanas, podría terminar en los comicios que tendrán su primera vuelta este domingo 11 de abril. Sin embargo, el panorama revelado por las encuestas muestra más dudas que certezas, además del temor sobre si los resultados serán o no aceptados.

Las dos encuestas más recientes fueron publicadas el fin de semana anterior a los comicios. Una de ellas, realizada por Ipsos y por el diario El Comercio, muestra al abogado Yonhy Lescano (centro) con 10%, seguido de cerca por el economista Hernando de Soto (neoliberal) y la antropóloga Verónika Mendoza (centro izquierda), ambos con 9%.

Luego aparece Keiko Fujimori, heredera de la dinastía, empatada en 8% con el exfutbolista George Forsyth, quien dice defender una plataforma “conservadora liberal”.

Pero hay más dos candidatos dentro de este empate técnico, aunque un poco más alejados: el profesor y líder sindical Pedro Castillo (izquierda) y el empresario Rafael López Aliaga (extrema derecha). Los dos tienen 6% de intenciones de voto, y por los márgenes de erros de la encuesta podrían sí estar en segunda vuelta.

La otra encuesta, del IEP (Instituto de Estudios Peruanos) y publicado por el diario La República tiene a Hernando de Soto y Keiko Fujimori empatados en primer lugar con 9,8%, seguidos por Rafael López Aliaga (8,4%), Yonhy Lescano (8,2%), Verónika Mendoza (7,3%), Pedro Castillo (6,6%) y George Forsyth (5,7%). Igualmente, la pequeña distancia entre ellos permite afirmar que los siete tienen chance de llegar a una segunda vuelta.

Participación electoral en duda

Además de la poca diferencia entre ellos, el factor de la participación electoral será determinante para saber quienes serán los que pasarán a la segunda vuelta, prevista para el 6 de junio. Y sobre ello inciden dos cuestiones esenciales.

La primera es la pandemia de Covid-19, que tiene al Perú entre los 20 países del mundo más afectados, con 1,6 millones de infectados, 55 mil fallecidos oficiales y un aumento en la cantidad de nuevos casos registrados en las últimas semanas, tendencia que se ha verificado también en Chile y casi toda Latinoamérica, lo que seguramente podría intimidar a muchos votantes.

Lo otro es la falta de entusiasmo de la opinión pública con estos comicios. Algunos medios de prensa incaicos temen que el nivel de abstención pueda llegar a ser muy alto.

En las dos encuestas citadas, la cantidad de personas que dicen no saber si van a votar es superior al 15%, misma cantidad registrada entre los que afirman que van a votar en blanco o que van anular su voto – y que pueden simplemente decidir no votar, ya que la legislación peruana no los obliga.

La socióloga Alejandra Dinegro Martínez, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, egresada de la Maestría de Política Social, considera que es “innegable el rechazo por los políticos y la política en general, dado el contexto de la pandemia, y también los niveles de ausentismo electoral podrían expresar no solo una cuestión de prevención sanitaria, sino también el rechazo a las propuestas políticas que han carecido de empatía y respuestas efectivas a la solución de la crisis sanitaria que atraviesa el Perú. La ciudadanía no se ve reflejada en un candidato específico y dada la crisis de partidos políticos en el país, la oferta termina no cubriendo las expectativas de la población”.

El club de los 7

Pero, ¿quiénes son esos candidatos que, pese a que son tanto, no satisfacen a la ciudadanía peruana? Aquí tenemos una pequeña biografía al menos de esos siete que tienen más chances de ir al ballotage.

Empecemos con Keiko Fujimori, por protocolo, ya que su figura dispensa presentaciones. Hija del exditador Alberto Fujimori (1990-2000), estuvo en segunda vuelta en los comicios de 2011 (perdió con Ollanta Humala) y de 2016 (perdió con Pedro Pablo Kuczynski). Tuvo dos pasajes por prisión en estos últimos 3 años, acusada de corrupción y lavado de dinero, lo que seguramente afectó mucho sus opciones presidenciales, pero ante un escenario tan fragmentado el electorado fiel al fujimorismo garantiza sus chances.

Keiko Fujimori.

El abogado Yonhy Lescano es candidato de Acción Popular, partido que tomó las riendas tras el suicidio del caudillo Alan García, el año 2019, luego de que la Justicia decretara su detención – también por casos de corrupción. Otro que espera contar con que la base electoral de su partido sea decisiva para llegar al ballotage.

Yonhy Lescano

La candidata más conocida de la izquierda es la joven antropóloga Verónika Mendoza, de la alianza Nuevo Perú, quién pese a sus 40 años ya ha sido candidata presidencial. En 2016, ella fue la tercera más votada, con 18% de los votos – 3% menos que Kuczynski, que pasó a segunda vuelta y terminó ganando. Si logra repetir la votación de aquellos comicios, tiene grandes chances de estar en un ballotage, quizás incluso como la más votada, pero tendrá que probar que también posee una base electoral fiel a su figura.

Verónika Mendoza.

El economista Hernando de Soto, de Avanza País, es el candidato del establishment económico, por lo que su candidatura tiene los apoyos que suelen tener las figuras de ese sector. Su figura moderado de derecha y experto en economía, atractiva sobre todo a los medios de comunicación, suele conquistar votos de centro, pero el hecho de que Kuczynski ganó las elecciones del 2016 con esa plataforma y después se reveló una gran frustración puede pesar en su contra.

Hernando de Soto.

El representante de la extrema derecha es el empresario Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular. Miembro del Opus Dei, ganó notoriedad en el país en los últimos años participando de debates televisivos en los que se presentaba como “el Bolsonaro peruano” – aunque no ha repetido tanto ese apodo últimamente, quizás debido al desastre de la crisis de salud en Brasil por la pandemia de Covid-19. Los comicios deben indicar si asociar su imagen al aliado brasileño es una ventaja o un problema, lo que podría ser un termómetro a tener en cuenta para los políticos chilenos que tratan de hacer lo mismo.

Rafael López Aliaga.

Desde la izquierda también está el profesor Pedro Castillo, quien es considerado por muchos como un representante de extrema izquierda, aunque la fama la consiguió no gracias a una revuelta comunista, sino que solo por ser uno de los líderes de una huelga docente en el año 2017 – en la que pidió aumento salarial, pago de una deuda histórica e incremento del presupuesto a la educación pública. Su presencia en la disputa le sirvió a Verónika Mendoza para eludir un poco las acusaciones de “castrochavismo”, las que ahora también son direccionadas al maestro.

Pedro Castillo.

Finalmente, está la candidatura de George Forsyth, un futbolista retirado y con perfil muy parecido al de Johnny Herrera, tanto en su historial como en sus declaraciones políticas – pero, eso sí, sin la mancha que tiene el chileno de atropellar y matar a una estudiante mientras manejaba en estado de ebriedad. Fue arquero histórico de Alianza Lima, club por el cual coleccionó diversos pasajes entre 2001 y 2016, y por el cual ganó los 4 títulos de primera división de su carrera. Lidera el partido Victoria Nacional, que sostiene lo que llama el “conservadurismo liberal”.

George-Forsyth.

La incertidumbre que vendrá tras los comicios

Además de esos siete, hay otros 16 candidatos en disputa, todos ellos por debajo del 4% de las intenciones de voto. En el total, son 23 las candidaturas presidenciales, y entre ellas está incluso la del expresidente Ollanta Humala (2011-2016), quien también estuvo preso por corrupción, y ahora tiene intención de voto entre 1,5% y 2%, en diferentes encuestas.

Esas candidaturas del segundo bloque pueden no tener casi ninguna chance de llegar a segunda vuelta, pero en un escenario como este, los votos que saquen del grupo de los siete que tienen chances reales pueden ser determinantes para definir quienes serán los dos más votados.

De todas formas, sea cual sea el resultado, habrá que esperar para saber si ellos serán aceptados normalmente por todos los participantes, debido a que es muy probable que la diferencia será muy pequeña y teniendo en cuenta el precedente lanzado en Ecuador, donde Guillermo Lasso y Yaku Pérez quedaron separados por 0,35% de los votos (cerca de 32 mil sufragios) lo que hizo que la disputa terminara en tribunales. En estas elecciones peruanas no sería sorpresa se incluso más de dos candidaturas se vean separadas por tan poca diferencia.

Además de la aceptación de los resultados, también está otra cuestión: entre estos cinco hombres y dos mujeres saldrá una persona elegida para comandar el Perú, tendrá un mandato de cinco años por delante, pero el desafío de sostenerlo pese a una muy probable debilidad política y el acecho de diferentes sectores perdedores de estos comicios.

La socióloga Alejandra Dinegro Martínez cree que “cualquiera de los siete primeros en las encuestas tiene opción de llegar a una segunda vuelta. Lo que preocuparía, dado los antecedentes políticos del país es que en una segunda vuelta presenten dos opciones del mismo bando político y no una opción de cambio responsable y sostenible. Lo más exacto es que se tendrá una representación congresal fragmentada y ello sí podría colocar al país, nuevamente en una situación de incertidumbre política en términos similares a lo vivido en el 2020. Un Congreso especialmente populista, acentuado por la crisis económica”.

Posible ballotage entre mujeres

¿Hablamos de dos mujeres? Sí, hay dos mujeres en esta disputa, y entre los muchos escenarios posibles para la segunda vuelta está uno que opondría a ambas: Keiko Fujimori y Verónika Mendoza, una disputa interesante la derecha tradicional y una nueva izquierda que trata de fortalecerse en el Perú.

Quizás ese sea el panorama de ensueño para los corazones progresistas, o tal vez cualquiera en que esté la antropóloga en la disputa del 6 de junio.

Según Dinegro Martínez, “el enemigo al que nadie quiere enfrentar en la segunda vuelta es a Verónika Mendoza, porque ella puede derrotar a cualquiera de los candidatos de derecha, sobre todo a Keiko Fujimori. Verónika representa una alternativa de izquierda seria, democrática y contestadora del neoliberalismo”.

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