Patricia Politzer: “La legitimidad de la constitución se dará en la medida que la ciudadanía sienta este nuevo texto como propio”

Patricia Politzer

Con su realidad de constituyente electa ya materializada, en conversación con La Voz de los que Sobran, la periodista repasa sus perspectivas de cara a la redacción de una nueva Carta Magna, la destacada trayectoria que a lo largo del tiempo le dio las herramientas para posicionarse en un momento histórico, y una historia de vida que, de alguna manera, quedará escrita entre las líneas de una nueva Constitución.


Con el perfil de una persona empática y sensible, expone su preocupación por saber “leer a la calle” y a sus demandas. Pone sus fichas en el fortalecimiento de los gobiernos regionales y el desarrollo de nuevas convenciones sobre el poder, la transparencia y las comunicaciones, como ejes centrales y necesarios para afrontar el desafío de sentar las bases para un nuevo Chile.

Un efecto de bola de nieve ad portas del verano. Con su característica melena rizada bajo el sol de media tarde, vestida casi en su totalidad de blanco, y con un contraste de indumentaria definido solo por unas cómodas y desgastadas zapatillas tipo Vans, Patricia Politzer, el 12 de noviembre del año pasado, asumía públicamente uno de sus compromisos más importantes con la ciudadanía, oficializando su candidatura a la Convención Constituyente por el Distrito 10.

Cuenta que todo partió de una instantánea respuesta en el panel del programa de conversación política de Canal 13, Mesa Central. “De repente alguien preguntó ‘¿Y a alguien aquí le gustaría ser Constituyente?’, con la idea de que todos iban a decir ‘¡No!’, y yo dije ‘¡Sí, yo!’ y todas las miradas se volcaron hacia mí”, dice, como intentando aterrizar la idea de que esa frase se tradujera en el triunfo electoral que, en las megalecciones de hace dos semanas, le aseguraría un escaño para redactar una nueva Constitución.

“Empecé a pensar en qué podía aportar yo, y creo que lo que puedo aportar es lo que he aprendido a lo largo de mi carrera como periodista, y eso tiene dos lados un lado, el ser haber sido, durante muchos años, testigo de cómo opera y funciona el poder, y por el otro lado, yo nunca he dejado de reportear por eso creo que nunca he perdido la conexión con la calle, creo que el periodismo sin calle no es un buen periodismo”, comenta, destacando una de las principales aristas que acabaron por perfilarla como constituyente.

En la sucesión de ideas, esa breve oración, se convirtió para el 12 de noviembre en un punto de prensa. Tres días después, para el domingo 15 de noviembre del mismo año, significaría la renuncia al panel del programa de Canal 13. Exactos seis meses después, para el 15 de mayo, aún sin tener certeza del resultado final, Politzer se encadenaba a todas sus convicciones.

Hoy, con su realidad de constituyente electa ya materializada, la galardonada periodista y escritora repasa, en conversación con La Voz de los que Sobran, sus perspectivas de cara a la redacción de una nueva Carta Magna, la destacada trayectoria que a lo largo del tiempo le dio las herramientas para posicionarse en un momento histórico, y una historia de vida que, de alguna manera, quedará escrita entre las líneas de una nueva Constitución.

Con el perfil de una persona empática y sensible, expone su preocupación por saber “leer a la calle” y a sus demandas. Pone sus fichas en el fortalecimiento de los gobiernos regionales y el desarrollo de nuevas convenciones sobre el poder, la transparencia y las comunicaciones, como ejes centrales y necesarios para afrontar el desafío de sentar las bases para un nuevo Chile.

Entrañable y risueña, de entrada, solicita garantías para que se trate de una conversación distendida y profunda en lugar de un interrogatorio. En menos de un año, pasó de ser quien plantea las preguntas a ser quien las responde, y en esa línea, advierte que está más preocupada de la precisión y la claridad de sus palabras que de lo que se diga de ella.

-Si hacemos un repaso por su vida personal, con Patricia Politzer como tal ¿Cuáles son las vivencias que siente que la han marcado y la han vinculado a los intereses del pueblo como para representarlo ahora en una nueva constitución?

A ver, lo primero contarte que yo soy primera generación en Chile soy hija de inmigrantes, mi padre era checo mi madre húngara, y ambos sobrevivieron en Chile al nazismo entonces creo que eso para mí es algo que me marcó, que me hace tener una sensibilidad con todos los que sufren, diría yo, no quiero limitarlo a un sector pero me hace tener una empatía con la fragilidad humana. Me crie en una familia judía, más bien atea, pero con los valores muy fuertes del judaísmo, que son básicamente los mismos valores del humanismo, entonces el respeto al prójimo, el que la solidaridad es una obligación, no es una opción, de si quiero o no quiero ser solidario, es una obligación, todos esos valores, esos principios, creo que venían con la leche materna, por decirlo de alguna manera.

-Y en su carrera y trayectoria ¿Alguna vivencia en particular?

Me tocó ejercer buena parte de mi profesión durante la dictadura, entonces, el tema de los Derechos Humanos, de las violaciones a los Derechos Humanos, era un tema fundamental en el ejercicio del periodismo. Yo soy parte del equipo fundador, con Delia Vergara, del Diario de Cooperativa, y en esos momentos, la verdad, es que en la radio teníamos una responsabilidad, muchas veces tremenda, cuando llegaban los familiares de algún detenido a pedirnos que por favor diéramos a conocer la noticia de que uno de sus integrantes se encontraba en esa condición, porque sentían que la vida de ese detenido o detenida dependía de que se supiera que estaba detenido, y si no podía pasar a ser de detenido a detenido desaparecido, entonces, toda la vivencia de la dictadura sin duda para mí es muy muy marcadora. 

-Inevitable, en esos términos ¿A usted le tocó ejercer cuando ocurrió el Caso degollados?

En ese momento ya no estaba en Radio Cooperativa, estuve en la Cooperativa desde que partió el 76 hasta el 80. Cuando ocurrió el Caso Degollados yo estaba terminando de escribir mi primer libro, que se llama “Miedo en Chile”, y fue un golpe muy fuerte, de hecho; mis hijas eran chicas en esa época, la mayor tenía 10 años, y su recuerdo, su vivencia de la dictadura ella, la cuenta un día que estábamos en la casa y yo contesté un teléfono, y yo y mi marido nos pusimos a llorar amargamente, y era que nos habían avisado que habían encontrado a los que, en ese momento eran detenidos, los tres profesores degollados, y nosotros éramos muy amigos de José Manuel Parada. Y fue un golpe durísimo, entonces, ese momento, para mis hijas fue como el tomar conciencia de lo que significaba la dictadura, porque las otras cosas eran como que nos veían trabajando, y haciendo la vida, pero eran chicas, no tenían suficiente conciencia lo que pasa ese momento fue lo que a ellas las marcó para decir ‘esto es lo terrible que nos está pasando’.

-Como que esto es la realidad y ahí se hacía palpable…

Exacto, fue un momento muy duro.

-Saltando al tema constituyente y respecto a la elección popular de figuras escogidas desde el pueblo ¿Diría, de alguna forma, si nos remitimos a la constitución hecha en la década de los 80’s, que la diversidad representada legitima de mejor manera una eventual nueva Carta Magna?

No tengo ninguna duda yo creo que es la primera vez, en muchos años, en que tenemos un organismo elegido democráticamente y con poder de decisión, con poder de decisión de cambio, y creo que eso es muy significativo porque es un organismo elegido democráticamente, con poder de cambio y decisión, y que representa con bastante fidelidad, creo yo, la sociedad del Siglo 21 en la que vivimos.

-Qué es bastante diversa, también…

Es una sociedad diversa, es una sociedad pluralista, es una sociedad compleja, creo que este fue un salto al Siglo XXI como si nos hubieran abierto los ojos de un momento a otro.

-En uno de los ejes centrales en su propuesta elaborada, se deja entrever que una de sus propuestas tiene que ver con otorgar más poder a la ciudadanía, no que solamente sea sufragista…

Yo creo que en este siglo 21, la democracia representativa, en la que yo creo, eso no es suficiente, nos queda chica. Tenemos que ampliar la democracia representativa. Creo que estamos viviendo en el mundo de la de la globalización, de las nuevas tecnologías, que tiene muchas cosas negativas, pero tiene muchas cosas fascinantes, entre ellas el poder de comunicación que nos da, hasta hace un tiempo esta entrevista hubiera sido impensable, estar viéndonos y conversando como si estuviéramos juntos… entonces creo que en este momento del desarrollo de la humanidad, la democracia representativa nos queda chica, y tenemos que complementarla con una participación ciudadana en diversos niveles, de distintas maneras, y tenemos las herramientas para hacerlo gracias a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, entonces creo que eso es muy fascinante, a mí me entusiasma mucho.

-Y de alguna forma tiene que ser efectiva. A medida que el mundo se va complejizando hay que entender la democracia como un proceso más complejo… En esa misma línea ¿Qué clase de mecanismos serían los que propondría para generar este cambio?

Para la democracia del siglo 21, no basta con que uno vaya a votar cada cuatro años o cada 6 años, dependiendo los periodos electorales, creo que estamos viviendo un momento muy interesante de repolitización de la sociedad, pero una politización distinta, y la gente, tú te das cuenta que tiene muchas ganas de participar. Yo creo que la elección de la Convención Constituyente es un ejemplo de eso, con un electorado que cambió completamente el panorama político, y entonces creo que esas ganas de participar hay que canalizarlas, porque la ciudadanía hoy no está dispuesta a quedarse callada , entonces hay que buscar mecanismos diversos, desde la posibilidad, por ejemplo, de exigir que el parlamento discuta una iniciativa de ley popular, que, por cierto, tiene que tener una cantidad determinada de firmas para poder presentarla, pero también creo que cada vez más el debate político tiene que ser muy transparente, con mucha información a la ciudadanía, con la posibilidad de que la ciudadanía pregunté que intervenga en el debate de las nuevas leyes. Hay que buscar mecanismos de esta naturaleza.

-¿Qué opina de las asambleas populares?

Es qué depende de la asamblea popular ¿que lleve a qué? Tú puedes tener una asamblea popular que debata un tema y que, de ahí, quizás, salga una propuesta como iniciativa de ley, que envíes al parlamento con un número de firmas específica. Yo creo que las formas de organización hoy en día son mucho más horizontales y más territoriales y locales, y eso es muy interesante. Creo que eso va a influir también mucho los gobiernos locales. 

Creo que la ciudadanía va a estar mucho más activa en el gobierno local, y si vemos que ahora vamos a tener también gobernadores regionales, tú te das cuenta que ya el poder comienza a reequilibrarse, de alguna manera, distribuirse de otra manera , y mi impresión es que ahí vendrán muchos cambios más de reequilibrio del poder. Cuando se habla de reequilibrio el poder no es sólo el poder ejecutivo y el legislativo, también es el poder entre el centro y las regiones, entre hombres y mujeres; yo creo que la paridad que se dio en la Convención Constituyente es algo que sin duda debiéramos replicar en todos los niveles, ese es un gran salto adelante, no sólo en términos de igualdad y de justicia, de que la mitad de que la población tenga los mismos derechos y la misma participación, en las decisiones, que los hombres y las mujeres, sino también porque las mujeres aportamos una mirada distinta, y aportamos una mirada distinta porque durante siglos hemos tenido un rol en la sociedad muy relevante, que tiene que ver con el cuidado del otro, y eso es una mirada más completa hacia la sociedad que podemos aportar las mujeres.

-Una pregunta más personal. Para poder postularse a la constituyente usted tuvo que dejar su puesto en Mesa Central de Canal 13 ¿Qué otras cosas estarías dispuesta a dejar con tal de tener la oportunidad de representar los intereses del pueblo?

La verdad es que la primera vez que yo dije que quería ser Constituyente, fue realmente un impulso, poco racionalizado, fue justamente en uno de los programas de Mesa Central, en la televisión, en que de repente alguien preguntó, no recuerdo bien si fue Enrique Mujica o alguien más, que dijo ‘¿Y a alguien aquí le gustaría ser Constituyente?’, con la idea de que todos iban a decir ‘¡No!’  —dice mientras exagera el gesto con las manos, como si se tratara de una locura—, y yo dije ‘¡Sí, yo!’ ¡Y todas las miradas se volcaron hacia mí! —comenta mientras hace un sonido que dramatiza el momento para culminar con una risa— ‘¿Y de verdad quieres ser constituyente?’, entonces respondí que ‘Sí, me gustaría mucho ser constituyente’, la verdad es que fue un impulso del momento, y de ahí en adelante empecé a pensarlo en serio y me fue entusiasmando cada vez más la posibilidad de ser candidata. No había sido nunca candidata a nada, ni a presidenta de curso en el colegio, absolutamente a nada. Y empecé a pensar en qué podía aportar yo, y creo que lo que puedo aportar es lo que he aprendido a lo largo de mi carrera como periodista, y eso tiene dos lados un lado, el ser haber sido, durante muchos años, testigo de cómo opera y funciona el poder, y por el otro lado, yo nunca he dejado de reportear por eso creo que nunca he perdido la conexión con la calle, creo que el periodismo sin calle no es un buen periodismo. 

Entonces siempre, y por eso, siendo analista política, paralelamente he ido escribiendo otros libros, he ido investigando otras cosas, pero nunca he dejado de estar en la calle, nunca he dejado de reportear, entonces junto con conocer cómo opera el poder, conozco muy bien las distintas realidades que tiene el país. Es decir, nunca se me hubiera pasado por la cabeza decir ‘no sabía que en Santiago poniente había tanto hacinamiento’, ni se me hubiera ocurrido decir que la gente va al consultorio a hacer vida social, que se levanta a las 6 de la mañana para ir al consultorio a hacer vida social, no se me habría pasado por la mente decir algo así, es decir, tienes que estar desconectado de la realidad de la mayoría de los ciudadanos, de la mayoría del pueblo de Chile, para decir frases como esa. Creo que esas frases sólo muestran la distancia entre nuestra elite y el grueso de la ciudadanía. Y cuándo te digo elite, no sólo es una elite política, es una elite económica, es una elite, incluso académica y cultural, muchas veces. Eso creo que es una de las cosas fundamentales que tenemos que cambiar. No podemos tener un país con ese nivel de segregación, porque cuando tú no conoces al otro, le tienes miedo, y el miedo es muy mal consejero. 

-Sobre todo para quienes detentan el poder de una u otra forma… 

Exacto. Por eso te digo, yo creo que es todo un tema que tiene que ver con el poder político, el poder económico, el poder cultural, el poder académico, incluso. creo que hemos tenido una mirada distanciada de la realidad, en prácticamente todos los ámbitos, y eso fue lo que estalló el 18 de octubre. El estallido social, a mi juicio, es un grito desesperado por ser escuchado y ser visto, por terminar con la invisibilidad de la inmensa mayoría de los chilenos y chilenas que viven en nuestro territorio, de las personas, porque también tenemos muchos extranjeros, de las personas que viven en este territorio. Es y como cuando tú tienes una familia en la cual alguien quiere decir algo y no lo escuchan, y no lo escuchan, y los otros siguen hablando, y esa persona sigue intentando decir algo y pasa el otro, y el otro, y el otro, hasta que a la persona no le queda otra que gritar, y golpear la mesa. Creo que eso es exactamente lo que nos pasó, los oídos y los ojos completamente cerrados durante mucho tiempo.

-Pero, remitiéndonos a lo que estarías dispuesta a prescindir dentro de tu vida para poder ser constituyente…

No sé mucho a qué te refieres

-Por ejemplo, sé que el reporteo no lo dejaría, pero dejó una tarima como Canal 13, que alguien podría percibirlo como una gran vitrina en otras facetas.

¡Ah, no, dejé mi trabajo! Y lo único que le pregunté a mi marido fue sí podríamos sobrevivir sin ese ingreso, y, la verdad es que tengo un compañero hace más de 40 años que me acompañado en cuanta locura he querido hacer, entonces me dijo ‘dale, vamos’, y en eso estoy. Yo soy muy aplicada, bien trabajólica, y me he tomado esta tarea muy en serio, es decir, prácticamente los últimos seis meses he estado un alto porcentaje de mi tiempo en terreno. No es que la campaña haya durado seis meses, como tú sabes, las campañas son acotadas, pero, como independientes, tuvimos que partir en diciembre pasado juntando las firmas, entonces, de ahí en adelante he trabajado sin parar, en terreno, todo lo que pude, porque no me pareció que se podía hacer una campaña solo por redes sociales, creo que eso no es así nomás, y creo que el contacto personal es fundamental, así que me puedes preguntar por cualquier feria de mi Distrito, las conozco todas, te puedo informar de los caseros de las distintas ferias… soy un especialista en todas las ferias de mi comuna —dice en tono alegre como recordando con agrado el haberse encontrado cara a cara con la gente del sector—Salvo un momento cuando se postergó la elección porque la pandemia se puso muy fea y hubo una cuarentena muy cerrada, pero el resto el tiempo, tomando todas las medidas sanitarias correspondientes, estuvimos prácticamente todo el tiempo en la calle. Fue realmente intenso y una experiencia que no me había tocado antes.

—Luego, Politzer se remite a su rol de periodista, y en su discurso deja entrever que, de alguna forma, su profesión acabó por forjarla para este momento—

Es distinto llegar a un lugar para reportear, porque tú vas a buscar un tema y vas a hablar con cierta gente sobre un tema, en cambio, esto era abierto a lo que la gente quería, y de repente mi equipo me retaba, porque decían ‘tú pierdes una enorme cantidad de tiempo en votos que nunca van a ser tuyos’. Y yo decía ‘no importa, yo quiero entender, quiero saber’, y gastaba mucho tiempo en hablar con la gente. Y entender a los que me decían ‘no voy a ir a votar por nadie’, ‘no quiero saber nada de los políticos’, ‘los políticos son todos ladrones’, y yo decía ‘¡¿Pero que voy a robar yo, si no voy a tener ningún cargo donde pueda meter la mano?! Voy a escribir una Constitución’, pero toda esa conversación, que muchos decían que no perdiera tiempo con esa gente que nunca le iba a poder cambiar su manera de pensar. Bueno, no sé si le cambié la manera de pensar a alguno, pero para mí fue muy importante escucharlos, fue muy importante entender por qué no querían ir a votar, fue muy importante entender por qué sienten que todo está tan mal y han perdido la esperanza. 

-En términos electorales se trataba de una retroalimentación de lo que pasaba en la realidad nacional.

Absolutamente, y creo que eso es fundamental. 

-Respecto a lo laboral, toda su vida ha estado trabajando en medios de comunicación o ligada a ellos, sin embargo, al revisar su propuesta, no se encuentra el eje de medios de comunicación. Si tuviéramos, ahora, que incluirlo ¿Qué cosas incluiría en lo relativo a medios de comunicación en una nueva Constitución?

Yo creo que la Constitución tiene que dejar establecido el derecho a la comunicación, y esto es muy importante, no es sólo la libertad de expresión sino que el derecho a la comunicación. Hablamos hace un rato de las nuevas tecnologías, y creo que hoy más que nunca es un derecho fundamental. Tu decías que no tenía entre mis temas un eje con la comunicación, pero sí tenía, entre los derechos básicos garantizados, el derecho a internet, yo creo que ese es un derecho básico hoy día, no puede haber ningún niño, ningún joven, que no tenga una buena internet para poder comunicarse, para poder educarse, para poder entender el mundo. Hoy día eso es un derecho básico fundamental, a mi juicio.

-Si es por eso, existían otros factores, como la transparencia…

Sin duda, lo que pasa es que una cosa es la Constitución, y otras son las leyes y las políticas públicas que van a derivar de esta Constitución nueva, entonces cuando tú estableces el derecho a la comunicación y el acceso a internet, como un derecho básico garantizado, después tienes que hacer las leyes correspondientes para hacer efectivos esos derechos. Ahí yo creo que va haber una gran tarea. También creo que hay que distinguir entre la libertad de expresión, que a mi juicio debe tener una libertad prácticamente irrestricta, y digo prácticamente porque como toda libertad y todo derecho tiene sus límites, y, por supuesto, la libertad de expresión no puede fomentar el odio, por ejemplo, no puedes aducir tu derecho a la libertad de expresión promoviendo el odio hacia otros, creo que ese es un límite, pero yo creo en la libertad más irrestricta posible de la libertad de expresión, y paralelamente creo que tiene que haber una cierta regulación a los medios como internet, por ejemplo, y si esto es algo que te va a seguir absorbiendo toda tu información para hacer nuevos negocios, con toda la información que requiere, cuánto vamos a tener de manipulación y de control a través de estas redes. Entonces creo que eso requiere una regulación, lo que ya está ocurriendo, de hecho, en Europa y en Estados Unidos. 

-Respecto al derecho a la información ¿También lo afianzaría?

Sí, por supuesto, es decir, yo creo que el derecho a la información es fundamental, la transparencia tiene que ser cada vez mayor. Estamos en una sociedad donde la ciudadanía quiere estar cada vez más empoderada, tiene derecho, no es que quiera, tiene derecho a estar empoderada, y el empoderamiento de la ciudadanía se basa en una formación clara, precisa y a tiempo, de parte de todas las instituciones, no sólo públicas, también privadas. Las instituciones privadas no pueden funcionar en la oscuridad y la opacidad en nuestra sociedad ¿Por qué? No solo instituciones públicas, también se exige mayor transparencia en el sector privado, y creo que el sector privado ha ido tomando conciencia de esto. 

¿Llámese grandes empresas o medios de comunicación?

Todo. La sociedad cambió radicalmente. Cuando el Papa tiene Twitter, y tú puedes escribirle al Papa por Twitter, la verticalidad de la autoridad cambió radicalmente. 

Estamos en otro momento histórico. Hay algunos que siguen pretendiendo que se les reverencie porque tienen un determinado cargo; el cargo te lo da el pueblo, tú eres un servidor de quienes te eligen en una democracia. Cualquier persona elegida democráticamente es un servidor público. No todas las autoridades son elegidas por sufragio universal, tú tienes autoridades como los ministros de corte las autoridades del Banco Central, que se eligen de otras maneras, pero que también forman parte de la estructura democrática, y en muchos casos tendremos que remirar cómo esto se hace en distintas instituciones, pero todas esas autoridades, en definitiva, se deben a la sociedad; están ahí para cumplir un deber social, y eso me parece un tema muy importante de cambiar en términos culturales.

Yo creo que la legitimidad de esta constitución se va a dar en la medida que la ciudadanía sienta este nuevo texto como propio y quiera respetarlo, que se sienta cómoda con estas nuevas reglas del juego, ojalá se sienta feliz, sería mejor todavía, pero por lo menos que se sienta parte y la respete. Eso es lo mínimo que podemos pedir para que tenga legitimidad, y creo que para que eso ocurra la convención tiene que funcionar con una transparencia total, tiene qué utilizar un lenguaje claro y no técnico, no podemos escribir una constitución que el pueblo no entienda su articulado. Cualquier persona que lea esta Constitución tiene que poder entender con claridad lo que se pretende, y tenemos que ir informando, paso a paso, de los avances que se van dando en el trabajo Constituyente para que la gente pueda participar. Si tú no tienes información ¿Cómo vas a participar? Por lo tanto, la información tiene que ser transparente y oportuna y con un lenguaje claro, que cualquiera pueda entender, me parece que eso es indispensable. Si además logramos que tenga un carácter poético, mejor todavía, pero por lo menos tiene que ser un lenguaje claro.

-Adentrándonos en su faceta personal, una de las cosas que más se le han destacado es la sensibilidad con la que ha abordado las temáticas sociales ¿Cuáles serían las partes y fragmentos que más le gustan de su personalidad?

Patricia, entre risas, advierte algo raro en la pauta de preguntas, y hace gala de certera intuición. Un sutil detalle que ningún entrevistado había precisado antes. Desde hace un tiempo, entre estructuras y conversación, opté por instalar preguntas experimentales sacadas de test psicológicos con elementos introspectivos y de autoexpansión para sortear discursos maqueteados y conocer la personalidad de quién se ha ganado un foco en la opinión pública. Politzer pasa el check-in con una respuesta que expone que su personalidad se encuentra en sintonía con sus convicciones.

-¡Qué difícil esa pregunta! Es como de psicoanálisis eso que estás preguntando.

-De hecho, más o menos, estamos tratando de innovar en pautas con estos elementos…

Me gusta una característica, que no sé de dónde viene, y que me ha ayudado, por cierto, mucho en el periodismo, y quizás por eso soy periodista, y es que las personas se abren muy fácilmente conmigo. Soy capaz de establecer relaciones muy profundas rápidamente, creo que eso tenga que ver con la empatía, no sé, pero me es fácil comunicarme, y comunicarme profundamente, que eso no lo relevante. Soy impulsiva, soy un poco rabiosa, también, y… ¿Qué más te digo? No sé qué más decirte, es difícil hablar de uno. 

– ¿Y por otra parte los atributos que no le gustan?

Lo rabiosa que te decía, eso era parte del lado oscuro, rabiosa, sin duda. No me cuesta nada, por ejemplo, pedir perdón, eso entre la entre las cosas buenas, te diría, no siento que me disminuya ni un segundo el equivocarme y pedir perdón. No me afecta, no me disminuye ni me siento menoscabada, al revés, creo que es un buen atributo. Soy muy preocupada de mis amigos, de mi familia, me importan mucho las relaciones humanas, finalmente, creo que eso engloba todo. Y defectos, yo creo que lo principal es rabiosa y un poco mandona— dice antes de soltar una carcajada—

-A mí no me gustaría toparme con una pregunta así…

-¡Y menos a una periodista! A mí me gusta estar a ese lado del micrófono, no en este. Es bien raro para mí estar en este lado, ser protagonista del acontecer nacional, no ser la analista, la periodista, eso es un cambio que me cuesta, no es fácil. Es otra cosa, y de repente me encuentro haciendo preguntas en vez de contestarlas —contesta con una risa intermitente, como recordando algún chascarro— Me ha pasado en varios conversatorios que se hacen por zoom, entre distintos panelistas, que me convierto en periodista en lugar de plantear mis propios puntos de vista y empiezo interrogar al otro. 

-En términos personales y profesionales, si tuviéramos que ahora armar una hoja de vida tipo currículum vitae de usted ¿Cómo la haríamos?

En lo personal, la familia, he estado casada dos veces, pero la segunda ya por más de 40 años, así que es un matrimonio de esos que ya no existen muchos en mi generación. Tengo dos hijas maravillosas, a las cuales adoro. Tengo tres nietos, una nieta y dos nietos, que me enloquecen, y que pueden hacer cualquier cosa conmigo, incluso comer de mi plato y tomar de mi vaso, lo cual está completamente prohibido —expone la regla como una ley tajantemente impuesta, luego vuelve a reír y se suaviza— pero ellos sí pueden. Es amor total, el amor de los nietos es algo que los jóvenes desconocen. Es completamente diferente, porque todos los demás amores que uno tiene, con los padres con los amigos, hijos, por las parejas, tienen una cierta tensión, siempre, en cambio, con los nietos, no hay ninguna tensión, es un amor a raudales de ida y de vuelta, así que se lo aconsejo a todos. Esa es la parte personal familiar. 

La parte profesional, la verdad, como tú decías antes, es haber estado en los más diversos medios de comunicación. Adoro mi carrera de periodista, y creo que no hay mejor carrera en el mundo que esta. He tenido el privilegio de estar en los equipos fundadores de medios de comunicación importantes en nuestro país, como el Diario de Cooperativa, como la revista Hoy, como el Diario La Época, en el que hacía las entrevistas del día domingo, y me tocó, en los primeros años de Dictadura, dirigir el departamento de prensa de televisión nacional, que yo creo que es el cargo más importante que un periodista pueda tener en Chile, dirigir un diario depende de que el dueño de elija, pero dirigir el departamento de prensa de la televisión pública es realmente un privilegio, y además me tocó una época fascinante, en la cual recuperamos la credibilidad de la televisión pública después de 17 años de Dictadura, y eso fue un trabajo maravilloso, un trabajo realmente épico, que hicimos con un grupo de periodistas muy diversos; ahí habían muchos periodistas que venían trabajando en televisión hace muchos años, otros que fueron llegando ,muchos que llegaron siendo apenas estudiantes y se formaron en esos años, y hoy día son grandes periodistas, como, por ejemplo, Mirna Schindler, como Ramón Ulloa… personas que realmente tienen una carrera reconocida en el periodismo, como Marcela Abusleme, que fue directora, también, de prensa de Televisión Nacional hasta hace unos meses atrás, es decir, todos ellos llegaron a trabajar en esos años recién terminando sus estudios, o aún estudiando… llegaron en esos años en que yo dirigía el departamento de prensa en Televisión Nacional. Siento que he tenido una carrera muy privilegiada. 

Después están mis libros, que son otro capítulo, y que son como los hijos, que son todos distintos, y es difícil cuando te preguntan cuál es tu libro favorito… yo siempre digo ‘el primero y el último’, el primero porque era una novedad haber escrito un libro, eran palabras mayores, una cosa impresionante, y después el último, porque siempre es como tu última guagua. Son como los hijos porque te siguen dando satisfacciones a través del tiempo 

Una de mis sorpresas durante la campaña, cuando estaban terreno, es haber estado en distintas comunas como San Joaquín, La Granja, Ñuñoa, y encontrarme con gente que me decía  ‘yo le he seguido siempre, yo leía sus libros’, ‘yo leí tal libro, yo leí tal otro’, eso fue muy gratificante, porque, normalmente, cuando uno está como periodista, no tienes ese contacto con la gente. Después, pasando al currículum que me pedías, viene esta etapa de tener un rol político, tan relevante como contribuir a escribir una nueva Constitución. Creo que eso es de una responsabilidad mayor, y, de alguna manera, se me encoge el corazón pensando en mis padres, que llegaron a esta tierra huyendo del nazismo, y sentí que, de alguna manera, con esta tarea que vamos a emprender, estoy devolviéndole algo a este país maravilloso que acogió a mis padres, y que evitó que ellos murieran en algún campo de concentración como ocurrió con el grueso de ambas familias —algo se le atora en la garganta. En su voz hay un dejo de tristeza, luego continúa— Yo tengo una media hermana, hija de mi padre, que murió en un campo de concentración, entonces eso es muy fuerte, y por eso te digo que a mí me emociona mucho el haber dado este paso y estar hoy día, creo que los más de 30.000 votos, que me permiten hoy día ser constituyente electa son el fruto de todo mi trabajo profesional.

Yo creo que uno logra observar, y creo que así lo demostró esta votación, que la gente pensó bien por quien iba a votar, y creo que hay algunos, como es mi caso, que es el fruto de una historia de vida, de una historia profesional, en mi caso como periodista, pero también hay mucha gente joven, sub-40, por decirlo así, que son personas que no son conocidas nacionalmente, pero son muy conocidos como activistas de una causa en sus territorios, es gente que se la ha jugado profundamente en estos tiempos, y creo que eso tiene un tremendo valor.

-Había una pregunta que no sabía cómo plantear ¿usted profesa la fe judía?

Ya te dije que yo soy hija de una familia bastante atea, por no decir atea completa, en realidad, ser judía es una cosa bien especial que tiene, en parte, que ver con la religión, pero, sobre todo, tiene que ver con una cultura y con la pertenencia a un pueblo, yo soy parte de esa cultura y de ese pueblo, de manera muy arraigada.

-Entonces, para dejarlo zanjado ¿Cuál es su postura respecto a las acciones militares de Israel en Palestina?

Yo creo que eso es una tragedia horrenda, horrenda entre dos pueblos que son pueblos hermanos, que comparten un mismo territorio, una misma tierra. Para mí, es tremendamente doloroso que no se pueda llegar a un acuerdo de paz entre estos dos pueblos. Quiero aclararte que me molesta mucho la distorsión que se hace del sionismo. Todos los judíos que creemos que debe existir el Estado de Israel, somos sionistas. Eso no tiene nada que ver con ideología de derecha o de extrema derecha, que puedan haber hoy día en el estado de Israel, son cosas distintas, y creo que distorsionar el sionismo de esa manera es una es una forma de antisemitismo. Yo estoy en completo desacuerdo con la ocupación y sueño con alcanzar a ver, antes de morirme, una paz entre palestinos y judíos, creo que, de esa manera, todo ese territorio, ese amplio territorio que ocupan palestinos y judíos, florecería de una manera maravillosa, y no podemos seguir aceptando la violencia, creo que el mundo también tiene una responsabilidad en impulsar la paz en el medio oriente.

Yo llevo años diciendo que, en el momento que las mujeres de ambos lados se pongan de acuerdo en no permitir que sus hijos vayan más a morir, se acabó la guerra, eso debiéramos proponer, que las mujeres de ambos lados impidan a sus hijos ir a la guerra. No creo que nadie me vaya escuchar, desgraciadamente.

Para ir cerrando usted me comentaba que siempre está en el sitial de quién interpela al poder y hace las preguntas, pero, si pudiéramos mantener ese rol ahora, y le pudiéramos preguntar algo a autoridades, con nombre y apellido ¿Qué les consultaría respecto a la contingencia?

Mi primera pregunta sería ¿Cómo siguen teniendo esa ceguera de no entregar ayuda social indispensable para que la gente no sienta hambre? Se multiplican las ollas comunes, y estamos desde hace un año sin lograr un ingreso básico universal para que toda persona de este territorio pueda comer.

¿Para quién iría esa pregunta?

Para el gobierno, puedes hacérsela al presidente de la república o al ministro hacienda con la misma facilidad, pero no logro entenderlo. Si tú miras a todos los especialistas que dicen que tenemos recursos suficientes, no es un problema de no tener los recursos, es de una ceguera de lo que ocurre en el territorio.

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