Los funerarios a metros de la catástrofe

Los funerarios a metros de la catástrofe
Una carta enviada a la prensa encendió las alarmas, funerarias de distintos lugares de Santiago denuncian que reciben cuerpos con certificados de defunción que no indican Covid-19 como causa de muerte, a pesar que los fallecidos se los entregan “encapsulados”. Los documentos médicos señalan insuficiencia respiratoria, pulmonía o paro cardiaco respiratorio, no existen protocolos adecuados y ellos arriesgan su vida y la de sus familias en cada servicio. Contactamos a veinte dueños de funerarias, estas son algunas de sus historias desde la primera línea de la pandemia.

Son las 17:35 horas del lunes 18 de mayo y la avenida Gabriela Poniente, en la comuna de Puente Alto, luce desierta. En la penumbra resalta una puerta de madera de barniz claro y un letrero blanco con letras verdes con el nombre de una funeraria: Nuevo Mundo.

-Buenas tardes, si gusta aquí hay alcohol gel-, dice Felipe Retamales, el dueño, y apunta un prominente envase blanco. Toma asiento en su oficina, la higiene del lugar aparece en el olor aséptico que golpea al llegar a la sala. El piso de cerámica color marfil brilla tanto que se refleja la figura de las personas. “Podría decir que el trabajo ha aumentado en un 60%, en comparación a otros meses”, comenta y trata de disimular la mirada cansada mientras conversa. Su extensa trayectoria en el rubro es algo que le juega a favor en estos momentos. Cuando apenas tenía cinco años de edad, ya estaba arriba de una carroza aprendiendo cada detalle del negocio familiar.

Sin embargo, a pesar de conocer el teje y maneje de lo que conlleva ser funerario, ha sentido angustia desde que explotó la pandemia. “Tengo miedo de contagiarme y de contagiar a mis dos hijos pequeños. Cuando se quieren acercar y abrazarme, les explicó el porqué no se puede. Ha sido difícil”, confiesa y se emociona mientras mira una foto de los niños abrazados.

Su preocupación radica en la incertidumbre que vive cada vez que debe enfrentar un servicio por posible muerte asociada a Covid-19. Retamales -como gran parte del rubro- hace hincapié en que los certificados de defunción deben contener la información correcta para tomar resguardos, y eso no estaría sucediendo.

Somos la primera línea de la muerte. Somos los que debemos enfrentar a la muerte para poder aliviar o mitigar la pérdida de un ser querido. Somos una familia al servicio de otras familias, pero nuestros seres queridos también nos esperan en casa-, dice mientras su celular comienza a sonar. Se levanta de la silla, y contesta. El servicio de su funeraria es 24 horas en las comunas de Puente Alto y San Bernardo.

A ratos se queda en silencio, pero adelanta algo que luego confirmarán sus colegas: el colapso en Hospital San José.

Foto: Agencia Uno

A menos de veinte minutos de distancia en Vicuña Mackenna, cerca del Metro Trinidad, se encuentra la Funeraria Mantos de Cristo. Su radio de atención abarca el Hospital de La Florida y el Sótero del Río, donde más casos Covid-19 les han tocado enfrentar. Su dueño, Antonio Arriagada, coincide en que los cuerpos se están entregando sin que el certificado de defunción indique muerte por Coronavirus.

No, no vienen los diagnósticos claros, indican que no es Covid-19 cuando sí lo es. Nosotros nos damos cuenta cuando llegamos a la morgue, es el morguero el que –de buena persona- nos dice “Ojo, está en cápsula por Coronavirus”- explica. Está cansado, así lo refleja su voz. Encapsulado significa que va con una segunda protección además de la bolsa mortuoria.

Antonio reconoce que ya desconfía de la información que entregan las autoridades sobre lo que está pasando, por eso, él y las personas que trabajan en su funeraria, van protegidos en extremo a los servicios con doble buzo, capa y máscaras especiales. Cuando retiran los cuerpos, las causas de muerte que más se repiten son “paro cardiorrespiratorio” e “insuficiencia respiratoria aguda”.

-Está la grande, hoy hicimos uno en un consultorio de Lo Espejo, otro en el Hospital de La Florida y otro la mañana en la Posta Central. Había cuatro cuerpos aparte del que yo retiré. Lo último que supe es que a los fallecidos del San José los trasladan en la noche al médico legal. Mañana (domingo) va a estar colapsado-, dice.

Otra comuna donde se han multiplicado las denuncias de Funerarias respecto a las causas de muerte indicadas en los certificados de defunción, es Estación Central

-Hay una incongruencia súper grande entre los decesos, la entrega de los fallecidos y el resultado del test PCR. Necesitamos tener más certeza sobre esto, nos estamos arriesgando nosotros, la gente que trabaja con nosotros, los deudos y las personas en medio del trayecto de ese cadáver-, explica preocupado Enrique Pérez, dueño de la Funeraria Antumapu.

En su negocio también han recibido cuerpos “encapsulados” donde la causa de muerte solo indica “Paro cardiorrespiratorio” “bronconeumonía” o “insuficiencia respiratoria aguda”, con edades que se repiten de 65 a 80 años. Además el trabajo diario se ve enlentecido producto de la mala atención en el registro civil.

Nos tratan mal, nos discriminan y hacemos cola una o dos horas, cuando nosotros somos quienes inscribimos la defunción, no mandamos a la familia. El otro día el registro civil de Lo Espejo estaba cerrado, solo recibían inscripciones en el de Huérfanos– agrega.

En la misma comuna, José Moreno Vargas, dueño de la Funeraria Padre Pío, dice que también ha vivido situaciones similares la hora de recoger los cuerpos y que recién al momento de llegar se dan cuenta que el fallecido estuvo contagiado de coronavirus. Lleva 14 años en el rubro y hoy le tocan “los servicios” del Hospital El Carmen.

Las causas más comunes (en los certificados) son infartos, los sacan de las cámaras y ahí quedan, es como “vean ustedes”. También nos llaman de la Posta Central y del hospital San Juan de Dios. Cuando nos tocan más casos en la Posta Central son los propios guardias o trabajadores quienes nos avisan “¡Van a bajar unos con coronavirus!”-, comenta.

Yexsireth Maza, esposa de José y socia de la funeraria, relata cómo con la carga de trabajo aumentó la angustia, dice que ellos, los enfermeros y doctores están en la “primera línea” de esta pandemia. Corren riesgos cuando trabajan directamente con el cadáver.

“Estamos expuestos a un alto nivel de contagio, sin embargo, la información que nos llega no es de manera directa, fue por medio de una amiga que me llegaron los cambios de protocolos para los funerarios, es como si no existiéramos. A veces son los morgueros quiénes nos informan; otras veces no nos dicen nada, porque la información es muy reservada. Tenemos que adivinar por las condiciones en que viene resguardado el cuerpo o por la información que entrega la familia, ya no te puedes confiar en el acta de defunción”, explica.

En la Funeraria Padre Pío calculan que el trabajo aumentó en un 50%, incluyendo los casos de Covid o aquellos que consideran “sospechosos de Covid”.

“A la mayoría de los enfermos los están mandando a sus casas por la falta de camillas ventiladores, todos esos fallecen”, denuncia Maza antes de cortar.

Otros establecimientos, como Funeraria Fuenzalida de Renca, entregan más datos sobre sus servicios: desde el mes de marzo -comparado con años anteriores- hubo un aumento del 80% de fallecidos con causas tales como insuficiencia respiratoria, pulmonía y paro cardiorrespiratorio. Eso se traduce en 20 casos. La mayoría de los fallecidos provienen del Hospital San José.

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La primera alerta sobre la crisis que están enfrentando las funerarias por falta de protocolos sanitarios y certificados médicos imprecisos, llegó a través de una carta enviada a la prensa por Francisco Castillo, dueño de una funeraria que lleva su apellido en la comuna de La Florida. Él denunció que solo al momento de retirar los cuerpos de los fallecidos eran informados que éstos habían estado contagiados de coronavirus.

“Aparte de convivir día a día con el virus, tenemos que lidiar con la falta de respeto hacia nosotros por parte de los hospitales que nos entregan el certificado de defunción sin causal de Covid-19, pero cuando llegamos a retirar los cuerpos nos indican que han dado positivo por PCR actualizado”, relató.

Consultado sobre esta especie de “enmascaramiento” de los casos- en medio de una de las semanas más críticas con 3.500 nuevos contagios y 509 decesos en total- Francisco Castillo insiste en que el problema radica en que los certificados médicos deberían incluir la causal de muerte por Covid- 19.

“Vamos al hospital y a las morgues a retirar a las personas fallecidas y cuando llegamos nos entregan los cuerpos “encapsulados”, ahí nos damos cuenta que esta persona dio positivo al Covid-19, por lo tanto, hay una información errada, una información faltante en el certificado de inicio primario. Después nos encontramos con anotaciones en el libro de la morgue donde se reconoce que es un Covid positivo, y no pasa solo aquí en la región metropolitana, hemos recogido testimonios de los colegas de todo Chile”, agrega.

Denisse Adasme, tanatóloga en la Universidad de Chile y dueña de Funeraria Terra, reconoce que las funerarias han debido improvisar sus propios protocolos de seguridad para enfrentar los servicios “sospechosos de Covid” cuando el cuerpo sale del Hospital “encapsulado”.

“Yo le dije a última familia que para mí ya todos los fallecidos eran Covid y que iba a ocupar el mismo protocolo que a un Covid positivo”, comenta.

Dennise dice que comenzó a consultar con doctores para poder elaborar un protocolo, que luego envió a algunos de sus colegas. Uno que de verdad sirviera, ya que en su opinión, estaban completamente abandonados. El protocolo para funerarios del Gobierno llegó el 1° de abril. Allí solo se indicaba que frente al Covid debían ocupar guantes y lavarse las manos. El mismo protocolo de siempre.

“En caso de una neumonía viral un cadáver puede ser peligroso de infectar y esa información la hemos consultado y chequeado con otros profesionales de la salud. Yo les dije a otros funerarios que había que empezar a usar buzos, delantales y amonio», explica.

El lunes 18 de mayo su funeraria realizó un servicio en el Hospital del Carmen de Maipú, era un hombre que tenía 66 años. En el certificado de defunción no aparecía Covid como causa de muerte, pero el cuerpo estaba “embolsado”.

“En el certificado salía insuficiencia respiratoria y neumonía, casi todos aparecen con una enfermedad de base, para mí era Covid. Cuando llegué al hospital, el morguero me hizo a un lado y me dijo ´No hagas nada, no lo vistas, era sospecha de Covid-19´´”, comenta.

Dennise está preocupada por su familia y su equipo de trabajo, compuesto por ocho personas. A eso se suma la carga mental de hacer todo correcto para impedir el contagio y la catástrofe de la que están siendo testigos. “La Posta Central y el Hospital San José están colapsados y lo mismo está pasando con los cementerios, ayer estuve desde las cuatro de la tarde tratando de pedir cupo para un fallecido en El sendero de Maipú y no hay”, concluye.

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