Pantalla para los abusos y el abandono: Los adultos mayores en la TV

Grief

Pensiones indignas, soledad, abandono, depresión y abuso hacen de los adultos mayores un verdadero desecho para este modelo agonizante, que se niega a morir y que sigue pegándoles duro. Llegar a viejo es lo peor que te puede pasar en este país. Nada está adaptado para que puedas seguir siendo parte de la sociedad. Si dejaste de producir, ya no eres útil, por lo tanto, un cacho. Y nuestra televisión no ha hecho más que ser testigo silente y reflejar estas condiciones.


Para nadie fue particularmente gracioso lo que ocurrió el pasado septiembre con las Fiestas Patrias. Esta esperada celebración –que inicia su cuenta regresiva prácticamente después de Año Nuevo–, en esta pasada por pandemia/cuarentena tuvo “instrucciones de uso” que aún tiene a los matemáticos y pensadores modernos tratando de descifrar en el brillante #FondéateEnCasa.

Adicionalmente a este nuevo acierto (?) de nuestros gobernantes, se hizo “resucitar” al Don de la televisión chilena: Mario Kreutzberger. ¿Para qué? Con la excusa de las canas y arrugas evidentes en su persona, apuntar por el otro sector abandonado en sociedad de consumo por la que Chile despertó: los adultos mayores.

En un esfuerzo express de los medios en conjunto, la caja de resonancia llevó nuevamente a los trending topics al hijo ilustre y defensor acérrimo del modelo económico impuesto por la dictadura. Tal vez son muy jóvenes para recordarlo, pero Don Francisco ha salido a defender públicamente el sistema impuesto a la fuerza por Pinochet, ha sido protagonista de tandas comerciales para PROVIDA (una de las más cuestionadas AFP tras la entrega del 10%) y ha sido el rostro detrás de la industria del morbo de la miseria, disfrazado por una necesidad urgente como lo es la atención en salud oportuna y digna para las personas en situación de discapacidad. No conforme con haberlos instrumentalizado a estos últimos, su última bala serían ahora los adultos mayores.

Don Francisco

“Vamos chilenos. Cuídate del coronavirus, contágiate de solidaridad”. Este fue el eslogan de la campaña que se levantó en tiempo récord junto a Soprole, Super Pollo, Banco Santander, Banco de Chile, Coopeuch, BCI, Entel, CCU, Supremo y Softys, de la mano de Fundación Teletón. Todos reconocidos por su altruismo y, por sobre todo, dinero bien habido (?). En fin, el centro de la campaña serían los adultos mayores, por lo que inmediatamente se llevó los corazones de los más crédulos, pero lo que jamás quedó del todo claro –hasta un par de días antes de la fecha escogida para este nuevo show– cuál sería el beneficio real de esta campaña.

En un esfuerzo chovinista digno del animador amigo del dictador, la fecha escogida para este nuevo manual del morbo con los adultos mayores de por medio fue el 18 y 19 de septiembre, en un intento de congregar desde un patriotismo absolutamente mellado en la población, pidiéndonos lo que no tenemos para ser administrado por quizás quién, y beneficiando quién sabe a quiénes y cómo. Lo que siento como una tesis personal es que este hito resultó ser un tiro por la culata: lo veo como una de las primeras “palas de tierra” para sepultar al 18 de septiembre como fiesta nacional, en un país que en su mayoría ya reconoce al de octubre como una fecha para celebrar.

Terminando con este cuento, la cifra autoimpuesta no se cumplió –la cuenta sigue abierta y en el sitio web de la campaña se puede ver que no ha subido en lo absoluto– y nuevamente nuestro querido Don Francisco volvió a desaparecer, a su cubil, a su encierro que lo pilló en Chile y no en su casa en Miami, por lo que se tuvo que bancar todo el descalabro de sus convicciones estando acá. Una delicia del destino.

Pero lo que preocupa es el destino de esos más de 16.000 millones de pesos recaudados “para los adultos mayores”, en teoría. Lo cierto es que todo fue una orquesta de la mano con Entel, en que la propuesta final fue “conectar a los adultos mayores en el encierro a través de la tecnología con su familia y con el mundo exterior”. Resultado: los adultos mayores debían postular a ser beneficiarios de recibir un celular y un kit con alimentos e insumos postulando previamente en su municipalidad correspondiente con los siguientes irrisorios requisitos:

  • Tener más de 80 años.
  • Ser parte del 40% de la población más vulnerable según el Registro Social de Hogares (RSH).
  • Vivir solo (se considera que una persona vive sola cuando representa un hogar unipersonal en sí mismo, es decir, constituido por una sola persona que es el o la jefe de hogar).

¿Qué tal?

Pero el discurso dado por Kreutzberger enarbolaba la bandera de los adultos mayores, su abandono y un montón de palabrerías propias de quien ha estado paseándose en los medios transversalmente como Pedro por su casa, o como bien diría Mike Patton, como el “Don Corleone” que es. Vale decir que al menos este último tuvo “la decencia” de retirarse para ceder el poder a su hijo. Lamentablemente para el animador, casi todos sus “hijos televisivos” han salido funados y están fuera de la pantalla chica.

En Contigo en la Mañana de CHV hemos sido testigos de hijos que han mandado a encerrar a su madre por plata, la semana pasada vimos como un ELEAM (Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores) en San Miguel vivía una situación precaria y de abuso con sus adultos mayores destapándose por un lío de contratos y trabajadores despedidos por pandemia. Ayer me entero de que el MInsal retiraría recursos para la atención domiciliaria de pacientes COVID y no COVID. ¿Quiénes son los perjudicados? Adivinen.

Ayer en la mañana, el concejal Felipe Muñóz aparece en el mismo matinal denunciando a falsos funcionarios municipales de la comuna de Estación Central, de entrar a los domicilios de los adultos mayores vecinos de la comuna para robarles enseres y dinero.

¿Qué mierda tienen en la cabeza esos miserables para ir a robarles a estas personas? ¿Qué están haciendo los fiscalizadores municipales encargados de visitar estos centros de adultos mayores como en el caso de San Miguel? Porque convengamos que en esa comuna –como en muchas otras–, esos fiscalizadores no están haciendo la pega. ¿En qué está pensando el gobierno en retirar recursos para atender en sus casas a quienes requieren con urgencia esa atención? Lo triste de todo esto es que las respuestas a estas preguntas apuntan a nuestra manera de tratar a los adultos mayores en Chile.

Pensiones indignas, soledad, abandono, depresión, abuso y una larga lista que hacen de los adultos mayores un verdadero desecho para este modelo agonizante, que se niega a morir y que sigue pegándoles duro. Llegar a viejo es lo peor que te puede pasar con este orden: te roban, te acusan de demente, te abandonan, abusan de ti, dejan que te cagues y te orines encima, si es que te dan de comer no se esmeran por saber si es suficiente o lo necesario, nada está adaptado para que puedas seguir siendo parte de la sociedad, y nada se detiene cuando tuviste que decidir por el suicidio por tu situación de pobreza. Si dejaste de producir, ya no eres útil, por lo tanto, te convertiste en un cacho.

En Japón, se celebra una festividad nacional llamada Keirõ No Hi o “El Día de Respecto a los Mayores”. El tercer lunes del mes de septiembre la familia participa activamente en honrar la experiencia, sabiduría y contribución de los adultos mayores a la sociedad. Así de lejos estamos del verdadero desarrollo.

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