Parasite in Chile: El imaginario de Carabineros detrás de las protestas

Los manifestantes vendríamos a ser parásitos made in Chile. Esos que no cumplen con la norma establecida por el capitalismo, el cual acepta al pobre solo cuando es humilde, humillado y sacrificado. La pobreza y la insolencia no están permitidas en un mismo cuerpo. Si eres pobre y te rebelas, entonces eres un parásito para el Estado. Si eres mujer y te defiendes, eres un parásito para la justicia chilena. Si eres mapuche y te organizas ante la usurpación de tierras, eres un parásito para la clase política. Si eres adolescente y protestas, eres definitivamente un parásito para este gobierno. 


Desde el estallido social a la fecha hay una cantidad importante de pruebas gráficas y audiovisuales que comprueban la brutalidad policial, constatada -además-, a través de organismos internacionales de derechos humanos (Amnistía internacional, 2019). Lamentables ejemplos de ello son videos que muestran a policías nacionales dando palos a personas en el suelo, golpeando a un adulto mayor indefenso, arrastrando a hortaliceras mapuche, lanzando lacrimógenas a la cara, disparando a los ojos de los manifestantes, lanzando a un adolescente al río. En fin, el listado y el horror causado es mucho mayor del que puedo sintetizar en este espacio, el que se refuerza a través de las más de 1400 querellas que el Instituto Nacional de Derechos Humanos ha interpuesto en contra de agentes del Estado (INDH, 2020) Por lo mismo, me enfocaré solo en un dos preguntas en torno a las violaciones a los derechos humanos sucedidos en democracia: ¿Cuál es el imaginario del manifestante que se ha construido la policía chilena? ¿A quiénes están persiguiendo y atacando con tal violencia y brutalidad?

Para responder a estas preguntas voy a acudir al campo de las emociones y la interpretación de ciertas conductas. Pero primero que todo, voy a transparentar mi posición política al respecto. Considero necesario este acto, ya que las ciencias sociales y una nueva Academia nos invitan a reconocer nuestros lugares de enunciación, teniendo siempre presente que no existe la ciencia neutra; que incluso no tomar posición, es en sí misma una toma de posición. En mi caso, mi lugar de enunciación es absolutamente político y crítico del actual gobierno de Piñera, pero no solo de este, sino de todos los gobiernos postdictadura que han mantenido y profundizado las enormes desigualdades sociales, permitiendo el pornográfico avance del modelo neoliberal en todas las esferas de la sociedad chilena. Y en ese saco, caben todos/as los ex presidentes de la concertación y por supuesto, con creces, cabe Sebastián Piñera.

Dicho esto, creo que el imaginario de las protestas que se ha construido la policía chilena, corresponde a la masificación del enemigo interno (Bidegain, 1983). El carabinero que corre  eufórico detrás de un/a manifestante en una protesta, está persiguiendo al constructo que se ha armado en su cabeza en torno a la raza, la clase, el género y el sexo. Detrás de esos policías hay un imaginario racista que opera fuertemente para ejercer la violencia. El imaginario desplegado por los agentes del estado policial, es que el sujeto perseguido corresponde a un parásito, el cual es necesario atrapar y/o eliminar, sin medir consecuencias.

En esta interpretación, el uso del concepto parásito no es causal. Me refiero a una especial analogía con la película asiática del mismo nombre, la cual representa el obsceno contraste entre una familia de bajos recursos económicos, frente a otro grupo  acomodado; y de cómo los menos privilegiados tratan de sacar ventaja por medio de múltiple engaños, apareciendo así el pobre no permitido, un parásito que la sociedad solo quiere ocultar o derechamente desechar por el acantilado.

Los manifestantes vendríamos a ser parásitos made in Chile. Esos que no cumplen con la norma establecida por el capitalismo, el cual acepta al pobre solo cuando es humilde, humillado y sacrificado. La pobreza y la insolencia no están permitidas en un mismo cuerpo. Si eres pobre y te rebelas, entonces eres un parásito para el Estado. Si eres mujer y te defiendes, eres un parásito para la justicia chilena. Si eres mapuche y te organizas ante la usurpación de tierras, eres un parásito para la clase política. Si eres adolescente y protestas, eres definitivamente un parásito para este gobierno. 

Creo que el imaginario policial detrás de las manifestaciones, es la construcción de una sociedad parasitaria que no sería merecedora de un trato digno. Esto explicaría el comportamiento altamente ideologizado de parte de carabineros, cuando es capaz de escoltar a los manifestantes del rechazo durante sus marchas o cuando permiten el bloqueo de carreteras durante el paro de camioneros, generando desabastecimiento en varias ciudades del sur de Chile en plena pandemia (diariouchile, 2020). Este grupo de sujetos y la ideología que representan, vendría a configurar la sociedad permitida, el ciudadano modelo opuesto al parásito, el cual es respetado por la policía nacional y por el Estado chileno.

Quiero decir con esto que una eventual refundación a Carabineros, debe centrarse en la formación que imparten, procurando con garantías de no repetición, que sus filas reciban educación basada en el respeto a los derechos humanos, con un amplio enfoque de género.

El imaginario que los agentes del Estado construyen de cualquier manifestante en la calle, no puede ser sinónimo de delincuencia y ningún tipo de delincuencia puede ser suceptible de violaciones a los derechos humanos. El problema es que toda reforma o refundación a Carabineros es una proyección a futuro, una acción sin duda imprescindible para generar una sociedad verdaderamente democrática, pero ¿qué se hace con la actual policía y sus altos mandos que pertenecen a esta construcción imaginaria y que salen a aplastar manifestantes como si fueran moscas?

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