Panorama general del cooperativismo: principales retos para su desarrollo en la economía local

Las experiencias desarrolladas en nuestro país, han despertado un interés en buscar vías de desarrollo complementarias que tengan pertinencia más comunitarias y equilibradas con la explotación de los medios ambientes locales. Si bien en cooperativismo resurge como una potencial alternativa, las experiencias ya desarrolladas nos permiten señalar que para una buena implementación -al menos a nivel regional- es necesario conjuntamente el desarrollo de unas ciertas consideraciones primarias.


Uno de los mayores aprendizajes que ha dejado las protestas de octubre del 2019 es que se ha podido visualizar de manera concreta las críticas planteadas durante los últimos treinta años. Aquellas que miraban a Chile como una democracia restringida, condicionada y vigilada; y que en términos económicos había sido cegado por una macroeconomía pujante y de fácil acceso al crédito y al mercado, pero que de fondo, escondía un panorama de desigualdad hasta ahora no resuelto, y un nivel de desintegración social que hacía imposible como sociedad poder tomar decisiones consensuadas y dirigidas al bien común.

Este último tema no es menor, el modelo neoliberal “a la chilena” de irrisoria privatización de los servicios y reducción de las acciones del Estado, nos puso frente a un dilema difícil de aceptar, y que dentro de sus consecuencias, hemos sido testigo de cómo los mercados extranjeros, atraídos por una débil regulación normativa, han aprovechado su condición de beneficio y extraído de manera indiscriminada, e impune los recursos naturales de nuestros territorios. Sumado a esto, también hemos sido testigos de cómo la pequeña y mediana empresa nacional ha estado realizando sus actividades económicas no desprovistos de tibios apoyos del Estado Chileno, condicionando a estas a un desarrollo de segundo plano y cuyos apoyos financieros no han buscado una real configuración de las necesidades estructurales de éstas, poniéndolas incluso a competir entre ellas para adquirir apoyos parciales y que en definitiva, sólo buscan el mantenimiento a escala pequeña, pero no el óptimo desarrollo de ellas.

Si bien aún hay un arduo trabajo para cambiar esta dura realidad, una parte de la sociedad chilena se ha permitido hacer una revisión de esta situación a nivel país, y ha pensado de manera retroprogresiva en alternativas reales que paulatinamente puedan reducir esta realidad económica llena de dependencias, restricciones y condicionantes. Dentro de estas revisiones, el cooperativismo ha resurgido como un modelo de organización que por sus características, se posiciona como una de las alternativas que con mayor fuerza se ha instaurado en el debate nacional. Esto porque dentro de sus particularidades, persigue una vía de desarrollo económica que a través de las experiencias ya existentes, promueven un desarrollo económico a partir de actividades de orientación más social y comunitarias, fuertemente vinculado al desarrollo territorial.

A estas potencialidades de desarrollo a escala local, el cooperativismo fomenta el vínculo entre los y las actores dentro de una comunidad, fortaleciendo aspectos socioculturales tales como la identidad, la autonomía, el trabajo coercitivo y la identidad cultural, aspectos que en suma, promueven una visión local de progreso e implantan en sus socios y socias nociones de autogestión en apego a la toma de decisiones a nivel local, considerando usos acordes a los contextos ambientales y sociales.

Dado estos positivos antecedentes, conviene preguntarse entonces, ¿cuál es el estado actual de las cooperativas dentro de nuestras regiones? y ¿qué aspectos debemos tener en consideración para un desarrollo comprometido al cooperativismo?

En términos generales, conviene destacar que el cooperativismo se hace presente con alrededor de 1340 organizaciones formalizadas y activas dentro del territorio nacional (MINECOM, 2020) y que en su amplio espectro, están presentes en diversos rubros; que van desde las actividades silvoagropecuarias hasta el área de servicios. Sin embargo, los acontecimientos sanitarios surgidos en el último tiempo, han puesto en perspectiva algunos temas no desprovistos de consideración y que para las finalidades de posicionar verdaderamente al cooperativismo son importantes tener en cuenta. Estudios realizados a nivel regional por el Centro de Estudios Regionales de la Universidad Austral de Chile (2021) revelan que la actividad cooperativa no ha estado despojada de complejidades, dificultades y brechas a resolver, y que de no ser atendidas desde un inicio, las intenciones de promoción del cooperativismo como alternativa económica no tendrán el impacto esperado dentro del desarrollo regional.

Teniendo presente estos puntos de análisis iniciales, conviene señalar los principales aspectos identificados, y que en versión de aquellas cooperativas de pequeña y mediana escala, conciertan ser considerados como las principales brechas a ser resueltas en el corto plazo.

La primera brecha encontrada es de carácter organizativa, y que predominantemente está presente en aquellas cooperativas de pequeña y de mediana escala. Para esta finalidad los organizativo está estrictamente relacionado a cómo estas organizaciones funcionan de manera interna y si cuentan con estructuras que permitan un desarrollo, en vista de lo esencial que es poseer una correcta distribución de los roles, funciones y acciones dentro de la cooperativa. Algunos de los principales aspectos a resolver son los siguientes.

  • Desarrollar planes de desarrollo comercial internos que permitan la revisión integral de las líneas y áreas de negocio.
  • Promover nuevos modelos y sistemas de gestión administrativos que estén acordes a las complejidades y requerimientos de las cooperativas en la era digital.
  • Desarrollar en los socios y socias acciones de capacitación integral en temas ligados al desarrollo organizacional y construcción de equipos de trabajo.
  • Fortalecer competencias de asociatividad y trabajo colectivo.

La segunda brecha a desarrollar en las cooperativas de la región es a nivel técnico. Entendiendo estas como aquellos elementos que buscan la promoción de conocimientos, capacidades y prácticas socio productivas que generen un valor agregado en el desarrollo tanto individual como también colectivo de la cooperativa. Al respecto los principales tópicos a ser resueltos son los siguientes.

  • Manejo pertinente de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC´s)
  • Acceso eficiente, de calidad y oportuna a Internet y redes sociales.
  • Conocimiento en estrategia en gestión de ventas, comercialización electrónica
  • Formalización, conocimiento en normativa legal, funcionamiento comercial y tributario (SII).
  • Desarrollo e incentivo de protocolos y normas de funcionamiento estándar que permitan un funcionamiento acorde al mercado.

Finalmente, la tercera brecha a ser considerada son las de carácter vinculativo, y que para estos efectos consideran aquellos elementos y acciones que dan cuenta del grado de asociatividad y conexión entre las cooperativas tanto a nivel de coordinación, como también con la institucionalidad pública y privadas presentes en la región. Si bien esta última ha estado atendido por algunas cooperativas locales, conviene destacar los principales retos.

  • Apoyo de la institucionalidad pública para promocionar las actividades económicas de las cooperativas, sobretodo de aquellas organizaciones afectadas por la crisis sanitaria.
  • Aumentar la presencia activa del Estado en todas sus escalas, en el apoyo de organizaciones productivas y de servicio.
  • Promover espacios de cooperación y de coordinación real de las cooperativas que permitan la promoción de espacios reales dentro de la economía regional.
  • Generar espacios de promoción de modelos y experiencias exitosos que permitan la promoción de conocimiento, desarrollo e innovación.
  • Fortalecer la presencia de los gobiernos locales (municipalidades) en la promoción de las actividades cooperativas.
  • Fortalecer el vínculo con la académica y centros de investigación de educación superior que permita el beneficio mutuo y de la comunidad.

En vista de estas brechas generales, cabe finalmente señalar cuales son los principales retos que el cooperativismo deberá soslayar a la hora de establecer su posicionamiento como una forma de economía que podría potencialmente ser una de las respuestas más factibles dentro de lo conocido como desarrollo territorial.

Como hemos mencionado anteriormente, las experiencias desarrolladas en nuestro país, han despertado un interés en buscar vías de desarrollo complementarias que tengan pertinencia más comunitarias y equilibradas con la explotación de los medios ambientes locales. Si bien en cooperativismo resurge como una potencial alternativa, las experiencias ya desarrolladas nos permiten señalar que para una buena implementación -al menos a nivel regional- es necesario conjuntamente el desarrollo de unas ciertas consideraciones primarias.

Para asegurar su pertinencia y aporte, las cooperativas deben estar acompañadas de un fuerte compromiso y aporte de la sociedad en su conjunto. Las cuales consideren la coordinación planificada de una economía a escala local, y en donde se promueva una verdadera aplicación del trabajo conjunto entre los actores socio productivos con las instituciones públicas, por un lado, y la sociedad por otra. La primera garantizando desde la construcción de un aparataje institucional y legislativo, dirigido a una mayor participación en el acompañamiento, fomento y cooperación de transferencias técnicas, espacios de comercialización y de innovación; mientras que la sociedad realiza sus aportes desde su participación activa en aspectos sustantivos tales como la visualización de las realidades heterogéneas, contextos culturales, relaciones humanas y la consideración de una sociedad activa al bien común.

Considerar la implementación de nuevos modelos, conlleva a reconsiderar e internalizar una economía cooperativa y de escala humana más allá de las actualmente existentes. Para ello, es importante definir entre la ciudadanía verdaderos procesos de transición económica, no desprovisto de largos procesos, ensayos, reajustes, experimentaciones y de una participación que se haga parte de la construcción de modelos por medio de la gobernanza.

Asimismo, hay que entender que el cooperativismo debe ser complementado con otras acciones, elementos sociales, políticos y educacionales que en conjunto permitan desarrollar los principales retos a nivel territorial; esto es, la reparación de los lazos comunitarios, la redefinición de los significados de competitividad e internalización que la economía como un elemento que influye en las formas de entender las realidades, y que deben ser dirigidos esta vez, hacia el fortalecimiento de nuestros vínculos sociales, de la cooperación mutua, la responsabilidad de nuestros ambientes, la promoción activa de los/las diversos integrantes de nuestros territorios y pensar planificadamente hacia el fortalecimiento de otros elementos concomitantes, entre ellos, la educación. La responsabilidad que debemos asumir con los aportes del cooperativismo, es que más allá de los ingresos monetarios, permitiría cierta reparación de nuestras bases humanas y nuestras redes comunitarias; a partir de la asociación, la comunidad y la cooperación de los/las diversos actores de los territorios.

Bibliografía consultada.

Centro de Estudios Regionales. (2021). Estudio Brechas Actores Socio Productivos en las regiones de Los Ríos, Los Lagos y Aysén. Universidad Austral de Chile.

Max-Neef, M. (1993). Desarrollo a Escala Humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Editorial Nordan-comunidad. Montevideo, Uruguay.

Ministerio de Economía, Fomento y Turismo (2020). Cooperativas de Chile, Cifras a septiembre de 2020. Subsecretaría de Economía y empresas de menor tamaño. Disponiblehttps://asociatividad.economia.cl/wpcontent/uploads/2020/10/09_2020_COOP-Rev..pdf

Labarca, J. (2015). Las cooperativas y el Estado de Chile: ¿Una relación evidente?. IX Congreso Internacional Rulescoop. Disponible en: http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/50610/Documento_completo.pdf?sequence=1

Radrigán, M., Del Campo, P., & Rubio, H. (1998). El Sector Cooperativo Chileno. Tradición, Experiencias y Proyecciones. Santiago: C. Gral. de Coops. de Chile.

Rebón, J. y Ruiz, C. (2020). Las revueltas en y contra el neoliberalismo. Argentina, 2001 y Chile, 2019. Revista Sociedad, (40), 157-173.

Reyes, V. (2020). Estructura y conflicto social en la crisis del neoliberalismo avanzado chileno. Espacio abierto, 29(1), 86-101.

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