Leslie Ayala, La Tercera y la excusa de la “libertad de prensa”

Debemos detenernos cautelosamente en algo que es más profundo que la vida periodística de Leslie Ayala, y que es la agenda política que medios tienen y usa con tal de causar efectos e influir en la contingencia. Creer que existe solo algo así como el ejercicio periodístico puro y casto, y que únicamente hay tras él la incesante búsqueda de la verdad, es no solo ser ingenuo, sino también quitarle el condimento a los relatos y a lo que se quiere hacer con plataformas informativas muchas veces.     


Hay ciertas ideas que se convierten muchas veces en lugares comunes que sirven para justificar líneas editoriales y decisiones políticas. Una de esas es la justa y necesaria libertad de prensa que toda democracia liberal, en la que se supone que vivimos, debe respetar. Nadie podría estar en contra de ese principio básico; sin embargo, hay ocasiones en que ciertos medios se escudan en esta de una manera bastante poco decorosa.

Esta semana las redes sociales- ya que pareciera que todo y nada pasa en ellas- estallaron por una nota de los periodistas Leslie Ayala y Juan Manuel Ojeda en La Tercera en la que rescataba un informe del Servicio Médico Legal en el que se descartaba intervención de Carabineros en la muerte de un joven boliviano en Calama. Tanto fue el revuelo, que aparecieron versiones de que ese informe no existía, culpando a la periodista y cuestionando su trayectoria profesional. Se corrieron rumores sobre su participación en situaciones académicas y se intentó deslegitimar todo su trabajo.

Frente a esto, aparecieron miles de declaraciones que justamente defendían a Ayala por las amenazas que había comenzado a recibir en sus cuentas personales. También se condenó el método de las funas para hacer saber el malestar frente a algo que no gusta. Y es que, convengamos, estamos en días en que la gente es o no valorada de acuerdo a lo que las creencias políticas de cada uno dicen que debe respaldar. Siempre ha sido así, pero hoy está más exacerbado debido a que cada uno vive en su propio mundo gracias al acceso a la tecnología. La traición o la maldad son conceptos que corren libremente en las cabezas de quienes creen tener la verdad no solo sobre un hecho, sino también sobre la vida en sí misma.

Luego de todo lo sucedido, aparecieron informaciones que decían que el joven había sido objeto de la negligencia de la policía. Incluso los funcionarios involucrados fueron formalizados por “homicidio por omisión”, pero sin que esto haya significado que sus golpes le hayan causado la muerte. Es decir, sí hubo intervención, pero no fue el maltrato físico, que sí existió, el que habría desencadenado el desenlace fatal.

Es aquí donde debemos detenernos cautelosamente en algo que es más profundo que la vida periodística de Ayala, y que es la agenda política que medios tienen y usa con tal de causar efectos e influir en la contingencia. Creer que existe solo algo así como el ejercicio periodístico puro y casto, y que únicamente hay tras él la incesante búsqueda de la verdad, es no solo ser ingenuo, sino también quitarle el condimento a los relatos y a lo que se quiere hacer con plataformas informativas muchas veces.

¿No es el titular de esta polémica noticia tendencioso? ¿Acaso no esperaba crear una sensación respecto al hecho? Claramente sí. Negar que se quería, con él, quitar una responsabilidad que, de todas maneras, existía, es tratar caer en ese juego de la pureza reporteril, que obvia la intencionalidad que hay tras la forma en que se publica una noticia, sea esta cierta o no. Y es acá donde parece un lugar común recurrir a la “libertad de prensa” porque sí, como si poner en duda cualquier tipo de información fuera inmediatamente un atentado en contra de la democracia.

Por lo tanto, parece de suma importancia complejizar el debate. Urge que entendamos que las críticas deben ser en su justa medida y no solo porque no gusta el escrito o no va de acuerdo al itinerario ideológico de cada uno. Pero también es de una deshonestidad intelectual enorme y hasta macabra para ese régimen democrático que se dice defender, escudarse en la libertad para cumplir con intereses políticos y corporativos al momento de destacar una nota.

Total
44
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Artículos Relacionados
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.