No bajemos la guardia porque el costo lo están pagando los más pobres

Las muertes son altas, sobre las diez mil, y están golpeando el corazón de la desigualdad social. Si revisamos los datos con detención, podemos apreciar que en comunas que concentran la mayor cantidad de población en condición de vulnerabilidad, como Pedro Aguirre Cerda y San Ramón, la tasa de mortalidad llegó a un 143%, mientras que, en Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea se situó por debajo del 48%. Es decir, que los vecinos fallecidos en estas comunas populares son 3,3 veces más que quienes murieron por covid-19 en las comunas más acomodadas de la capital.

Si algo debemos aprender de los primeros meses de esta emergencia sanitaria es que no debemos relajarnos o caer en el triunfalismo. El mensaje debe ser claro: nos falta mejorar en muchos indicadores para poder pensar en el desconfinamiento. Si bien existen elementos que nos permiten mirar hacia el futuro con un poco más de esperanza, bajar la guardia puede llevarnos a producir un rebrote de COVID-19 o perder lo poco que hemos avanzado, poniendo en riesgo miles de vidas.

Bajo este criterio, vemos con preocupación el triunfalismo que han tenido algunos medios de comunicación. Cuando en abril el Gobierno anunció su Plan de Retorno Seguro y habló de una “nueva normalidad”, generaron un impacto enorme en las personas: la percepción de riesgo de la población disminuyó, las medidas de control epidemiológico se relajaron y los contagios se dispararon.

Desde entonces la pandemia continuó sin poder ser controlada, manteniendo hasta hoy una carga asistencial abrumadora para los servicios de salud que pasaron a estar saturados. Al 6 de julio, por millón de habitantes, Chile figuraba como el cuarto país con más casos positivos; el sexto con más casos nuevos y el doceavo con más fallecidos en el mundo. Con esta evidencia podemos decir con certeza que la estrategia del ministro Paris ha sido insuficiente.

Las muertes son altas, sobre las diez mil, y están golpeando el corazón de la desigualdad social. Si revisamos los datos con detención, podemos apreciar que en comunas que concentran la mayor cantidad de población en condición de vulnerabilidad, como Pedro Aguirre Cerda y San Ramón, la tasa de mortalidad llegó a un 143%, mientras que, en Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea se situó por debajo del 48%. Es decir, que los vecinos fallecidos en estas comunas populares son 3,3 veces más que quienes murieron por covid-19 en las comunas más acomodadas de la capital.

Frente a este escenario lo realmente importante es poner la atención en aquellos parámetros en los que debemos mejorar, siguiendo las recomendaciones de los expertos y del Colegio Médico, quienes han insistido en un verdadero cambio de estrategia sanitaria que nos permita recuperar la trazabilidad para poder aislar a aquellas personas que estén incubando y transmitiendo el virus.

Aún estamos lejos de esta meta y los riesgos siguen siendo altísimos. Por otra parte, los protocolos de trazabilidad, tardaron 4 meses en ser publicados retrasando un aspecto crítico para el control del virus. Se suma a esto que el porcentaje de casos positivos de pacientes a quienes se les aplica el test PCR, recién está por sobre el 15%, cuando esta cifra debiera estar por debajo del 10% para sostener que existe una disminución de carga viral en la población, y en un 5% para decir que la pandemia está controlada.

Bajo estas condiciones no podemos sino estar preocupados para que no se relajen nuevamente las medidas de confinamiento. La movilidad nuevamente va al alza y necesitamos más que nunca que el Gobierno impulse un plan de protección real, que beneficie a ese 90% de familias del país que hoy se ven desesperadas tras estos casi cuatro meses de pandemia.

El Gobierno no puede cometer los mismos errores de abril, tiene el deber de tomar con responsabilidad la situación del país. Para superar la crisis debemos tener protocolos claros de desconfinamiento que respondan a parámetros estandarizados sobre la base de la evidencia científica, evitando el surgimiento de rebrotes. Y para ello es urgente seguir detectando, trazando y aislando, junto con entregarle a la ciudadanía condiciones materiales y sanitarias para quedarse en sus casas.

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