Lo único que faltaba: el mansplaining de Jorge Ruz en el diario de la derecha

Ruz publicó una carta al director en El Mercurio donde explica cómo un hombre con nulos estudios, conocimiento y experiencia laboral y política con enfoque de género iba a “ayudar a una cartera que no sintonizaba con sus representadas”. Básicamente la respuesta era la herramienta: utilizar Big Data. Al estilo de Mr. Músculo: un hombre venía a salvarnos, pero para él no lo pudimos ver.

Uno de los últimos movimientos de Macarena Santelices fue nombrar a Jorge Ruz, ex editor de La Cuarta y productor de La Cuarta Festival de Viña, como jefe de la División de Estudios del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género. Ruz no pudo terminar su día y medio como jefe de Estudios sin explicarnos a las feministas por qué fallamos en nuestras demandas.

Ruz publicó una carta al director en El Mercurio donde explica cómo un hombre con nulos estudios, conocimiento y experiencia laboral y política con enfoque de género iba a “ayudar a una cartera que no sintonizaba con sus representadas”. Básicamente la respuesta era la herramienta: utilizar Big Data. Al estilo de Mr. Músculo: un hombre venía a salvarnos, pero para él no lo pudimos ver.

Lo que Jorge no entiende es que el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género requiere, como cualquier cartera, conocimiento técnico y experiencia en el área. Ruz, apegado a su narcisismo, no comprende que no tiene las competencias para encabezar el departamento de estudios de un Ministerio por medio del cual se generan políticas, programas y planificaciones de las acciones del Estado en temáticas de género. Al parecer Ruz tampoco conoce qué son las políticas de Estado, pensando que sin él adentro del Ministerio sus ilustradas ideas no se ejecutarán. El ex director de La Cuarta no sabe que las políticas de Estado son justo lo contrario: es un trabajo colectivo y continuado en el tiempo, como lo debería ser todo trabajo por la prevención y erradicación de la violencia de género.

Pero como Jorge no comprende nada de lo anterior, sin pudor alguno cree que es apropiado escribir una carta donde menciona que con la renuncia de Santelices (o en sus palabras “la versión femenina de Lavín”), nos perdimos de sus brillantes ideas para el camino de los grandes cambios. El mansplaining de Jorge parece un mal chiste queriendo hacernos creer que tanto él como Santelices, con sus lecturas de fines de semana, nos iban a enseñar a las feministas que llevamos años trabajando contra la violencia de género, cómo se hacía el trabajo.

Las feministas no nos equivocamos con exigir la renuncia de Santelices, ni tampoco con cuestionar el nombramiento de Ruz. Las equivocaciones están en un gobierno que insiste en designar a personas sin las aptitudes técnicas ni políticas en cargos que requieren conocimientos y experiencia profunda en materia de género. De seguir en esta línea, el riesgo es de un daño irreparable no sólo a una institucionalidad que a las feministas nos ha llevado años implementar, sino que a la vida de miles de niñas y mujeres (en todas sus diversidades y disidencias).

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