Luis Emilio Recabarren

Fue un dirigente social, un político y también un intelectual. Incluso escribe una obra de teatro, “Desdicha obrera”, y un texto de filosofía titulado “La materia eterna e inteligente”.

Luis Emilio Recabarren nace el 6 de julio de 1876 en Valparaíso, siendo sus padres pequeños comerciantes.

Es dirigente obrero, director de varios periódicos publicados en el norte grande, en la zona salitrera.

En 1906 es electo diputado por Antofagasta, pero le arrebatan el puesto los parlamentarios de la cámara de diputados. Además, ese mismo año es apresado acusado de subversión. 

En 1910 publica uno de sus principales ensayos, denominado “Ricos y pobres”. En Chile se celebraba los cien años de la independencia.

En ese texto dice que los progresos de la sociedad chilena se deben al trabajo de los proletarios; los cuales sin embargo están condenados a una vida miserable.

Por eso mismo dice los hombres de esa clase no tienen nada que celebrar en esta fiesta de la sociedad chilena.

Afirma que alguien podrá decir que el obrero tiene su parte y que esta es el salario que recibe. Pero éste dice es “el aceite de la máquina humana y nada más” 

También dice, escribiendo con rabia, “en que consiste la participación del pueblo en todas las grandes festividades?…consiste en embriagarse hasta el embrutecimiento que los conduce a todas las locuras”

Y agrega “Es por eso que he dicho que no siento entusiasmo espontáneo para festejar el centenario…que ningún bien de verdadero valor moral ha producido para nosotros”.

Recabarren militaba, cuando escribía “Ricos y pobres”, en el Partido Democrático. Lo hizo hasta el año que funda el primer partido de izquierda, el Partido Obrero Socialista, un 4 de junio de 1912.

Esta organización busca implantar el socialismo en Chile, por ello es el primer partido de izquierda.

En 1921 Recabarren publica un texto titulado “Proyecto de constitución para la república federal socialista de Chile”, conocido también bajo el nombre “Que es lo que queremos federados y socialistas, y para qué”.

En ella dice, por ejemplo, “nuestra “nueva ley” vendría a confiscar toda la propiedad particular: tierras, casas y fábricas etc. Lo que nosotros llamamos “socializar” pero no se pagaría nada, porque sería innecesario desde el momento en que el “nuevo estado de cosas”, todo estaría previsto para que a nadie le faltara su parte de felicidad”. Agrega “Si la sociedad vende toda su producción y reparte entre los productores el fruto de la venta, nadie sufrirá necesidades”.

Según esta constitución el estado chileno estaría constituido por asambleas industriales y municipalidades, lo que significa que todo ciudadano mayor de dieciocho años formase parte de esas entidades y desde ellas cooperaran en la administración del país.

Además, existirá una Asamblea Nacional, cuyos acuerdos constituirán leyes. además señala que las asambleas industriales serán de los siguientes tipos: de producción, de manufactura, de alimentación, del transporte, de la distribución y colocación de productos, de servicio público y finalmente una denominada indeterminada de oficios varios, formada por personas que no pueden ingresar a otras.

Toda la organización de la sociedad derivaría de estas asambleas y de los municipios. 

Es interesante señalar la radicalidad de las posturas expresadas por Racabarren en su proyecto constitucional, especialmente aquella que tienen relación con el derecho de propiedad y con la organización del Estado.

En 1922 Recabarren viaja a Europa y visita la Unión Soviética, de la cual regresa deslumbrado. Ello lo lleva a la creación del Partido Comunista y a su afiliación a la Tercera Internacional.

Respecto a la fecha de fundación de ese partido existe una discrepancia entre Hernán Ramírez Necochea quien considera que se funda en 1920 durante el congreso del Partido Obrero Socialista en Valparaíso y la mayor parte de los analistas que ubican esa fundación en enero de 1922, entre ellos Andrew Barnard en su libro el “Partido Comunista de Chile. 1922-1947”, publicado en 1977.

En 1924 un grupo de dirigentes partidarios, encabezados por Castor Vilarin, critica a Recabarren en duros términos, incluso afirmando que se creía un mesías y el único acreditado para dirigir el partido.

Esta parece no una de las razones principales de su suicidio, acaecido el 19 de diciembre de 1924, porque la crítica no convence y el líder recupera la confianza del partido.

¿Cuál sería?, ¿una situación de depresión o la sensación de falta de vitalidad intelectual? En todo caso no dejo una carta explicativa.

Fue, sin duda, un importante líder obrero, uno de los más significativos en la historia del movimiento, como lo muestra la gran biografía de Julio Pinto, publicada por Editorial Lom.

Su figura marca una época: organiza sindicatos, dirige periódicos populares, es electo parlamentario, educa a dirigentes, funda partidos, entre ellos el primero de carácter obrero y luego el Partido Comunista, en la actualidad el segundo más antiguo de Chile.

Fue un dirigente social, un político y también un intelectual. Incluso escribe una obra de teatro, “Desdicha obrera”, y un texto de filosofía titulado “La materia eterna e inteligente”.

Es un hombre de acción, pero también es más que solo un dirigente. Copiando a Gramsci se le podría llamar un intelectual orgánico. 

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