Nuevos documentos revelan como Nixon adoptó un programa de agresión hostil para desestabilizar el gobierno de Allende

El Archivo de Seguridad Nacional estadounidense entregó reveladores registros de como se gestó una agresiva estrategia de hostilidad y presión para evitar que el modelo socialista chileno tuviera éxito y se transformara en un ejemplo para otros países del mundo. “Si hay una forma de desbancar a Allende, mejor hazlo”, le dijo Nixon al director de la CIA.

Un extenso artículo publicado por el diario El País, demuestra como el Gobierno de Richard Nixon y, en especial, Henry Kissinger, temían que el camino del socialismo a la chilena –alcanzado por la vía democrática– expandiera su influencia no solo en América Latina, sino en otras regiones del planeta.

“Creo firmemente que esta línea es importante con respecto a su efecto en la gente del mundo”, le dijo Nixon a Kissinger en una conversación telefónica en noviembre de 1970, de acuerdo a los papeles que ha publicado por primera vez el Archivo de Seguridad Nacional.

“Si [Allende] puede demostrar que puede establecer una política marxista antiamericana, otros harán lo mismo”, expresó el presidente estadounidense. Kissinger estuvo de acuerdo: “Tendrá efecto incluso en Europa. No solo en América Latina”.

Los documentos divulgados ahora muestran que el asesor nacional de Seguridad influyó de manera decisiva en la política que el Gobierno estadounidense desplegó hacia Chile.

Kissinger hizo gestiones de alto nivel para lograr reunirse a solas con Nixon antes de que lo hiciera el Consejo de Seguridad Nacional y le advirtió: “Chile podría terminar siendo el peor fracaso de nuestra Administración: ‘nuestra Cuba’ en 1972”.

Por esta razón le presentó un estudio completo para que ganara el enfoque agresivo a largo plazo hacia el Gobierno socialista. “Su resolución sobre qué hacer al respecto puede ser la decisión de asuntos exteriores más histórica y difícil que tendrá que tomar este año”, advirtió a Nixon, dramáticamente. “Lo que suceda en Chile durante los próximos seis a 12 meses tendrá ramificaciones que irán mucho más allá de las relaciones entre Estados Unidos y Chile”.

Kissinger se refería a la influencia mundial de la vía chilena al socialismo: “El ejemplo de un exitoso Gobierno marxista electo en Chile seguramente tendría un impacto en –e incluso un valor precedente para–, otras partes del mundo, especialmente en Italia. La propagación imitativa de fenómenos similares en otros lugares a su vez afectaría significativamente el equilibrio mundial y nuestra propia posición en él”, expuso.

“Si hay una forma de desbancar a Allende, mejor hazlo”, le indicó Nixon convencido al director de la CIA, Richard Helms, según los nuevos documentos. El presidente se había decidido a adoptar un programa de agresión hostil, pero de bajo perfil, para desestabilizar la capacidad de gobernar de Allende.

“Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que [Allende] pueda consolidarse y la imagen proyectada al mundo será su éxito”, explicó Nixon al dar las instrucciones a su equipo de seguridad nacional. “Seremos muy fríos y muy correctos, pero haciendo cosas que serán un verdadero mensaje para Allende y otros”.

El 9 de noviembre, Kissinger distribuyó un memorándum secreto con la decisión adoptada en el consejo. Política hacia Chile, se titulaba. “El presidente ha decidido que la postura pública de los Estados Unidos será correcta pero fría, para evitar darle al Gobierno de Allende una base sobre la cual reunir apoyo nacional e internacional para la consolidación del régimen”, resumía el asesor nacional de Seguridad. “Pero Estados Unidos buscará maximizar las presiones sobre el Gobierno de Allende para evitar su consolidación y limitar su capacidad para implementar políticas contrarias a los intereses de Estados Unidos y del hemisferio”, agregaba.

El documento detalla los métodos empleados: funcionarios estadounidenses colaborarían con otros Gobiernos de la región –en particular Brasil y Argentina–, para coordinar esfuerzos contra Allende; se bloquearían silenciosamente los préstamos de los bancos multilaterales a Chile y se cancelarían los créditos y préstamos a la exportación de Estados Unidos; se reclutaría a empresas estadounidenses para que abandonaran Chile; y se manipularía el valor del mercado internacional de la principal exportación de Chile –el cobre– para dañar a la economía chilena. Se autorizó a la CIA, además, a preparar planes de acción relacionados con la futura implementación de la estrategia.

 “Si bien sabíamos bastante acerca de las maquinaciones del Gobierno de Nixon para impedir o desestabilizar al Gobierno de Allende, resulta sumamente importante contar con estos documentos, incluyendo notas manuscritas y transcripciones de conversaciones telefónicas”, señaló a El País el historiador chileno-estadounidense Iván Jaksic, Premio Nacional de Historia 2020.

“Es sorprendente ver cómo lo que antes parecía ser especulación era más que cierto. La crudeza del lenguaje y las medidas que se proponen para presionar al Gobierno de Allende y mandar señales inequívocas a otros países son francamente escalofriantes (…) Son las palabras del poder y, con estos documentos, no queda duda que detrás de cada palabra hay medidas concretas que tuvieron un impacto directo en la agonía que vivió nuestro país en esos años”, agregó.

Última página del segundo documento desclasificado del Consejo de Seguridad Nacional de EE UU que describe la relación entre el Gobierno de Allende y la Unión Soviética.
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