No basta con el relato del antifascismo para enfrentar a Kast

Foto: Agencia Uno

El relato del antifascismo se queda corto, porque hay una parte de la población que le teme más al fantasma del comunismo construido y que carece de toda rigurosidad histórica respecto al rol del Partido Comunista a lo largo de la vida patria. Por lo tanto, urge evidenciar las falencias del proyecto que presenta el candidato del mal llamado Partido Republicano, porque de republicano tiene bastante poco, y recordar que las ideas que él defiende son las que han provocado la inseguridad nacional en todo ámbito de la vida.


                

José Antonio Kast no es un gran político. Sus intervenciones en debates son pobres, no desarrolla ideas más allá de acusaciones menores, que sus adeptos engrandecen, y no tiene una mirada de futuro sino de presente inmediato. Esta parece ser la clave de su éxito: la rapidez con la que apunta a temas que la gente ve como concretos en casi dos años en que lo abstracto ha dominado la escena.

Su aproximación a los temas tampoco es muy contundente. Solo dice un par de cosas que le hacen sentido a parte de una ciudadanía que vive en cierta fragilidad y que no sabe dónde encontrar certezas. Kast, lo sabemos, no asegura nada de ninguna especie; su programa no solo es la profundización de lo que explotó, sino que además no tiene grandes ideas desarrolladas ni menos un horizonte claro acerca de nada. No es prolijo porque, en un principio, su motivación no era nada más que a ser una piedra en el zapato y fortalecer un sector que estaba contento con sacar un par de parlamentarios y consolidarse en la marginalidad. Sin embargo, hoy debe encabezar el intento de restauración de cierto orden.

El candidato es lo viejo vestido de lo nuevo, aunque, digámoslo, no se esmera mucho en vestirse con otras ropas diferentes a las suyas. Es la lamentable reacción hacia un progresismo que ha sido consumido por el capitalismo tardío, o neoliberalismo, al poner énfasis en la identidad por sobre lo colectivo y la responsabilidad de ser ciudadano; al luchar por diferenciarnos y no saber establecer un relato común para enlazar ciertas causas.

Por ello es que no debe extrañar que comience a emerger el nacionalismo, la idea del “patriota” como representante de una supuesta nueva universalidad, esa en la que caben los trabajadores de clase media que no son parte de ninguna causa épica que reivindicar, salvo llegar a fin de mes. A este sujeto polìtico le interesa tener certezas inmediatas, que es, en el fondo, una de las motivaciones del estallido de 2019; la inmediatez está plasmada en muchos de los que salieron a marchar el 25 de octubre de ese año. Y eso es lógico, debido a que en la realidad que habitamos, donde no hay mañana.

Para visibilizar lo señalado, hay que recordar que Kast representa el sustento ideológico del gobierno de Sebastián Piñera, salvo que, debido a que viene desde una derecha mucho más dogmática, lo escenifica de otra forma, poniendo énfasis en cosas con más fuerza, no transando las batallas del conservadurismo. Pero centrarse en los llamados “temas valóricos”, en esta vuelta, es perder la pelea cuando hay un sentimiento de inestabilidad, que han colaborado ciertos medios a acrecentarlo, que no se detiene a pensar en esas cosas, sino únicamente en si el próximo año será o no seguro.

Como sabemos, esa inseguridad la dan precisamente las ideas económicas que el candidato de la derecha enarbola. Con una reducción del Estado como la que plantea, refugiándose en la excusa de que es para terminar con los “operadores políticos”, no hay certeza posible real.

Estas son cosas que vale la pena detenerse a pensar para enfrentar lo que sucederá en diciembre. El relato del antifascismo se queda corto, porque hay una parte de la población que le teme más al fantasma del comunismo construido y que carece de toda rigurosidad histórica respecto al rol del Partido Comunista a lo largo de la vida patria. Por lo tanto, urge evidenciar las falencias del proyecto que presenta el candidato del mal llamado Partido Republicano, porque de republicano tiene bastante poco, y recordar que las ideas que él defiende son las que han provocado la inseguridad nacional en todo ámbito de la vida.

Hay que dejar en claro que el personaje en cuestión es parte de los problemas inmediatos de la clase media o media baja y no su solución.

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