“No hay duda que lo hizo porque la paciente era mujer”: categórico fallo contra paramédico de psiquiátrico por tortura sexual

“El delito se cometió motivado o en razón de una discriminación, en este caso, por el género y el estado de salud de la víctima”, se establece en la sentencia que condenó a más de 8 años de presidio a Ángel Falen Morales.


El Segundo Tribunal de Juicio Oral en Lo Penal de Santiago condenó este lunes al técnico paramédico Ángel Falen Morales a 8 años y seis meses de presidio efectivo como autor del delito consumado de tortura sexual contra una paciente, hecho ocurrido el 3 de febrero de 2019 en el Instituto Psiquiátrico Doctor José Horwitz Barak.

El ataque sexual fue registrado por una cámara de seguridad y descubierto fortuitamente por otro funcionario del recinto siete meses después, quien permitió la posterior denuncia a la Justicia.

De acuerdo al fallo condenatorio, la víctima M.A.Z.M. (31) -quien había sido internada de urgencia por un cuadro psicótico y de agitación psicomotora severa por privación de consumo de drogas y desnutrición- se encontraba bajo sedación farmacológica cuando Ángel Falen abusó sexualmente de ella, acercándole su mano a sus genitales y “conminándola a efectuarle actos masturbatorios”. Luego la sentó en la cama, se bajó su pantalón y la violó bucalmente sin su consentimiento.

En la sentencia se explica que el Ministerio Público y el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) “insistieron en que los hechos debían calificarse como tortura, considerando la reciente modificación de este delito del año 2016, los tratados ratificados por Chile y la interpretación que distintos tribunales internacionales han dado a este delito”.

El tribunal estimó finalmente que “los hechos debían calificarse como tortura, considerando que el delito se cometió motivado o en razón de una discriminación, en este caso, por el género y el estado de salud de la víctima”.

“En base a todas las normas internacionales vigentes y la jurisprudencia referida, no cabe ninguna duda para esta Sala de que la acción del encausado la cometió en razón de que la paciente era mujer”, se añade en la sentencia, donde se argumenta que el propio doctor Francisco Gil del Instituto Psiquiátrico señaló en su declaración que no había recibido denuncias similares realizadas por hombres pacientes.

“Si bien algunos podrían pensar que cada vez que un funcionario público agreda sexualmente a una mujer es tortura, cabe responder que la propia ONU ha asentado ya el año 1992 que ‘la violencia dirigida contra la mujer porque es mujer o que la afecta en forma desproporcionada constituye una violación a sus derechos humanos'”, concluyeron los jueces.

Por último, en el fallo se destacan como factores de discriminación el hecho de que “se trataba de una persona no sólo enferma y medicada, sino que en condiciones físicas deplorables, en estado de desnutrición y que además es pobre, como lo expresa una perito. Todo lo cual la reviste de una mayor vulnerabilidad”.

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