Los crímenes de los Calderón

Todo lo que ha estado expuesto en el caso judicial del momento y que tiene como protagonistas en los tribunales al trío Calderón padre, Calderón hijo, y Rebeca Naranjo (y en los medios a Raquel Argandoña y Kel Calderón) está en manos de la justicia. En una democracia seria, es necesario que en este tipo de casos tan mediáticos, los responsables de cada crimen imputado –que hubiesen cometido tanto padre como hijo– sean esclarecidos y, en caso de ser culpables, cumplan con las condenas debidas.

Todo lo que ha estado expuesto en el caso judicial del momento y que tiene como protagonistas en los tribunales al trío Calderón padre, Calderón hijo, y Rebeca Naranjo (y en los medios a Raquel Argandoña y Kel Calderón) está en manos de la justicia. En una democracia seria, es necesario que en este tipo de casos tan mediáticos, los responsables de cada crimen imputado –que hubiesen cometido tanto padre como hijo– sean esclarecidos y, en caso de ser culpables, cumplan con las condenas debidas.


“El patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer. Y nuestro castigo es la violencia que no ves”

Así es como comienza la letra de la canción que Lastesis hicieran mundialmente famosa, con manifestaciones feministas que la tradujeran a distintos idiomas para hacerla propia. Porque el mal que trae consigo la canción es un yugo que cargan las mujeres sólo por el hecho de serlo. Y, curiosamente, los Calderón –padre e hijo– están vinculados con el camino que lleva a ser un juez, sin embargo, ambos ya ejercen desde distintos niveles ese patriarcado opresor que identifica el cargo.

Esta mañana, en un nuevo acierto periodístico, Bienvenidos tiene la primicia de las palabras de una de las protagonistas del caso que tiene a Chile “en un hilo” gracias a la pauta transversal de los medios nacionales. Rebeca Naranjo, en entrevista esta vez con Polo Ramírez –ese mismo que no se imaginaba que fuese tanta la molestia por la desigualdad tras el estallido social– entregó los detalles de su denuncia por abuso sexual contra su suegro, Hernán Calderón padre, quien fuese sindicado como la víctima del caso, pero que ahora se le abre la nueva arista de culpable de estas acusaciones.

Rebeca Naranjo, la polola de Nano Calderón, a diferencia de la entrevista que tuvo Raquel Argandoña, tiene una postura mucho más recogida y de bloqueo (sus piernas y manos cruzadas), vestimenta oscura y nivel de altura muy diferente a su entrevistador. Esta entrevista no es cercana, hay distancia, y para ella evidentemente no es algo cómodo de compartir. Su piel refleja zonas de enrojecimiento y su voz se quiebra en los detalles.

En la entrevista, Rebeca detalla los acontecimientos de los que acusa a Calderón padre. Desde los primeros momentos donde ella sintió acoso, hasta cuando muy rápidamente pasaron a abuso por contacto físico sin consentimiento. En cada momento Rebeca manifiesta el temor de no ser escuchada, primero por su pololo Nano Calderón, y luego por la posición en la que se encuentra su denunciado suegro.

“Sé que es una persona, por decirlo, quizás poderosa. Y tengo miedo de que quizás me cuestionen, de que crean que es mentira, como me imagino que muchas personas lo estarán haciendo, pero yo creo que una mujer no podría mentir con algo de este tipo…”.

Rebeca Naranjo.

No solamente el relato tiene el drama de lo que significa el temor de que no le crean, sino también el triste escenario en el que se vio en la posición de convivir con el supuesto agresor –Calderón padre– y el miedo que esto le producía.

“Pasa que después de esta situación ya yo tenía miedo de ir a la cocina, ya yo tenía miedo de salir sola al living, tenía miedo de que Nano se metiera a la tina una hora, dos horas, de yo estar sola en la pieza, me daba miedo que él (Calderón padre) fuera a entrar y me fuera a seguir tocando o que quizás me fuera a violar, o que cualquier… (rompe en llanto)”

Según el Observatorio Contra el Acoso Callejero, una víctima de un delito sexual demora, en promedio, siete años en denunciar. El miedo y la culpa prolongan el silencio. Sin embargo, la identificación con otros ayuda. Por ahí el llamado a la reflexión ante la posición que se ha de tomar cuando se vaya a generar una opinión respecto a la acusación y posterior denuncia de Rebeca Naranjo contra su suegro. Hechos que explican –pero en ningún caso justifican– la reacción criminal que tuvo el menor de los Calderón.

Con el paso de los días, nos hemos ido enterando –a la fuerza– de los detalles que rodean a este drama tipo teleserie de la familia ABC1. Nunca supimos –ni vimos venir– que Chilezuela sería algo real, pero en la trama de los líos familiares de la élite, que en este caso tiene a los Calderón Argandoña en el ojo del huracán. Lo queramos o no, vamos a ir enterándonos de los detalles que nos separan del desenlace de este acto.

Todo lo que concierne al caso del trío Calderón padre, Calderón hijo, Naranjo, está en manos de la justicia. Es necesario que caigan todos los responsables de cada crimen que hayan cometido tanto padre como hijo, en caso e ser culpables. No podemos permitir como sociedad que ni el abuso sexual ni el manejo de armas se sigan paseando por la sociedad sin un costo legal. En estos momentos, es posible que se estén cruzando whatsapps como locos entre los abogados que trabajan en el caso. Ya estamos claros que en la interna, la relación es muy jocosa, y que tanto los que defienden a Rebeca (Cata Tauer) y a Nano Calderón (Mario Vargas), conversan mucho por esta vía.

Se le celebra a Felipe Avello eso de ser un “visionario” con sus predicciones hilarantes respecto a la familia Calderón Argandoña. Pero la Raquel tiene lo suyo también. En imágenes compartidas en el mismo matinal del 13, la Argandoña aparece regia estupenda en compañía de una pequeña Kel Calderón. En las imágenes del programa Viva el Lunes, la Raca aparece diciendo:

“Yo siempre he dicho que todo se paga acá, ¿ah? No arriba (risas). Yo creo que voy a tener harta paciencia, yo hice sufrir, yo creo, mucho a mi mamá así es que… me van a hacer sufrir a mí”. Todo esto ante una atenta, inocente, pero muy reflexiva mirada de la pequeña Raquel. Más tarde, siguiendo el hilo de la atención centrada en su persona, no se guarda declaraciones para desprestigiar el trabajo de psicopedagogos, psicólogos y psiquiatras para enarbolar la supremacía del palmazo en el trasero. ¿Cómo te funcionó eso, Raquel? Pensar que ahora pides su ayuda a gritos y lágrimas.

La palabra “calderón”, según la RAE, tiene varias acepciones. Me quiero quedar con la siguiente: signo que representa la suspensión del movimiento del compás. Y esto es porque algo de musical pobre tiene esta trama. Todo parece detenido en el tiempo con el análisis y persecución, hasta el cansancio de los medios nacionales de esta particular familia. “Estamos enfermos… él debe tratarse… yo desde hace mucho tiempo que le he dicho al papá que necesita ir al psicólogo y al psiquiatra… todos nosotros”. Vaya que tienes razón, Raquel.

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