No hay justicia ni reparación para Carlos Astudillo: militar le disparó con un fusil de guerra por la espalda en el marco del estallido social

En una extensa búsqueda por justicia y reparación, Carlos Astudillo (26) conversó con La Voz de los que Sobran a 18 meses de que su vida diera un giro radical. No tan solo estuvo al borde de la muerte varias veces producto del disparo de un militar cuando él se encontraba de espalda, sino que, además, su recuperación ha sido lenta y con varias complicaciones. Al mismo tiempo, su familia ha debido costear el millonario tratamiento de Carlos para salvar su vida. La justicia en esta entrevista, así como en la cotidianidad, es esquiva, y pareciera no existir.


El mismo día en que Sebastián Piñera señaló que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite, incluso cuando significa la pérdida de vidas humanas”, un militar le destrozó la vida a Carlos Astudillo. El mensaje de Sebastián Piñera trajo consigo graves y masivas violaciones de derechos humanos como lo señalan cuatro informes internacionales. Un día después de las nefastas declaraciones del mandatario, a través de una carta, Amnistía Internacional le hacía saber al presidente que su mensaje “allana el camino para justificar graves violaciones de derechos humanos en contra de la población”.

Ya han transcurrido 18 meses desde aquel 20 de octubre de 2019 en donde el mensaje y la acción se hicieron carne y, una vez más, como tantas veces en la historia de nuestro país, la impunidad parece perpetuarse. El militar que le destruyó la vida a Carlos continúa cumpliendo funciones dentro del ejército.

Carlos Astudillo tiene 26 años, los mismos que lleva viviendo en Colina junto a sus padres, hermanas, abuela y un primo. El joven recuerda que tuvo una infancia feliz, ligado a la naturaleza, con muchos amigos y en donde siempre estuvo rodeado de gente.

Antes del 18 de octubre, Carlos participaba en trabajos territoriales en distintas poblaciones de Santiago, especialmente, ligado al trabajo con niños. Esta idea nació junto a sus compañeros de universidad. Carlos se hunde en los recuerdos; se muestra muy contento con lo aprendido y entregado a través de los talleres que realizaron.

¿Qué sentiste el 18 de octubre al ver cómo la gente comenzó a movilizarse?

-Fue un momento soñado, lo estuvimos esperando mucho tiempo, esa fervencia popular, de ver que las personas despertaran después de tanto tiempo de abusos tan flagrantes. Si bien los 30 pesos del alza del metro fue la demanda central, acarreamos 30 años más de desigualdad y eso a mí me motivó a salir a las calles los días siguientes.

¿Cómo se vivió el 18 de octubre en Colina?

-El 18 acá no pasó nada. El epicentro fue Santiago, sobre todo el centro. Recuerdo que el 19 octubre, los territorios se comenzaron a activar. Eso pasó en todas las comunas periféricas de Santiago y Colina fue una de ellas.

El 19 de octubre se realizó la primera protesta en Colina en el marco del denominado estallido social. Según Carlos, la manifestación fue inédita debido a su masividad y por lo mismo quedó bien sorprendido. Sin embargo, y como en muchos lugares del país, Carabineros actúo de forma brutal para contener a quienes salían a manifestarse.

¿Cómo recuerdas el 20 de octubre de 2019?

-Ese día yo no pensaba ir a la plaza de Colina a protestar, mi idea era pasar la tarde con un amigo y el día lunes ir a la Plaza Dignidad. Cuando me junté con mi amigo, salimos a comprar cigarros y cuando veníamos de vuelta, ya había mucha gente en la plaza de Colina y decidimos quedarnos. Media hora después, tipo 17:30 hrs. los militares que estaban apostados frente a la gobernación comenzaron a apuntarnos con sus fusiles de guerra, solo porque estábamos ahí con mucha gente gritando cosas contra los pacos, contra el gobierno y eso los molestó. Unos minutos más tarde, llegó Carabineros y sin provocación llenó la plaza de gas lacrimógeno en donde había abuelos, jóvenes y muchos niños que se encontraban divirtiéndose en los juegos de la plaza.

Luego de que Carabineros gaseara el lugar en donde se encontraban familias enteras disfrutando la tarde de un domingo en la plaza y donde se habían reunido cientos de personas para manifestarse pacíficamente por lo que estaba sucediendo en el país, la institución policial no contenta con el uso indiscriminado de gas lacrimógeno, comenzó a disparar perdigones a mansalva en el lugar.

Carlos continúa su relato señalando que “uno de los perdigones le llegó a un amigo, a otro chico le llegó uno en el abdomen cayendo al suelo y comenzado a sangrar. Se estaban produciendo enfrentamientos con Carabineros producto del enojo de la gente, debido que fueron atacados sin provocación, en eso, una brigada de militares comenzó a avanzar de una forma muy táctica hacía donde estábamos nosotros. Ellos andaban con equipos tácticos, de guerra, no se les veía la cara. Yo estaba de espalda a ellos y no vi quién me disparó, recibí un proyectil en mi muslo derecho”.

Hay un video brutal que comenzó a circular horas más tardes de que te dispararan, incluso hubo personas que hablaban del asesinato de un joven en Colina a manos de militares. ¿Qué pasó luego de que te dispararan?

-Ellos portaban un fusil de guerra, el nombre técnico es M4 panther, esta arma de guerra es para inhabilitar a quienes combaten. Yo nunca había visto ese armamento. Los militares ya habían salido a Plaza Dignidad el 19 de octubre y los mostraban, pero no portaban esas armas. Los militares que salieron en Colina portaban un armamento muy moderno, sofisticado y letal.

Cuando me disparan, imagínate que es tal el nivel de potencia de esa arma, que yo no sentí el ruido del disparo. La bala viaja más rápido que la velocidad del sonido. Yo sentí una electricidad que me recorrió desde las caderas hasta la punta de los pies y ahí perdí el conocimiento.

En las imágenes que se difundieron rápidamente a través de las redes sociales aquel día, Carlos se encontraba inconsciente y era arrastrado por efectivos militares. El joven piensa que debido a eso la gente comenzó a pensar que él estaba muerto.

¿Cuándo recobraste la consciencia?

-Yo recobré la consciencia el lunes 21 de octubre. Estaba todo entubado y me operaron de urgencia en la Clínica Las Condes en Santiago.  

Todo lo que pasó posterior a la acción asesina de un militar está en blanco, Carlos no lo recuerda. Sin embargo, sus amigos y familiares le contaron con detalles lo que pasó posteriormente al ser herido con un fusil de guerra.

Me contaron que me llevaban arrastrando y me hicieron un torniquete en la pierna, ya que me estaba desangrando. Luego, me toman, me arrastran y me esconden en la gobernación que había sido quemada el día anterior. Estuve en el lugar, según me han dicho, no más de cinco minutos, fue todo muy rápido y casi milagroso que llegó una ambulancia y había justo una ambulancia disponible en Colina, cosa que no sucede nunca.

Cuando me tenían escondido en la gobernación la gente comenzó a abalanzarse contra los militares, ya que pensaban que me habían matado y que los milicos me iban a desparecer, que iban a incendiar la gobernación como había ocurrido ese mismo día con el caso Construmart, el caso Kayser y por eso la gente comenzó a reclamar y les decían; “oye, dónde está el cabro, suelten al cabro, nosotros lo llevamos”. En eso llegó la ambulancia, me subieron y me llevaron al Servicio de Urgencia de Alta Resolutividad. Al lugar llegué con una hemorragia y me hicieron una reanimación, de hecho, estuvo al borde de la muerte ahí, luego me llevaban en ambulancia al Hospital San José, en eso el chofer se comunicó con mi familia, ya que también en la ambulancia iba mi hermana (22) y mi familia tomó la decisión de trasladarme a la Clínica Las Condes.

Ilustración: Evadiendo.cl

¿Cómo fue la operación que te hicieron para salvarte la vida? ¿Hubo algún riesgo?

-Fueron ocho horas de operación, a mí ese impacto de bala mi significó, primero, una fractura expuesta del fémur, de hecho, si tú ves el vídeo, a la altura de mi bóxer se ve algo blanco y ese es el fémur. De todos modos, la fractura de fémur no fue tanto a pesar de que fue un impacto gravísimo, lo más grave en mi caso y lo que significó riesgo vital fue que el impacto de bala me destruyó la arteria femoral. Es como si te dispararan directo al corazón. Se re rompió la arteria femoral, la vena femoral, el musculo, el nervio. Al final me destruyeron la pierna.

Hacemos una pequeña pausa con Carlos, hablamos del video que circuló aquel 20 de octubre y la crudeza de este. A pesar de lo fuerte de las imágenes, Carlos está de acuerdo con que el registro sea publicado para mostrar el actuar criminal y deshumano de las fuerzas de orden en el marco del estallido social. Carlos continúa con el relato de su operación:

Los médicos y los doctores me hicieron baipás de vena, de arteria. Cuando desperté tenía un fierro que salía por mi pierna para fijar el hueso. La operación, como te comenté, duró ocho horas. Luego, los doctores me comentaron que, dentro de la cirugía, estuve con muerte clínica cinco veces, esto quiere decir que perdí cinco veces los signos vitales.

¿Cómo ha sido el proceso de recuperación posterior a la cirugía?

-Luego de la operación, estuve dos meses hospitalizado.

Interrumpo a Carlos para preguntarle si recibió alguna ayuda para costear su proceso de recuperación y, por, sobre todo, para pagar la complejísima operación a la que fue sometido y a los dos meses que pasó hospitalizado.

Con el tema de la clínica, sumado a todo el proceso de recuperación, son aproximadamente 200 millones de pesos o más que ha tenido que ser exclusivamente cancelado por mi familia. Además, estuve con una hospitalización domiciliaria, ya que tuve una infección en mi hueso. Esto también se suma a todas las cuentas, remedios, psicólogos, kinesiólogos, todo esto lo ha tenido que solventar mi familia. A pesar de que aún estamos viendo el tema del seguro y cuánto nos cubrirá. Por parte del Estado y sus instituciones, no hemos recibido ninguna ayuda, salvo de la municipalidad de Colina en donde me he podido atender con kinesiólogos.

Se te ha visto en diversas actividades conmemorativas o de homenaje a quienes han sido asesinados durante la revuelta. En ellas te hemos podido ver con silla de ruedas y, posteriormente con muleta. ¿Cómo ha sido este proceso de recuperación? ¿podrás volver a caminar con normalidad?

-Ha sido súper lento este proceso de recuperación. Al principio andaba solamente en silla de ruedas e incluso no me podía ni parar del dolor. Ahora estoy mejor eso sí, ya asumí esto y mi discapacidad ya la acepté.  Producto del disparo y todo lo que pasó después, tengo acortado un tendón y eso me impide pisar de buena manera. Eso igual se podría solucionar con kinesiología, pero de todas maneras me van acortar un pie, pero eso no es lo más grave, lo más grave es que tengo osteomielitis crónica que es una infección al hueso producto de la bala que me rompió el fémur. Además, he tenido que someterme a 16 operaciones.

Carlos señala que su vida nunca más volvió hacer la misma a la que tenía antes de que un militar le destrozada el fémur. La rabia, la pena y la impotencia son las emociones que ha sentido Carlos por la falta de justicia. Comenta que “lamentablemente en este país uno tiene que aprender a convivir con esas emociones y sentimientos y lo que yo estoy sintiendo en estos momentos es un estado de impunidad”. Carlos vive en Colina y en su comuna, hace unas semanas, la joven Ángela González fue asesinada por el empresario Juan Zamorano en el contexto de la conmemoración del Día del joven combatiente y señala que los sentimientos de injustica e impunidad vuelven a emerger con estas noticias.

El militar que le disparó a Carlos es Pedro Lavín Villalobos perteneciente al Regimiento Boe Lautaro de Colina. Fue el primer militar condenado, en el contexto del estallido social, por crímenes contra los derechos humanos. A pesar de esto, continúa desempeñando funciones en el ejército.

¿Cómo ha avanzado el proceso judicial en contra del militar que te disparó?

-Mi caso estuvo por mucho tiempo en La Fiscalía de Chacabuco, mi caso lo tomó la fiscal Marcela Adasme, fiscal jefe de La Fiscalía de Chacabuco. Su gestión a cargo del caso fue negligente, ya que no tomaba diligencias, no se reunía con mis abogados o no asistía ni presencial ni virtualmente a algunas reuniones. Al final, aplazó el proceso y, aparte, jamás le tomó la gravedad de los hechos. Imagínate que La Fiscalía se querelló por lesiones graves en un caso que fue claramente de homicidio frustrado. Las medidas cautelares que le dieron al militar que me disparó fueron de firma quincenal y arraigo nacional.  Mi caso ha estado dormido por 18 meses, es decir, desde el mismo día en que me dispararon está así. Actualmente, mi caso está a cargo de La Fiscalía Centro Norte en la Unidad de Alta Complejidad que dirige la fiscal Ximena Chong.

A pesar de la impunidad que se hace presente en el caso de Carlos, de su larga recuperación y de las secuelas del disparo que recibió, él se ha organizado, no ha dejado de luchar e incluso ha creado redes con otras víctimas de la brutalidad de los agentes del Estado.

¿Cuál es la importancia de la organización y cómo influyó lo que te pasó para que te organizaras?

-Quiero que mi caso no se repita en ninguna persona más, que nadie tenga que pasar por lo que yo pasé, el abandono, las negligencias de este sistema, la injusticia. Todo esto me ha llevado a contactarme con otros sobrevivientes de la revuelta. Así me fui vinculando, el Gustavo es vecino mío de acá de Colina. Y la primera organización que me vinculé fue el colectivo Gatillo y que le pusieron así por Gatica y Astudillo. Esta organización era un colectivo territorial que visualizamos la violación de derechos humanos de acá en Colina y empezamos a apoyar a las tomas de terrenos que se vieron afectadas por la pandemia.

Finalmente, Carlos señala que “no hay que dejar de luchar, pero que debe ser una lucha organizada, ya que han sido suficiente los muertos, los mutilados, los presos políticos que hemos tenido que sufrir. Yo ya no soporto otra u otro mártir. Lo de la Ángela González fue un golpe muy duro y lo vamos a cargar por el resto de nuestras vidas. Todas las víctimas y sobrevivientes de esta dictadura no sean en vano. Yo creo que la lucha central que ha dado el movimiento popular por una vida digna y más igualitaria, también tiene que ser por justicia, por justicia para nosotros y las víctimas de las y los que fueron asesinados”.

Total
481
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Artículos Relacionados
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.