Lo vimos venir, 5 de octubre de 2018

Foto: Agencia Uno

Estoy revisando el texto final del libreto de ese 5 de octubre de 2018. Puedo decir con orgullo colectivo, que quienes fuimos parte de ese evento, sí que lo veíamos venir. Son demasiadas cosas que vienen a mi mente ahora. Tal vez sólo quede citar una parte del mismo libreto, que es, por supuesto, una obra colectiva, tan colectiva como el triunfo del NO en 1988.


En 2018, se preparaba la celebración de los 30 años del triunfo del NO en el plebiscito. Convocaron los partidos que lideraron ese proceso, la ex Concerta. A poco andar, y con ganas de hacer algo que no fuese lo de siempre (un acto en un salón), convocaron a organizaciones sociales para que se unieran al evento. La idea era hacer un acto de masas, de acuerdo a la cifra redonda: 30 años.

En el camino, pasó que las organizaciones sociales fueron poco a poco confrontando a los partidos. Estos querían “celebrar”, mientras las organizaciones, mayormente querían dejar en claro que la democracia chilensis tenía muchas deudas, y el asunto no estaba para festejos.

Arrinconados entre sus deseos y la realidad, los partidos terminaron cediendo el protagonismo y la conducción del acto. En definitiva, se limitaron a poner la plata y tratar medianamente de controlar en algo la agenda de planificada.

En ese estado de cosas, las organizaciones, después de muchos debates, redefinieron las bases mismas de lo planificado. No sería una celebración, sino una “conmemoración”. Se dejó fuera lo obvio y obsoleto (“la alegría ya viene”) y se decidió que el acto se llamaría “Por el Chile que aún nos debemos”. Se trataba de dejar en claro eran demasiados los temas pendientes, y que en vez de festejar, había que oír la voz del pueblo.

Me tocó, casi por azar, estar a cargo del guión. Visto el espíritu desafiante que reinaba, propuse que el relato del libreto fuese colectivo. Lejos de la narrativa habitual, con nombres ilustres de las cúpulas partidarias, lo que se hizo fue recoger testimonios de personas comunes que compartían su visión de lo sucedido en 1988. En base a eso, construimos un relato coral, de voces múltiples, que relatara la épica de ese triunfo.

Entrevisté a decenas de personas, y con eso armamos el libreto. Además, nos las arreglamos para insertar temáticas más actuales, que eran justamente las deudas de esta democracia.

El acto fue el recordatorio más masivo del Plebiscito que nunca antes se hubiera realizado. El paseo Bulnes repleto hasta la Alameda, decenas de artistas, con presencia de muchas comunidades que reclamaban la presencia de sus demandas, unidos todo en una jornada que, desde el escenario y fundamentalmente desde la masa, era un alegato por todos los pendientes de este tiempo.

Quienes dirigimos el evento, permitimos salidas de libreto, que los partidos resistieron con fuerza. Subimos al escenario a delegaciones mapuche, representantes de la zona de sacrificio de Quintero y otras causas que reclamaban presencia. Claro, no estaban en el guion, pero la realidad tenía que imponer sus términos.

Estoy revisando el texto final del libreto de ese 5 de octubre de 2018. Puedo decir con orgullo colectivo, que quienes fuimos parte de ese evento, sí que lo veíamos venir. Son demasiadas cosas que vienen a mi mente ahora. Tal vez sólo quede citar una parte del mismo libreto, que es, por supuesto, una obra colectiva, tan colectiva como el triunfo del NO en 1988:

“Sabemos que hay una derecha que se ha escondido detrás de nuestra democracia para perpetuar los pilares y métodos de la dictadura. Pero también sabemos que en el pueblo hay una potencia que no está dormida. Tenemos que resignificar el triunfo de hace 30 años. No nos cansaremos de insistir en que la clase política sin las fuerzas sociales, no tiene el músculo para enfrentar los poderes fácticos. La Revolución Pingüina, la lucha contra el lucro del 2011, la resistencia contra Hidroaysén, la Ley Emilia, la ley Zamudio, NO Más AFP, son causas que debemos valorar y proyectar. Queremos seguir viéndonos en las calles, en las organizaciones, en el congreso, en la construcción participativa de la nueva Constitución y en la lucha por los derechos aún no conquistados. ¡Esa es la invitación a todas, todos y todes” ¡Vendrán otros 5 de octubre por un Chile mejor para todos, todos unidos!”

Así cerramos esa conmemoración, 30 años después del triunfo del NO, 1 año antes del estallido. Lo vimos venir.

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