Luis Breull, consultor de medios: “Estado Nacional (TVN), en manos del periodista Matías del Río, linda con lo peor que se haya visto en la historia de los programas políticos televisivos”

En su columna en el portal La Mirada Semanal, el académico experto en análisis de la industria televisiva y consultor de medios Luis Breull, analizó el estado en el que se encuentra TVN –tras su dilatada crisis económica y programática que sigue sin resolverse–, y su prime político Estado Nacional, al que define como “un programa de entrevista, panel y debate político añejo, payasesco y sesgado que agoniza en sus propios sesgos e incapacidad”.


“Exasperante y a la vez intrascendente”. El académico experto en análisis de la industria televisiva y consultor de medios Luis Breull, fue lapidario este jueves en su columna semanal en el portal La Mirada Semanal, en el que escribió sobre la debacle en la que se encuentra TVN.

Breull, luego de hacer un repaso histórico sobre sus objetivos y funciones, se interioriza en datos claves que llevaron a TVN a convertirse en “un canal público jibarizado hasta volverlo intrascendente, económicamente desfondado y viable solo como prestador de servicios inmobiliarios de arriendo de oficinas y estacionamientos”.

Para el académico, el desgaste programático, de rating y de sentido de lo público se agudiza profundamente en el siglo XXI, durante las gestiones de Daniel Fernández y Mauro Valdés, en donde el canal estatal se derrumba en lo económico y programático, provocando una crisis millonaria que le ha costado a la estación más de mil despidos desde el 2017 y una oferta televisiva sin contenidos relevantes, siendo incluso multados por la falta de programación cultural y por falta a la ética profesional periodística en la que su matinal, Buenos Día a Todos, ha incurrido en un pa de reportajes.

“Estado terminal”

De forma elocuente, Breull analiza en lo que se ha transformado el prime político dominical Estado Nacional, para ejemplificar en qué se ha convertido TVN.

“En la última década ya era un formato decadente, fome, estereotipado y eternamente maniqueo, con un panel entregado a los partidos hegemónicos para sugerir a sus representantes, su versión prime en manos del periodista Matías Del Río linda con lo peor que se haya visto en la historia de los programas políticos televisivos”.

Luis Breull

Al igual que el análisis realizado por Hassan Akram publicada en nuestro medio, en donde profundiza sobre la triste entrevista a Daniel jadue para demostrar el descarado papel ideológico de este periodismo de la elite, Breull califica de desesperante y trivial la oferta de análisis político y debate que ofrece Estado Nacional, y enfatiza en la calidad de sus entrevistadores –Matías del Río y Constanza Santa María–, a los que califica de insufribles, “por creer que el modo agresivo, rápido y falsamente inquisidor –que no da respiro a la contraparte–, es hacer periodismo que ayude a comprender la realidad desde los dichos de los entrevistados”.

“Baste repasar en el último año su férrea defensa (refiriéndose a Del Río) de la reapertura de clases presenciales, inquiriendo a sus invitados a pronunciarse a favor o en contra. Sin mencionar explícitamente sus conflictos de intereses personales en este asunto. Otro punto, sus sesiones de interrogatorios –no alcanzan para denominarse entrevistas– a Daniel Jadue, Gabriel Boric y Mario Desbordes. Entrega de datos económicos laborales de Alemania para rectificar a Jadue, rebatidos posteriormente por expertos en otros medios; incapacidad para discernir la esencia de lo que es una violación de derechos humanos en el contexto del estallido social –con centenares de personas con traumas oculares– preguntándole a Boric si en vez de violaciones sistemáticas se trataba de “accidentales”; o haciéndose cargo de trascendidos anónimos de un supuesto pacto de Desbordes con Lavín para no traspasar eventualmente sus votos a Sebastián Sichel si gana la primaria. Del Río fue llamado a terreno por el candidato con la frase “… póngase serio… Yo lamento que usted se esté haciendo cargo constantemente de trascendidos sin nombre. ¿Quién lo dijo? Cuénteme”, dejándolo en silencio.

Luis Breull

Finalmente, Breull se pregunta si será posible pedirle a la televisión pública mayor rigor profesional periodístico a quienes tienen la responsabilidad de despejar las propuestas de fondo y debates que definirán en forma clave los próximos años de Chile. “Las señales hasta ahora son de una sorda tozudez y de un narcisismo burdamente sesgado. ¿Es demasiado el desafío para sus actuales autoridades?”.

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