“Luisa, madre del pueblo combatiente, con tu ejemplo hasta vencer”: La emotiva y multitudinaria despedida de Luisa Toledo

Luisa
Foto: @Luisatoledopresente

No podía ser de otra forma. Miles de personas llegaron durante la tarde de este miércoles 7 de julio a la Villa Francia para despedir a Luisa Toledo, incansable e inclaudicable luchadora, quien falleció en su hogar y en compañía de sus familiares más cercanos durante la mañana del pasado martes. Calles atestadas de personas, cientos de autos y cinco micros repletas acompañaron a Doña Luisa rumbo al Cementerio General, lugar donde la esperaban sus hijos, Eduardo, Pablo y Rafael.


Al llegar a la Lo Errazuriz con Avenida 5 de Abril, en Estación Central, un retén de Carabineros impedía el paso de vehículos en dirección a la Villa Francia. A pesar del corte de tránsito realizado por la institución policial, fueron cientos de autos y miles de personas que llegaron hasta el Espacio Comunitario Pablo Vergara para despedir a Luisa Toledo.

Al doblar por 5 de Abril hacia la calle Yelcho, se podía observar como todos los postes del alumbrado público hacían un camino en dirección al lugar donde era velada Luisa. Cada poste tenía una imagen de Toledo con el mensaje certero “no hay que poner la otra mejilla, tenemos que defendernos. Ser capaces de ser violentos con el enemigo de clase”. Un par de cuadras más adelante, ya había cientos de personas a las afueras del Espacio Comunitario Pablo Vergara Toledo, agrupadas para rendir homenaje a la incansable Luisa. De pronto, comenzó a sonar a través de parlantes el himno del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, ‘Trabajadores al Poder‘, agrupación a la que pertenecieron Eduardo, Rafael y Pablo Vergara Toledo y de la cual Luisa sentía admiración y cercanía. Los aplausos se multiplicaron, el grito “compañera Luisa Toledo, ¡Presente!” se escuchaba con fuerza y el féretro que llevaba su cuerpo era cargado por varias personas para dar comienzo a un recorrido por la Villa Francia.

Al dar comienzo al recorrido, ya eran miles de personas que se encontraban en el lugar acompañando a Manuel Vergara, su eterno compañero de vida y lucha, y su hija Ana. Familias enteras salían de su casa para aplaudir la marcha que recorría las calles donde ella y sus hijos caminaron, crecieron y se esperanzaron con un mundo mejor, un mundo más justo. Al llegar a las afueras de la casa de la familia Vergara Toledo, se hizo una pequeña pausa, pero no hubo ni un solo segundo de prudencia ni sosiego, el bullicio quebró el insípido sabor del silencio y dio paso a la admiración más profusa. Miles de voces vociferaban al unísono por Luisa Toledo y su ejemplo de vida para muchos y muchas.

El trayecto continuó por Avenida 5 de Abril en dirección al memorial a Eduardo y Rafael, asesinados el 29 de marzo de 1985 por agentes del Estado, y que dio inicio a la conmemoración del Día del Joven Combatiente. Si bien la marcha que acompañaba a Luisa Toledo estaba a varias cuadras de distancia y ocupaba ambas calzadas de la avenida y el bandejón central de la misma, en la esquina de 5 de Abril con Las Rejas se había concentrado una gran cantidad de personas para despedirse de Luisa. Un lienzo atravesaba toda la calle con el mensaje “Luisa, madre del pueblo combatiente, con tu ejemplo hasta vencer”.

Emma Sánchez, participante del Comité de Acción Solidaria, es una de las cientos de jóvenes que llegó a despedir a Luisa Toledo. Su motivación principal para asistir es que “Luisa ha sido un ejemplo de lucha para todos y todas quienes apostamos por un proyecto revolucionario, además ha cumplido un rol activo al momento de levantar la moral cuando no teníamos fuerzas. Ella nos recordaba, en todos sus momentos discursivos, la importancia de la lucha, la desconfianza que debíamos tener hacia la política partidista, etc. Mi motivación para venir a acompañarla es precisamente porque su voz y su legado histórico me llega de manera directa, porque además la labor de quienes luchamos es recordar a los nuestros, sin embargo, no me motivó porque tenga que rendirle honores simplemente, porque eso podemos hacerlo todos los días, sino porque busco, y cada persona organizada de manera popular, busca vivir la vida como Luisa, desgastar nuestra mente y nuestras energías en favor de crear un nuevo horizonte social. Su ejemplo de vida es el que queremos construir”.

Al llegar a 5 de Abril con Las Rejas, el recorrido tomó dirección a la Villa Robert Kennedy, lugar en el que se encuentra el memorial de Eduardo y Rafael, y en donde cada 29 de marzo cientos de personas se reúnen para homenajear a la juventud y escuchar a Luisa Toledo y Manuel Vergara. Los aplausos eran interminables, en ese preciso instante, el tiempo se congeló en un acto solemnemente irreverente de gratitud por la rebeldía, por Luisa. Ella, sentada en una silla, observando a las y los jóvenes que llegaban para conmemorar el Día del Joven Combatiente, se vino a la mente de varios y varias asistentes. Aquellos que pudieron llegar hasta el sector, ya que el espacio era muy reducido para la gran cantidad de personas que acompañaban el recorrido, gritaron con fuerza “¡Luisa, querida, los que luchan jamás te olvidarán!”.

Tras pasar por última vez por el memorial de sus hijos, la caravana que acompañaba a Luisa Toledo tomó rumbo al Cementerio General, lugar donde la esperaban sus hijos, Eduardo, Pablo y Rafael. Cientos de autos y ciclistas, cinco micros repletas y una multitudinaria romería a pie, comenzaban el trayecto a las tres de la tarde.

La masividad de la convocatoria era de tal envergadura, que una hora y media más tarde la caravana ni siquiera había podido salir de Estación Central. Las banderas rojo y negras, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, anarquistas, mapuche y negras acompañaban a Luisa. En las esquinas, la gente se paraba a saludar con el puño alto, y cada vez se iban sumando más personas a la multitudinaria despedida.

Matías Villa no pudo asistir al funeral de Luisa Toledo. No obstante, gracias a las miles de personas que llegaron a la despedida, pudo encontrarse con la caravana en la Alameda. Con estas palabras describe lo que vio y sintió: “la masividad increíble de la despedida me permitió cruzármelos. Ahí los vi aproximarse y ahí donde los vi me quedé, en medio de la Alameda, viéndolos pasar emocionado. apasionante, sublime, épico, rebelde, con muchas banderas, capuchas y cánticos. Nunca había visto una despedida de este nivel, con esta magnitud y simbolismo. Me habría fascinado acompañar el féretro hasta el cementerio, pero me basta con lo que vi. La imagen que me grabé, ninguna fotografía de las que he podido mirar logra traducirla”.

Cuando la caravana recién iba a la altura de la Universidad de Santiago, desde el Cementerio General informaban que ya había otros cientos de personas esperando para despedir a Luisa Toledo. A medida que la romería avanzaba, las paredes se teñían con mensajes a Luisa. Entre los muchos que había, los más frecuentes fueron “somos la semilla que plantó Luisa Toledo”, “Pelea como Luisa” y, el que caló más hondo entre quienes se convocaron “Luisa, madre del pueblo combatiente, con tu ejemplo hasta vencer”.

Foto: @Luisatoledopresente

Cuando la multitudinaria caravana se encontraba a la altura de Almirante Barroso con Alameda, aparecieron varios efectivos de Carabineros y carros policiales, entre ellos lanza gases y lanza aguas para partir la convocatoria. Nada les importó, utilizaron su material disuasivo a pesar de la gran cantidad de niños que iban en los autos rumbo al Cementerio General. Sin embargo, Carabineros terminó replegándose ante el poder del pueblo y la romería finalmente siguió por Manuel Rodríguez en dirección al norte.

Al llegar a General Mackkena, a las afueras del Cuartel General de la Policía de Investigaciones, sus funcionarios estaban desplegados en la calle con escudos, cascos, chalecos antibalas y escopetas. Sin miramientos, utilizaron estas últimas para disparar a quienes se encontraban en la caravana rumbo al Cementerio General, e hirieron directo en el rostro, porque los disparos que efectuaron estaban apuntado directamente al reportero gráfico Felipe García. sus funcionarios salieron con todo su arsenal de guerra para reprimir y, de una u otra manera, asustar o intimidar a quienes participaban del cortejo.

Foto: Francisco Paredes

El tiempo avanzó lento e implacable, como queriendo prolongar, así sea por un par de minutos, los últimos segundos de Luisa sobre la tierra. Dos horas y media después de partir desde Villa Francia, estábamos en Cal y Canto. En este sector, una parte del cortejo avanzó por Avenida Recoleta al Cementerio General y el otro por Avenida La Paz. La masividad era tal que tuvo que dividirse la romería para poder llegar al lugar donde Luisa sería sembrada junto a sus hijos.

En la entrada del Cementerio General que da a Avenida Recoleta, había cientos de personas que estaban esperando a Luisa hace varias horas. El recibimiento, que se produjo una hora y media más tarde de lo previsto por la masividad de la despedida, fue emocionante y, quizás, como a Luisa le hubiese gustado. Cientos de pasos acompañaron a Luisa rumbo al lugar donde la esperaban Eduardo, Rafael y Pablo.

La otra parte del cortejo avanzó por Avenida la Paz rumbo al Cementerio General, confluyeron personas que venían caminando desde Estación Central, micros, autos y ciclistas. A la entrada del campo santo, había un enorme lienzo desplegado que rezaba “Luisa, madre del pueblo combatiente, con tu ejemplo hasta vencer”.

En el interior del cementerio había miles de personas. A varios metros de distancia del lugar donde Luisa iba a ser sembrada, ya no se podía avanzar. Estaba todo totalmente repleto, incluso arriba de los muros había gente con banderas y bengalas despidiendo a la muy querida Luisa Toledo. Entre el fuego, la insurrección, el honor y la lealtad, Luisa encontró su honor en el corazón de sus incontables deudos.

Foto: @Luisatoledopresente

Michelle Ribaut, cineasta y documentalista, señaló que la importancia de hacerse presente en la despedida de Luisa Toledo es “por su eterno ser combativo, por su amor, por su entrega, despedirse hoy es lo mínimo que podíamos hacer. Mantener viva su memoria y su vida, será precisamente como mantendremos la memoria popular, tan necesaria siempre para construir, sin cometer los errores de un pasado muy reciente”.

Las personas que lograron llegar hasta las cercanías del lugar donde Luisa iba a hacer sembrada, cantaban, gritaban, todas y todos llevaban flores en señal de ofrenda. Era muy emocionante. Ya casi siendo las 18:30 hrs, un grupo de músicos que llegó a despedir a Luisa comenzó a interpretar ‘La partida’ de Víctor Jara, la gente comenzó a aplaudir y el cielo se iluminó con bengalas y fuegos artificiales. La despedida de Luisa Toledo no podía ser de otra forma.

Me niego a creer que Luisa se ha ido, no porque ya no respire, sino porque la veo viva en cada consigna y rostro que ha acudido a rendirle honores. Todo lo que se tenía que decir ya fue dicho por ella, y su legado es un manifiesto vivo de la lucha contra la injusticia. Un anhelo, un último adiós, un hasta siempre; esa promesa de que nos volveremos a encontrar. De alguna forma, su partida nos es más que un recordatorio de aquello por lo que vale la pena dar la vida, esa señal de que somos más que luchadores incansables, sino que formamos parte de una cadena de eventos por definir para que, algún día la justicia sea una realidad alcanzable, y no un sueño distante que refleja lo mucho que aún nos queda por pelear.

Foto: @Luisatoledopresente
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