Ministra Zalaquett, ¿se hará cargo?

Foto: Agencia Uno

Urge que el gobierno comprenda que el Ministerio de la Mujer no se colma poniendo a una mujer a la cabeza realizando un cuoteo político, es necesario además, impulsar medidas transversales a todo el actuar del gobierno desde una perspectiva que comprenda la situación que enfrentan las mujeres chilenas. Hoy recae sobre el ministerio la responsabilidad histórica de lograr que las mujeres no carguemos la crisis y sus consecuencias en nuestras espaldas. Queda planteada la interrogante: Ministra Zalaquett, ¿se hará cargo?

Históricamente las mujeres y niñas vivimos en una situación de desigualdad y precarización, en todos los ámbitos de la vida. Como niñas, como madres y como trabajadoras. Esto se traduce día a día en que las mujeres llevamos a nuestras espaldas el peso de la asimetría social y la falta de políticas públicas que apunten a eliminar estas condiciones. Es por esto que ocupamos mayormente los trabajos informales, mal pagados y precarizados. Incluso si logramos acceder a trabajos bien remunerados, ganamos menos que un hombre que realiza la misma labor. No siempre contamos con seguro de cesantía  y nuestras pensiones son más bajas que las de nuestros pares.  Esta situación es bien conocida por todos y todas, sin embargo en pandemia pareciera haberse olvidado.

En las últimas semanas en medio de una crisis sanitaria que amenaza con colapsar nuestro sistema de salud y sumergirnos en la peor crisis económica desde hace muchos años, hemos presenciado la renuncia de dos Ministros de Estado que son fundamentales en el desarrollo de lo que nos espera a futuro. Nos referimos al Ministro de Salud y a la Ministra de la Mujer y Equidad de Género.

Si bien, muchas veces se invisibiliza la importancia del Ministerio de la Mujer, en esta ocasión a ojos de todos y sobre todo del gobierno es más importante desarrollar la estrategia sanitaria antes que la implementación de políticas de género en medio de la crisis. Esto pareciera ser obvio, pues urge que los profesionales del servicio de salud tengan insumos y condiciones mínimas para poder atender de la mejor manera a nuestros enfermos, además de tratar de detener la propagación de este virus.

Sin embargo, creer que estos dos aspectos no tienen nada que ver es pecar de ingenuidad debido a que en Chile, la mayor cantidad de trabajadoras del área de la salud son mujeres, 7 de cada 10 aproximadamente, además si a esto sumamos que los otros trabajos indispensables para sobrellevar la cuarentena, es decir, trabajos de limpieza y de cuidados, también recae mayormente en mujeres y son, no por coincidencia, los más precarizados y mínimamente regulados en nuestro país, resulta evidente que el tema merece un análisis más profundo.

Existen al menos dos aristas que analizar, en primer lugar, como ha sido expuesto la mayor parte de trabajadoras del área de la salud son mujeres, asimismo, el personal de aseo, sin las cuales es imposible desarrollar una labor digna en los hospitales. Por las exigencias que derivan de la crisis, estos trabajos se han visto sobreexigidos, se requieren turnos más largos y horas extra. A esto es necesario agregar que conforme a un estudio que realizó ComunidadMujer estimó en 44 billones el valor económico del trabajo doméstico y no remunerado que se realiza al año en nuestro país, de este valor el 67% es aportado por mujeres. Es decir, las trabajadoras de la salud que están en primera línea contra la pandemia llegan a sus casas a realizar labores domésticas y de cuidado, no a descansar. 

Por otro lado, la segunda arista comprende una temática bastante profunda. Las mujeres estamos representadas en el mundo laboral mayormente en trabajos precarios, mal pagados y que se han visto o muy probablemente se verán afectados con la pandemia, como por ejemplo el trabajo ocasional, la venta ambulante, servicios a menor escala como las peluquerías, servicios en hoteles, etc. Sobre este punto en necesario mencionar que el 61,5% de los puestos de trabajo femeninos creados en los últimos 8 años corresponde a formas que la OIT considera precarias: tercerización vía subcontrato o cuenta propia de baja calificación, los cuales precisamente la misma organización estima que en los próximos meses se perderán casi 200 millones de puestos. Resulta totalmente predecible que cuando los efectos de la pandemia sean palpables, la pobreza tendrá cara de mujer.

Sumado a todo lo expuesto anteriormente, tenemos una Ministra del Trabajo que a pesar de ser mujer, se niega a observar bajo esta perspectiva la situación laboral y ha negado en reiteradas ocasiones el mínimo básico que sería el postnatal de emergencia, proyecto presentado de manera transversal en el congreso, pidiendo incluso no priorizar el proyecto ya que ‘’solo beneficia a 22 mil mujeres’’, como si este fuese un número menor y menos importante.

Con base en esto cuando decimos que no tenemos Ministra de la Mujer, no es de manera antojadiza y porque no sea de nuestro sector político. Decimos que no tenemos ministra porque vemos con preocupación la carencia de políticas públicas con perspectiva de género que puedan ayudar de manera efectiva y oportuna a las mujeres de nuestro país. Consideramos fundamental que una Ministra de la mujer ponga en el centro la creación y desarrollo de políticas transversales y la destinación de fondos públicos que apuntan a eliminar las condiciones estructurales de desigualdad. Para lo cual ONU Mujeres sugiere a los estados adoptar un listado de 14 medidas, dentro de las cuales podemos destacar la adopción de medidas directas de compensación a trabajadoras informales, asegurar la atención de necesidades inmediatas de las mujeres que trabajan en el sector sanitario y la promoción de estrategias específicas de empoderamiento y recuperación económica de las mujeres, todas estas medidas inexistentes en los archivos del ministerio emplazado.

Urge que el gobierno comprenda que el Ministerio de la Mujer no se colma poniendo a una mujer a la cabeza realizando un cuoteo político, es necesario además, impulsar medidas transversales a todo el actuar del gobierno desde una perspectiva que comprenda la situación que enfrentan las mujeres chilenas. Hoy recae sobre el ministerio la responsabilidad histórica de lograr que las mujeres no carguemos la crisis y sus consecuencias en nuestras espaldas. Queda planteada la interrogante: Ministra Zalaquett, ¿se hará cargo?

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  1. Ya basta de la silla musical del Gobierno! Si bien no pondrán a la mujer feminista de izquierda que todas querríamos sí pueden elegir a alguien que tenga conocimiento en el área y se la juegue, al menos, por el post natal de emergencia y la erradicación de la vif

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