Lucía Dammert, socióloga y experta en seguridad ciudadana: “No hay crimen organizado sin corrupción”

Académica de la Universidad de Santiago de Chile y experta en seguridad pública y participación ciudadana, Lucía Dammert mantiene la tesis que hace tiempo el Estado tiene una relación ambivalente con las organizaciones criminales, donde aún no se sabe cuáles son sus reales alcances. La socióloga conversa con nosotros sobre aumento de la violencia, seguridad y autoridad en la sociedad chilena.


Ya sea por casos concretos o porque es funcional al relato que quiere generar una sensación de inseguridad, lo cierto es que hace tiempo que el concepto de violencia está instalado en el debate público.

Algunos afirman que el aumento de la violencia está directamente relacionado con el surgimiento de bandas de narcotraficantes y el crimen organizado que estaría operando en el país, lo que explicaría por ejemplo, según esta visión, el conflicto en La Araucanía, los tiroteos registrados en diciembre pasado e incluso lo que se vive cada semana en Plaza Dignidad.

Mientras un sector político reclama para que Carabineros tenga mayores atribuciones y herramientas para combatir el narco y el crimen organizado, otros en cambio, señalan que el problema es el aumento de la corrupción y no se solucionará si no se transparenta la discusión.

“No hay mercados ilegales donde no hay corrupción”, afirma Lucía Dammert, socióloga, académica de la Universidad de Santiago y experta en seguridad ciudadana en América Latina, en conversación con La Voz de los que Sobran.

“La corrupción es lo que te facilita que el mercado ilegal se mueva. Creo que aún no hemos visto todavía cuáles son los brazos de esta penetración, de esta línea gris”.

Lucía Dammert

Respecto a lo que dice la académica, existe una larga lista de ejemplos obscenos latinoamericanos en que las instituciones estatales y gobiernos han sido parte del lucrativo negocio en que opera el crimen organizado, o en el mejor de los casos, hacen vista gorda ante los casos de corrupción.

La utilización de dinero proveniente del narcotráfico para financiar a los Contras en Nicaragua o la Panamá de Manuel Antonio Noriega que se convirtió en el “paraíso” para que carteles colombianos lavaran su dinero, son solo dos casos del vínculo entre crimen organizado e instituciones corruptas en la década de los ochenta.

Ejemplos más recientes son los del exsecretario de Defensa mexicano Salvador Cienfuegos – detenido por petición de la DEA e investigado por vínculos con el crimen organizado– y el del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, que fue acusado por un fiscal de Nueva York de colaborar con el tráfico de cocaína a Estados Unidos.

“Uno tiene mercados ilegales donde hay corrupción, no hay otra forma. Cuando tienes un crecimiento y fortalecimiento de los mercados ilegales es porque hay más corrupción política e institucional”.

Lucía Dammert

Aunque la realidad chilena está lejos de lo que ocurre en México o Centroamérica, pareciera que la corrupción en Chile ya no es solo en “casos aislados”. Una de las instituciones más cuestionadas ha sido Carabineros. El último fue dado a conocer en una investigación de Ciper, en la que se revela que se investigó por lo menos a 40 policías por vínculos con bandas de narcotraficantes y asaltantes entre 2014 y 2016.

En los documentos de Asuntos Internos de Carabineros, hay audios de llamadas telefónicas de funcionarios que protegían a narcos, actuaban contra sus bandas rivales e incluso se quedaban con dinero y droga decomisada.

“Tu producto tiene un impuesto gigante que es el impuesto a la no corrupción. La corrupción es lo que te facilita que el mercado ilegal se mueva”.

Lucía Dammert

La experta en seguridad ciudadana afirma que hay que poner atención en la relación “de convivencia” entre las instituciones del Estado y el crimen organizado.

“Hace tiempo que el Estado tiene una relación ambivalente con las organizaciones criminales. A ratos las pelea y a ratos las tolera, porque hace muchos años sabemos que en ciertos barrios los grupos organizados pagan las fiestas de 15, pagan las fiestas de fin de año, hacen bingos, etc.”.

Lucía Dammert

Encarcelamiento de la pobreza y problemas de adicción

Para Dammert, además de transparentar la discusión respecto al aumento de la corrupción, también hay que hablar del problema de adicción y la relación que la sociedad chilena tiene con los fármacos.

“La gente joven comienza a consumir drogas químicas con más certeza, sobre todo porque es una generación que ya en el colegio venía tomando pastillas legales. Entonces el salto era casi natural de tu pastilla de Ritalin para no molestar a la profesora a tu pastilla para volarte en la fiesta. Yo creo que ahí está el link que nadie quiere ver”.

Lucía Dammert

Para la socióloga, hay una demanda insatisfecha que produce problemas en la oferta, “la que finalmente se resuelve a balazos” y hace un paralelo entre lo que ocurre en el mercado global de drogas ilegales y la realidad chilena.

“Estados Unidos es el país que consume el 90% de la cocaína que se produce en el mundo, pero en el país en que se genera la oferta es donde ocurren las peleas, por eso los muertos los tenemos nosotros. Un paralelismo que se podría hacer con lo que ocurre en Chile: todos los muertos quedan en la zona sur de Santiago, pero el consumo te aseguro que no es solo en la zona sur. Hay un problema de salud pública que debe ser atendido, además de un problema de persecución penal, pero en el sentido de las organizaciones y de los mercados, porque al final terminas persiguiendo plantas”.

Lucía Dammert
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