Partamos de nuevo

Si ellos ganan perdemos todas y todos, ¿Que tenemos que hacer entonces? Votar, desbordar la elección constituyente, cambiarlo todo, votar por la gente y sacar a los defensores de las AFP y los bancos. Son los dirigentes sociales y territoriales los que se han mojado la camiseta y los que no tendrán que rendirle cuentas a nadie mientras estemos cambiando Chile.

El 18 de octubre, la pandemia, el desprestigio de la política, el congreso sin legitimidad, un gobierno que en los hechos no gobierna, el proceso destituyente y constituyente, la elite y los privilegios que permitió el consenso neoliberal de retorno a la democracia y ese Chile a medida de lo posible de los últimos 30 años nos entregan una oportunidad sin precedentes y quizás el más importante después del triunfo de la unidad popular y el plebiscito del 88.

En estos días donde uno lee que los varones de la  casta política  debaten en los medios sobre sus recetas para salir de la crisis económica, política y social que atraviesa y atravesará nuestro país cuando salgamos del COVID-19 y al mismo tiempo vemos cómo se comportan transversalmente  en la vida pública  sectores de izquierdas y derechas es cuando a muchos nos comienza a hacer sentido que la única solución para que Chile vuelva a ser de y para todas y todos, es cambiarlo todo. 

¿Partir de nuevo?

Debemos volver a repartir las cartas para tener la posibilidad de tener mano, ya que con las actuales reglas del juego solo algunos tienen el privilegio de tenerla.

El plebiscito del 25 de octubre es una oportunidad que se ganó la gente con organización, movilización, unidad. Convencidos de que no es posible seguir sosteniendo un sistema que garantiza privilegios sólo para unos pocos. Cuando votemos el domingo 25 de octubre y ganemos con el apruebo y la convención constitucional debemos no solo celebrar sino que entender la responsabilidad de lo que decidimos en esa elección histórica. Escribir una nueva constitución entrega en nuestras manos la posibilidad de escribir nuestra propia historia donde convirtamos en realidad esos sueños y anhelos. El resultado de ese proceso constituyente puede ser diverso desde el inmovilismo, que todo siga igual hasta construir una patria nueva, una para todas, todos. Para que el resultado no sea adverso y nos permitamos construir ese nuevo Chile no existen recetas pero sí la posibilidad de hacer que está en nuestras manos.

El primer paso es la elección de las y los delegados a esa convención constitucional (Paritaria), mucho de lo que está en juego parte por acá, el desafío es elegir una constituyente que se parezca a Chile, con mujeres, disidencias sexuales, personas con movilidad reducida, pueblo originarios, dueñas de casa, dirigente sociales, migrantes etc. solo de esa forma nos aseguraremos de que quienes estén representando nuestros sueños sean realmente quienes conocen cual es la realidad que nos toca vivir dia a dia. El peligro es que como los poderes fácticos saben que este es el lugar donde se juegan los destinos de nuestra patria también van a querer estar a través de quienes los han representado históricamente en la vida pública, la casta que representan los  Girardi, los Walker, los Novoa, los Longueira, los Insulza, los Zalaquett y un listado que la ciudadanía conoce muy bien, son los que se han servido de la política estos últimos 30 años.  Son los que se juntan a cenar y tomar café después de los shows en la tele, esos que sus influencias en la política, en los medios, en la justicia ha provocado que en nuestro país las cosas cambien en la medida de lo posible, yo diría a medida de lo que los poderosos les autorizan.

Si ellos ganan perdemos todas y todos, ¿Que tenemos que hacer entonces? Votar, desbordar la elección constituyente, cambiarlo todo, votar por la gente y sacar a los defensores de las AFP y los bancos. Son los dirigentes sociales y territoriales los que se han mojado la camiseta y los que no tendrán que rendirle cuentas a nadie mientras estemos cambiando Chile.

Lo segundo es llegar a la constituyente sin las estructuras del presente en nuestra cabeza para permitirnos avanzar en la construcción de ese nuevo Chile, en la constituyente tenemos que discutirlo todo: Formas de Estado, régimen político, recuperar las instituciones para la gente, la ciudad en la que queremos vivir, en el tipo de vivienda, en la educación para las nuevas generaciones, en la salud y un modelo que no llegue tarde a dar respuesta a la gente, una justicia igualitaria, el rol de las fuerzas armadas y de orden, los derechos humanos y cómo aseguramos su respeto irrestricto, poner fin al pacto de silencio y de impunidad que nos llevado a seguir cometiendo los horrores del pasado. La tarea es enorme y no termina acá.

El tercer paso,  no solo ganar la constituyente: para que los avances logrados sean irreversibles necesitamos autoridades municipales, regionales, el Congreso y un presidente o presidenta que estén a la altura de ese nuevo Chile que estamos comenzando a dibujar. En resumen, en el ciclo político 2020-2021 nos jugamos la vida, nos jugamos el poder hacer realidad esa vida digna y para todas y todos por la que tanto hemos esperado. No te quedes en casa, involúcrate y toma el destino con tus propias manos ¡SE PUEDE! 

Total
312
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Related Posts