Miguel Barriga de Sexual Democracia: “Nosotros creíamos en una juventud con derecho a hueviar”

‘Los chicos buenos’, ‘Profanador de cuna’, ‘Regionalización’, ‘Canción pacífica-violenta’, ‘Los pitutos’. Hace treinta años salió al mercado Buscando Chilenos, primer álbum de la banda valdiviana Sexual Democracia y uno de los pocos discos de la historia musical chilena que puede darse el lujo de ser una especie de grandes éxitos instantáneo. En Cultura B, conversamos con el emblemático Miguel Barriga sobre las canciones de su disco debut, la política cultural, el humor, el paso del tiempo y cómo enfrenta el futuro, recluido en un mundo que gira más rápido de lo de costumbre.
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‘Los chicos buenos’, ‘Profanador de cuna’, ‘Regionalización’, ‘Canción pacífica-violenta’, ‘Los pitutos’. Hace 30 años salió al mercado Buscando Chilenos, primer álbum de la banda valdiviana Sexual Democracia y uno de los pocos discos de la historia musical chilena que puede darse el lujo de ser una especie de grandes éxitos instantáneo. En Cultura B, conversamos con el emblemático Miguel Barriga sobre las canciones de este disco debut, la política cultural, el humor, el paso del tiempo y cómo enfrenta el futuro, recluido en un mundo que gira más rápido que lo de costumbre.


En 1990 el rock latino era cosa del pasado. Un recuerdo en blanco y negro en un país que miraba a Estados Unidos y Europa, mientras intentaba dejar atrás el pasado dictatorial en virtud de la reconciliación; consenso que tuvo un eco en las parrillas programáticas de las radios y televisión, que dejaron de programar rock y pop en español. Sobre todo chileno.

Hasta que el sello Alerce presentó Buscando Chilenos, el disco debut de la banda valdiviana Sexual Democracia y, contra todo pronóstico, con un estilo cargado al humor, el sincretismo y la búsqueda de la idiosincrasia nacional, se convirtió en un éxito inmediato hoy alzado como clásico e incluso para algunos, como el disco definitivo del cambio de mando desde el militar a los civiles.

Miguel Barriga, el hombre en frente de la banda, conversa sobre los 30 años de un disco clásico (con himnos como ‘Profanador de cuna’, ‘Los chicos buenos’ y ‘Regionalización’), pero también de sus impresiones del acontecer nacional y mundial, con los dolores, miedos y expectativas de quien ha musicalizado, sobre y bajo la ola, las últimas tres décadas de la historia de Chile.

Ustedes proponían algo muy chileno. Hasta el título del álbum lo decía explícitamente, en una época en que los medios querían impregnar una imagen europeizada.
– El “jaguar” iba pa’ un lado y nosotros pa’ otro. Igual tuve referentes, no es que hayamos inventado todo. Valdivia nos dio licencia para experimentar de todo y ahí conocí mucha gente, donde no existía lo de ser solo thrasher o solo un lana consecuente que se convierte en un avejentado pa’ ser joven. Nosotros creíamos en la juventud, pero una juventud con derecho a hueviar, a vivir, pasarlo bien, cagarse de la risa. Yo escuchaba a Schwenke & Nilo, Los Prisioneros y Los Jaivas y no había problema con eso.

Sexual Democracia – Buscando Chilenos

– ¿Hay algo de Florcita Motuda también en las canciones?
– Sí, claro que sí. Lo veía cuando chico y me cagaba de la risa. De él aprendí una frase muy buena: “en la tele no se pide permiso, se pide disculpa”.

– ¿Qué canciones del Buscando Chilenos, temáticamente, crees que se mantienen vigentes en la sociedad chilena actual?
– Me cuesta verlo, creo que ninguna pega mucho ahora. De hecho, las relaciones de pareja de esa época han cambiado. Ahora tengo unas nuevas más contingentes, como ‘Ciber amor’, ‘Polipolar’ o actualización de temas viejos como ‘El último golpe’ o ´Agáchate que vienen los indos´. Tal vez ‘Sudamérica suda’ y ‘Nazi fobia’ sean e las antiguas más atingentes.

– Ninguna es del primer disco. ¿Sexual Democracia se convierte en una banda política desde el segundo disco entonces?
– Siempre fue político Sexual. Yo soy de clase media baja, ni del campo, ni de la ciudad. Soy de pueblo. Mis papás se esforzaron pa’ que yo estudiara con crédito fiscal y con valores de trabajo y honestidad, bien alejado del mundo del narco, por ejemplo. Entonces somos una generación letrada, esforzada, pero que el sistema no nos dio todo lo que podía darnos. Tenemos grandes títulos, pero nos quedamos ahí. A ese público siempre le cantó Sexual, porque a ese pertenezco también. Entonces no es el discurso del cambio del sistema desde la izquierda o la derecha, sino muy de la experiencia de alguien que nadie le dio la solución y se las tiene que seguir buscando solo.

– Algunos hablan de esa generación como la juventud dañada y engañada.
– Lo que recuerdo es que en los ochentas nuestro cerebro era un Atari, en dos dimensiones, todo muy limitado en un Chile muy clasista, racista, pero de lo que no solo los milicos tienen la culpa, sino que la cultura en general era así. Entonces, no se podía hacer nada, todo muy controlado, muy fome. Pero tuve la suerte de estar en Valdivia, una ciudad cultural, democrática, muy adelantada, por eso nosotros mezclábamos ritmos tropicales con rockeros o teatro con música. Por eso cuando llegamos a Santiago gustamos tanto, porque es verdad que acá la cosa era bien controlada, incluso con la apertura de la democracia.

– Tal vez es la razón de que, además de populares, fueron tan transversales las canciones.
– Es que es mi generación, a la que pertenezco. Con los jóvenes de hoy no tengo mayor vínculo y ocurre que cuando tocamos con la banda, los pendex no tienen idea que uno existe. Y claro, porque todavía están los grandes nombres de siempre en los afiches, los mismos que se ganan el Fondart. Es un club muy cerrado ese.

– Igual hubo una generación de bandas más jóvenes a las que Sexual Democracia influyó, como Chancho en Piedra, Los Mox! o Sinergia. ¿Los han reconocido?
– Sí, pero ahora más de viejo. A los Chancho yo los conocí chicos en Alerce, después ellos se fueron y crecieron todo lo que crecieron, pero nunca hemos tenido la oportunidad de compartir escenario en igualdad de condiciones, aunque ellos me han tratado siempre súper bien. A Los Mox! los apadriné un tiempo y con Sinergia hemos sido muy cercanos. Son bandas con muy buenos músicos, muy creativos, muy bien conectados con el mundo. Cada uno tiene fórmulas distintas, por eso me gustan.

Sexual Democracia – Canción pacífico-violenta (En vivo 1992)

– En el primer disco está ‘Canción pacifico-violenta’. Esa canción tuvo un impacto más político y sigue presente en la actualidad.
– Claro, esa aplica siempre. Imagínate los libaneses que tenían una tremenda bomba ahí escondida y tuvieron que renunciar todos los compadres. Ese tipo de pensamiento pro-bélico también está inserto en Chile, de no tener ningún respeto por la vida humana. Fui educado en una familia católica, me enseñaron a no hacer daño a otra persona, pero hay hueones que matar lo tienen en la cabeza como parte de un postulado y les da lo mismo. Vengo de una generación que tenía que cantar el himno con la bandera encima, súper militarizado, súper divididos, con un milico gobernando el país. En ese tiempo sabíamos quién era el malo, por eso hice esa canción. Pero claro, uno veía a los gringos y a los rusos y al final eran lo mismo. Todos experimentando con nosotros.

Relinda la cuestión

– Hay canciones muy populares donde ustedes dicen garabatos y que causaron harto impacto, aunque con cierta permisión. ¿Hoy ves a la sociedad más pacata para algunas cosas o más tolerante que en los noventas?
– Es que la cosa ha cambiado mucho. Antes tenía dos canales de televisión, ahora cada uno inventa su lenguaje en internet. Imagínate con la votación del 10%, todos opinando, todos viendo qué votaba cada diputado. Algo increíble. Por eso no me gusta mucho recordar el pasado y hablar siempre de ello. Me gusta como avanza todo y hay que actualizarse.

– ¿Hoy ves todos esos cambios impactando positivamente a los nuevos jóvenes?
– Pucha, más o menos, porque imagínate que cuando a ti te dan todo te puedes dar el lujo de no ir a votar porque no te gustó el candidato y eso no puede ser po’. Después los hueones enojados porque ganó Piñera, pero los hueones no fueron a votar po’.

– ¿Y a los músicos?
– En lo musical hay mucho cabro que si no gana un fondo concursable, no hace un disco. O mucho cabro siguiendo mucho la tendencia de afuera como si fuera la Biblia y encuentro que cuando todos siguen lineamientos de afuera, al final todos suenan iguales. No digo que todos hoy suenen así, pero hay mucho cabro que no se cuestiona estas cosas. Mi consejo es que se atrevan a crear sin regla, que no les importe y se desordenen.

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Sexual Democracia 2020

– ¿Crees que a la música chilena actual le falta más desorden, más hueveo?
– Creo que es como es no más. Hay un boom muy cercano a la tecnología, con mucha mezcla de estilos, la presencia de la mujer que ha aumentado mucho y eso se agradece un montón. Yo solo les hago la invitación a que no se vuelvan locos con querer la fama, porque ya no la necesitan. Creo que deben seguir buscando las nuevas temáticas, las nuevas visiones, mezclar, jugar, ser ocurrentes, pero sin creerle tanto a internet, porque los que escriben sobre lo que está bien o no en la música también tienen intereses y gustos que al final son de él nomás. A nosotros en los noventas nos pasó mucho eso de querer ser gringos y no éramos po’, varios se pegaron bien fuerte. Si algo se pone de moda y es fome, que no tengan miedo en decir que la hueá es fome.

– ¿Y para el futuro estás expectante?
– Estoy miedoso. Me da miedo desde el pago de las cuentas hasta el bicho, que de verdad no sé qué defensas tengo. Imagínate me lo pego, me afecta las cuerdas vocales y me caga la carrera, o si se le pega a mi familia. Tengo miedo por la cantidad de hueones que andan sueltos. Ando como mirando pal lado todo el rato, buscando quién más me quiere cagar.

– ¿Cómo crees que la sociedad va a afrontar lo que viene?
– Me gustaría que apoyando las ollas comunes, siendo solidarios con todos. De repente si tiene platita ayudar al vecino, llevarle un queque a la vecina, que vuelvan las costumbres antiguas de repartir esperanza y buena vibra a la gente y a la comunidad. Regalándose canciones, apoyar a los músicos sin Fondart y con mucha deuda. Sé que cuesta, pero no hay que matar a la buena persona de la vieja escuela.

Con un pituto… Lo puede usted lograr

– En los noventa tuvieron éxito en un momento en que las radios no programaban música chilena, al punto que algunos dicen que Sexual Democracia fue la banda de la transición. También conformaste la Asociación de Trabajadores del Rock. Ahora has mencionado un par de veces el Fondart y hablas de un club de músicos al que nadie entra.
– Mira, para darte un ejemplo, hace poco acaban de entregar los resultados del Fondart que postulamos y no clasificamos. No quedamos ni por viejos, ni por jóvenes. Me llama la atención el descaro. Tantos años que se repiten los mismos, son descarados hueón. Podrían preguntarles a los compadres que están en el Consejo de la Música cuándo van a jubilar. Han resistido todos los cambios de gobierno y siguen los mismos. Hay otros artistas que repiten, repiten, se las conocen por libro y ganan siempre, ¿cachai? Podís criticar el sistema, pero por el otro lado arrasando con los fondos. Pero bueno, técnicamente yo puedo seguir participando.

– Me acordé de ‘Los pitutos’.
– Claro, ese viejo tema que hoy debería estar pasado de moda.

Sexual Democracia – Los pitutos (En vivo 2015)

– ¿Tú crees que están pasados de moda o ya no son atingentes?
– No, lo digo con ironía. Lo que pasa es que el pituto que yo hice era cándido, de la señora que mañana llegaba con el envase, de la buena vecindad. No el pituto que nosotros empezamos a ver a mediados de la década del 2010 en adelante, con los temas de corrupción no tan cándidos, transacciones corruptas. Hice una obra de teatro que se llamó “Los Incorruptibles”. Me leí varios libros de Daniel Matamala, María Olivia Mönckeberg, otros de Historia de Chile bien buenos y con eso armé una obra bien crítica sobre este otro pituto, la corrupción descarada.

– ¿Todo a través del humor?
– Fue bien catártica. Inventé un inspector incorruptible que se armaba un escuadrón incorruptible y puta, el hueón pedía boleta hasta por los cigarros sueltos. Le fue como el ajo al pobre inspector. En esa obra metí los casos de corrupción desde los boy scouts y el futbol amateur hasta los de cuello y corbata.

– En las peñas de la dictadura siempre había espacios para humoristas que criticaban el sistema. ¿Crees que el humor actual continúa siendo incómodo?
– A mí me gusta el humor clandestino, de la vieja escuela, bien sin filtro. Hoy hay muchas susceptibilidades y está bien. En realidad, creo que el ejercicio de reírse tiene que ser para todos y para eso hay público de todo tipo. Defiendo la idea de reírse por todos lados, algo terapéutico. Antes de la cuarentena alcancé a presentar una función de “El Miguelenial” en el Teatro Lola, donde entró todo el tema del estallido social.

– ¿Cómo viviste el estallido social?
– Con mucha sorpresa. Por eso no creo que venga otro estallido, porque la sorpresa fue mucha. Hasta Spielberg dice que él no puede asustar dos veces. Pero puta, cuando todo funciona mal y puede funcionar peor queda la cagá como quedó y de hecho ya le están copiando a Chile en todas partes. Pero en eso soy cauto, estando con tanto hueón caliente y opinando de todo que prefiero hacer arte. El viejo teatro que es capaz de contar visiones del mundo. No tengo tiempo ni ganas de ponerme a escribir opiniones políticas, menos con lo cagado que estoy. Afortunadamente el arte todavía está.

– El estallido social y de pronto el COVID-19. Imagino que con todo lo que ha pasado da para harto guión y para harto personaje. ¿Vas a presentar algún show nuevo virtual sobre la contingencia del coronavirus?
– Hicimos un “hibernashow” con los Sexual por nuestro Facebook que se llama “Desconfinación”: Con la banda, con harto uso de tecnología, con invitados y con las canciones más atingentes. Va a estar muy, muy chistoso. Mi forma de opinar es el arte y sobre todo de los personajes. Imagínate los personajes que vienen ahora, súper rallados con tantos meses de encierro, están más que locos.

“Hibernashow” de Sexual Democracia

– ¿Te ha costado mucho el encierro?
– Si hueón, si me duermo y me levanto a cualquier hora, encerrado en cuatro metros cuadrados igual que el náufrago. Lo bueno es que vierto todo eso en las canciones, en los guiones, en los personajes que se me ocurren. Lo malo es que viene pa’ largo, si hasta el bicho tiene miedo en este momento.

– Como dice la canción, llegó el momento de acordarse del pobre hígado.
– El otro día me las di de winner. A un sobrino se le quedó un cigarro, me lo fumé y me quería morir al otro día. La verdad es que me estoy cuidando porque necesito estar con defensas, pero también porque estar en la casa tomando solo no tiene ni un brillo. Estoy muy expectante, sin bajar la guardia, pero cuando pase esto me quiero puro ir a Valdivia con mi gente a tomarme un ponche relajado.

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